Por Rosana [email protected]
Es el chico de 16 años que empuñaba el revólver con el que hirió en la frente a su vecino, de 17 años, en Godoy Cruz. Al herido se le diagnosticó ayer muerte cerebral y sus padres decidieron desconectarlo y donar sus órganos.
Acusaron de homicidio al menor que le disparó a su amigo
El adolescente de 16 años que manipulaba el arma con la que le disparó a su amigo en la cabeza, provocándole la muerte, fue acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. En tanto, luego de que los médicos le diagnosticaran muerte cerebral al chico de 17 años, sus padres decidieron desconectarlo y donar sus órganos.
Luego de agonizar varias horas en el Hospital Central, ayer a la tarde se le diagnosticó muerte cerebral a Martín Zapata (17), el joven que recibió un disparo en la frente, cuando con dos vecinos y amigos suyos de Godoy Cruz jugaban con un revólver calibre 32 largo en una vivienda de Vértiz 169. Como el joven era donante de órganos, sus padres autorizaron la ablación, que se concretó por la tarde.
Su deceso cambió rotundamente la situación de su amigo, el chico de 16 años que vivía en la casa en que ocurrió el accidente, quien según la declaración del otro amigo que estaba en la vivienda en ese momento fue quien jaló del gatillo.
Sin bien aún las versiones que dio el menor y la que brindó también otro amigo de 18 años son por momento confusas, los investigadores no descartan que los jóvenes hubieran estado jugando a la conocida “ruleta rusa” cuando se produjo el disparo fatal.
Evidentemente, los amigos poco sabían de armas, ya que cuando los peritos de Científica revisaron el revólver descubrieron que además del proyectil que se disparó tenía otras 3 balas más en el tambor y ese macabro juego consiste en colocar sólo un proyectil en el revólver y hacer girar el tambor como si se tratara de una ruleta y disparar hasta que la mala fortuna quiera que la bala salga del cañón del arma. Generalmente esto se hace por apuestas y cada uno toma el revólver y se apunta a sí mismo, pero aparentemente en este caso el joven siguió los mismos pasos, pero le apuntó a su amigo.
Si se llegara a confirmar esta posibilidad, la situación del menor se podría agravar aún más, porque a la acusación que pesa sobre él se agregaría el dolo eventual, que significa que pudo ser consciente del daño que podía provocar y aun así siguió adelante con el violento juego.
Para confirmar estas versiones se decidió secuestrar la ropa de ambos jóvenes para realizar las pericias químicas que revelen cuáles de ellos tenía restos de pólvora.
Por el momento, el adolescente de 16 años quedó acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la causa quedó en manos de la fiscal Penal de Menores Liliana Curri.
En cambio, el joven de 18 años no había sido acusado de ningún delito, sino que sólo se le tomó declaración informativa.
Ayer trascendió que el revólver usado estaba en la casa de la calle Vértiz, donde ocurrió todo, pero aún no se logra establecer quién es su dueño.

