Todos los elementos probatorios están listos. Un par de detalles técnicos restan para elevar a juicio la causa que tiene imputados a cinco jóvenes, dos de ellos hijos de un empresario petrolero, por abusar sexualmente de una joven tras una reunión en una casa a la salida de un reconocido boliche de Ciudad.
Desde el 23 de octubre del año pasado, fecha en que fueron detenidos los sospechosos, hasta esta altura de 2016 se han incorporado todas las pruebas que el fiscal de Las Heras Darío Nora requirió. Testimonios, exámenes psicológicos, cotejos de ADN y pericias médicas y tecnológicas. El expediente se ha demorado por las distintas oposiciones que han presentado los abogados defensores de los jóvenes, llegando algunas veces hasta la Suprema Corte de Justicia.
De los cinco acusados, hay dos que están más complicados que el resto. Se trata de dos jóvenes de 25 años, a quienes los estudios de ADN arrojaron resultados positivos. En el caso del primero en el cuerpo de la víctima y por el lado del segundo en la ropa íntima de la joven.
El segundo se encuentra en prisión domiciliaria desde hace un tiempo. La misma situación solicitó ahora el otro implicado ya que se encuentra detenido en una comisaría. Sucede que tras conocer el resultado positivo de las comparaciones genéticas, el fiscal solicitó su captura y el joven se presentó ante las autoridades, hace aproximadamente tres semanas.
Su representante legal ya solicitó que continúe el proceso desde su domicilio, aunque para esto serán claves los resultados de los exámenes psicológicos que le realizaron. Se prevé que esta sea la última batalla judicial en el expediente y una vez resuelta la situación del primer imputado, el fiscal solicitará la elevación de la causa a juicio.
Es poco probable que esto ocurra antes de la feria judicial de enero ya que incluso los acusados han recusado a la nueva jueza de Garantías que tiene el expediente, María Cristina Pietrasanta -antes estaba bajo la supervisión de Ana Granados-.
La situación es distinta con respecto a los dos hijos de un empresario y un quinto imputado. Si bien en un principio eran los más complicados en el expediente, los cotejos de ADN no los vincularon al abuso sexual y su situación procesal fue atenuada, incluso recuperando la libertad. Sin embargo, continúan ligados bajo una participación primaria y deberán responder en un futuro juicio por el hecho.
Fuentes judiciales aseguraron que los jóvenes siguen todas las condiciones del proceso, presentándose a firmar en una dependencia policial una vez por semana.
Aberrante
Todo comenzó en la mañana del 9 de febrero de 2015, en el reconocido boliche Wish, ubicado sobre calle San Martín en Ciudad. El grupo de jóvenes conoció a tres chicas en el interior del local y las invitaron a realizar un after en una casa de Las Heras.Las chicas accedieron y se dirigieron hasta el inmueble, donde continuaron tomando algunos tragos. Cuando una de las jóvenes, de 19 años, se dirigió al baño, fue tomada por la fuerza por alguno de los agresores, que la sometieron sexualmente en una pieza. Mientras, sus amigos distraían a las compañeras de la víctima.
La joven realizó la denuncia policial y comenzó una extensa investigación, liderada por el fiscal Nora acompañado de efectivos policiales de la División Delitos contra la Integridad Sexual. Los resultados fueron contundentes: los tres testimonios de las chicas coincidían, la pericia psicológica arrojó que la víctima no tuvo relaciones consentidas y en sus partes íntimas encontraron rastros de semen masculino.
Los sabuesos policiales debieron tener mucha paciencia para atrapar a los jóvenes que, sin saber la investigación en su contra, se movían de Mendoza a Neuquén por motivos laborales. A fines de octubre fueron atrapados en múltiples allanamientos que se realizaron con resultado exitoso. También se secuestraron teléfonos celulares y computadoras de los acusados, elementos que fueron peritados.



