Packaging sustentable

¿El fin del telgopor? La tecnología que podría reemplazarlo

Ciudades de todo el mundo empezaron a prohibirlo por su impacto en el medio ambiente y los riesgos que genera en la salud. Ahora la tecnología cumple un rol fundamental

Hay más de 70 ciudades de Estados Unidos -Washington DC, San Francisco, Minneapolis, Portland y Seattle entre ellas- que tienen prohibida la utilización de telgopor, mientras que en varias partes del mundo el tema es objeto de debate. Ahora la tecnología cumple un rol crucial para esos lugares.

El "telgopor" es el nombre popular del Poliestireno Expandido (EPS, por sus siglas en inglés), utilizado masivamente para envases, embalajes, vasos descartables y protección de productos frágiles. Es difícil de reciclar: tras su uso, un plato de telgopor, por ejemplo, no puede transformarse fácilmente en otro recipiente.

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Los hongos aparecen como una pieza clave en este debate. Bajo la superficie del suelo se despliega una red microscópica de filamentos: el micelio. Esta estructura biológica cumple un rol esencial en los ecosistemas, descomponiendo materia orgánica, conectando raíces y facilitando el intercambio de nutrientes entre las plantas. Su capacidad natural para unir y estructurar materiales es parte fundamental de su función en la naturaleza.

Esa misma propiedad aglutinante, aplicada mediante biotecnología, convierte al micelio en una solución sostenible para reemplazar al telgopor y otros materiales no reciclables. Al cultivarlo en moldes y combinarlo con residuos agrícolas, es posible crear alternativas sólidas, seguras y compostables que replican la protección del plástico expandido sin su impacto ambiental.

El material se considera una forma de biotecnología porque, al aprovechar las propiedades inherentes del micelio, pueden desarrollarse soluciones sostenibles en diversos campos, como la medicina, la agricultura, la ingeniería de materiales y la bioremediación. Es un ejemplo de cómo los principios de la biología se aplican con la tecnología adecuada para crear productos prácticos, eficientes y alineados con la naturaleza.

Cada vez más empresas se suman a la revolución fungi y adoptan packaging de micelio para transformar la forma en que entregan sus productos. Algunas optan por cajas genéricas que se adaptan a múltiples usos; otras eligen diseños completamente personalizados, creados específicamente para proteger y enmarcar un producto particular. Incluso varias marcas ya comenzaron a utilizar este material para sus regalos corporativos de fin de año, como vinos presentados en packagings personalizados, sostenibles y alineados con sus valores de innovación y responsabilidad ambiental.

La propuesta de MOSH representa un verdadero "círculo virtuoso": en lugar de extraer plásticos derivados del petróleo y generar residuos permanentes, utilizan materiales orgánicos que, al final de su ciclo de vida, pueden regresar a la tierra, enriquecer el suelo y cerrar un proceso productivo mucho más amigable con el medio ambiente.

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