Efemérides

El agua de la vida

Hoy 22 de marzo es el Día Mundial del Agua. Una jornada para reflexionar sobre la importancia del agua dulce y a abogar por su gestión sostenible

En 2015, como parte de la Agenda 2030, se estableció el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 que pretende lograr un acceso universal y equitativo al agua potable y a los servicios de saneamiento, en otras palabras, la promesa de que para 2030, toda persona en este mundo tendrá disponibilidad de agua y saneamiento gestionados de manera segura.

Embed - LA IMPORTANCIA del AGUA en los seres vivos

La concreción de este objetivo se encuentra muy lejos aún. Se habla en forma permanente de calor, sequías y cambio climático. Del nivel de los embalses y la disminución del cauce de los ríos. De la contaminación de los mares. El agua es un bien escaso que debe cuidarse. Para la gran mayoría es muy fácil acceder al agua potable. Se gira la canilla y está a disposición, quizás por esa razón cuesta tanto ponderar realmente el problema.

Ahorrar agua es vital. Su escasez ha llevado a muchísimas personas a emprender grandes migraciones, a instalar grandes infraestructuras que podrían afectar la naturaleza y acabar con ríos y lagunas para satisfacer la necesidad de agua, la más básica del ser humano.

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Foto: Pixabay

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Estas acciones solo han empeorado el problema y no nos permiten llevar un estilo de vida sustentable.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la cantidad adecuada de agua para consumo humano (beber, cocinar, higiene personal y limpieza del hogar) es de 50 litros por habitante por día.

A estas cantidades, se les debe sumar lo que necesitan el desarrollo de la agricultura y la industria y, por supuesto, la conservación de los ecosistemas, ya que todos dependen del agua dulce para su desarrollo y pervivencia. Teniendo en cuenta todos estos parámetros, se considera entonces una cantidad mínima de 100 litros por habitante por día.

Sin embargo, el consumo promedio de agua en Argentina a nivel real es del orden de los 180 litros por habitante por día, lo que supera ampliamente lo recomendado por la OMS.

De todas formas, no todos los argentinos tienen el mismo acceso al agua potable. Hay provincias que sufren la escasez y esto trae aparejados problemas de salud por deshidratación, consumo de agua no apta o contaminada y falta de alimentos debido al deterioro y destrucción de los ecosistemas.

Los datos siguientes, brindados por la OMS, dan cuenta de la dimensión del problema de no contar con fuentes confiables de agua:

  • Unas 1,4 millones de personas mueren anualmente y 74 millones verán acortada su vida a causa de enfermedades relacionadas con el agua, el saneamiento y una higiene deficientes.
  • Actualmente más de 2.000 millones de personas en todo el mundo carecen de un suministro de agua potable segura (ubicado en el lugar de uso, disponible cuando se necesita y no contaminado). Es decir, estos datos dejan fuera a 1 de cada 4 personas.
  • Casi la mitad de la población mundial (3.600 millones de personas) carece de un saneamiento seguro.
  • A nivel mundial, el 44% de las aguas residuales domésticas no se tratan de forma segura.
  • Unos 844 millones de personas no tienen, ni tan siquiera, un servicio básico de suministro de agua potable.
  • Beber agua contaminada puede acarrear, y acarrea, múltiples enfermedades a sus consumidores. Entre ellas esta situación puede transmitir a sus consumidores diarrea, cólera, disentería, fiebre tifoidea o poliomelitis.
  • Se registran más de 502.000 muertes al año por diarrea debido a la contaminación del agua potable.
  • En el año 2025, a los problemas ya existentes en el agua se le van a añadir los ocasionados por la crisis climática, por ello se espera que más de la mitad de la población del mundo viva en zonas de escasez de agua.
  • Se prevé que la demanda mundial (de extracciones de agua) aumente en un 55 % para 2050.

La mayor parte del agua doméstica, la que se consume para la vida cotidiana, proviene de su ciclo natural: es la que se evapora de los océanos y espejos de agua, forma nubes y vuelve a caer a la tierra en forma de lluvia. En algunas regiones montañosas, se obtiene además producto de los deshielos. La cantidad total necesaria para satisfacer las necesidades humanas es inferior al 1% del agua obtenida de esta manera: el agua doméstica, por lo tanto, no está sujeta tanto a un problema de cantidad como a problemas de transporte y calidad.

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Foto: Pixabay

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No obstante, sí existe un área donde hay un enorme riesgo de escasez: la agricultura. El consumo anual de agua "agrícola" es diez veces mayor que el de agua doméstica. Más del 40% del riego proviene de acuíferos, es decir, grandes embalses naturales subterráneos. Estas reservas se renuevan durante varios miles de años, mucho más lentamente que las tasas de extracción actuales, dicho de otra manera, se vacían más rápido de lo que se llenan. Por lo tanto, en algún momento, estos recursos ya no estarán disponibles, lo que hará necesario encontrar otras fuentes de suministro de agua para la agricultura, o lo que es más razonable y urgente, hacer una transición hacia un sistema agrícola más sostenible.

¿Qué es la huella hídrica?

La huella hídrica es un indicador ambiental de la cantidad de agua dulce utilizada de manera directa o indirecta por parte de un consumidor o productor. La huella hídrica puede considerarse como un indicador integral de la apropiación de los recursos de agua dulce, ya que se utiliza para medir el volumen total que una empresa usa para producir bienes y servicios o que un individuo o comunidad consume. El uso se mide en el volumen de agua consumida, evaporada o contaminada, ya sea por unidad de tiempo para individuos y comunidades o por unidad de masa para empresas.

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Foto: Aquafides

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Por ejemplo, a nivel individual, el agua dedicada a la ducha y al baño representa aproximadamente el 40% del consumo diario: entre 80 y 100 litros. Se puede realizar un buen ejercicio para tomar conciencia de toda la que consumimos a diario, estimando la cantidad por medio de una calculadora de huella hídrica.

El cálculo puede servir para tomar mejores decisiones respecto al consumo de agua y así contribuir desde el lugar de cada uno a no agravar el problema.

La demanda de agua aumenta los días de mucho calor, en algunos casos debido a consumos excesivos y, en ocasiones, innecesarios. Si se consume demás, se perjudica a otras personas. Para evitar el derroche se debe usar solo lo que se necesita.

Algunas sugerencias a tener cuenta:

  • Tomar baños más cortos: Una ducha no debería durar más de diez minutos, idealmente, no más de cinco. No hay que dejar correr el agua cuando no se usa, hay que cerrar la llave cuando no es necesaria como al enjabonarse o afeitarse. Una ducha breve consume alrededor de 100 litros, un baño de inmersión, 150 litros.
  • Ahorrar agua reutilizándola: Si la ducha tarda unos minutos en calentarse, lo mejor es colocar un balde debajo para captar toda el agua que sale fría y después utilizarla para limpiar algo, tirar en el inodoro, usarla para regar las plantas o dársela de beber a las mascotas.
  • Regar temprano: de esa forma se evita la evaporación, especialmente cuando hace mucho calor.
  • Instalar un sistema de captación de agua pluvial: En muchas zonas, durante el año se reciben varios mililitros de lluvia que pueden ser aprovechados para ahorrar agua al almacenarlos. Aunque sea, poner unos baldes y regar las plantas o limpiar con lo acumulado. En el caso de las plantas, es un agua que les va a venir mucho mejor que la de red.
  • Lavar autos y veredas con balde: No utilizar la manguera. El lavado de un auto mediano emplea unos 360 litros.
  • No usar el inodoro para descartar papeles o pequeños residuos: cada descarga de la mochila consume unos 16 litros.
  • Lavar los platos usando el agua para el enjuague: Ponerlos a remojar y no dejar correr el agua mientras se jabonan. Un lavado de platos puede necesitar hasta 100 litros.
  • Cerrar bien las canillas, reparar las fugas: una canilla que gotea pierde unos 46 litros por día, un flotante de inodoro roto, 1.200 litros y un flotante de tanque agua deficiente, 2.400 litros diarios.

Ahorrar agua se puede y es bastante simple. No se necesitan grandes acciones para poder contribuir al cuidado del planeta, solo educación, responsabilidad y conciencia.

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