A horas de finalizar los comicios todos hacen su lectura de los resultados. Quiénes resultaron fortalecidos y quiénes deberán replantear su estrategia. Cómo quedaron el Frente Justicialista, Cambiemos y el Frente Progresista para las elecciones del 22 de

Paso a paso, cómo se arma el tablero político santafesino para las generales

A horas del inicio del escrutinio definitivo, todos los candidatos y todas las fuerzas políticas que participaron de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del domingo pasado siguen haciendo su lectura de los resultados. En la provincia hubo figuras y espacios que se consolidaron, mientras que otros dejaron abierto un gran signo de pregunta de cara al futuro inmediato.

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En el primer grupo se puede anotar a la "marca" Cambiemos que consiguió transformar a un desconocido Albor Cantard en el candidato a diputado nacional más votado de forma individual. La lista del exrector de la Universidad Nacional del Litoral consiguió casi 490 mil votos con el 98% de las mesas escrutadas y le sacó casi 180 mil votos a Agustín Rossi, el candidato del justicialismo más votado.

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Justamente Rossi es otra de las figuras que se fortaleció al lograr un interesante piso de algo más de 300.000 sufragios. Lo que resta saber es si ese piso no es también un techo de cara a octubre. Para eso habrá que ver qué pasará con los votantes de Alejandra Rodenas, la exjueza penal de Rosario que representó al peronismo no kirchnerista de Santa Fe y que fue la apuesta de los senadores justicialistas.

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A modo de ejemplo, Rodenas perdió con Rossi en Castellanos y en Las Colonias, los departamentos representados por Alcides Calvo y Rubén Pirola respectivamente y que son de los principales referentes del armado político de los senadores. El que sí logró que se imponga Rodenas en su territorio fue el senador de San Lorenzo, Armando Traferri, aunque por un escaso margen sobre Rossi.

Ahora habrá que ver cuál es la estrategia de Rossi para que los votos peronistas que no lo acompañaron no se dispersen en otras fuerzas y candidatos para poder seguir siendo el Frente más votado en la provincia.

El que por ahora mira expectante la situación y casi sin asomarse es Omar Perotti. El senador nacional dijo desde un principio que su apoyo iría a los candidatos comunales del peronismo y que no participaría de la contienda a diputados nacionales. Además, el triunfo de Rossi le resuelve un problema no menor, que es no tener un rival que pueda juntar votos por fuera del kirchnerismo. Por eso, los votos que el rafaelino necesita para apoyar su candidatura a la gobernación en 2019 están en el armado político de cada localidad y ahí los irá a buscar una vez finalizada la elección de octubre.

La estrategia amarilla

La hoja de ruta que trazó Cambiemos para esta elección de medio término está absolutamente clara: seguir apostando a la grieta con el kirchnerismo. Sin perder tiempo, el presidente del radicalismo a nivel nacional, José Corral, ya salió esta mañana a mostrar cuál es el escenario que se ve desde Cambiemos al decir que los resultados de las Paso marcan que la pelea es entre el actual gobierno nacional y el pasado que representa Cristina Fernández de Kirchner. No quiere dejar lugar para terceras opciones.

Con esa estrategia la lista que representa a Mauricio Macri en Santa Fe intenta quedarse con votos del peronismo tradicional santafesino, que siempre resistió al kirchnerismo. Y también aspira a captar votos del Frente Progresista que quedó muy lejos de poder terciar en la elección de diputados. Una jugada de doble efecto que intenta marginar de la discusión política al oficialismo provincial integrado por socialistas y radicales progresistas.

La tormenta del Frente

El Frente Progresista parece no poder asimilar el golpe que recibió en las urnas hace pocas horas. No hay reacción, o por lo menos no se la ve públicamente. Las primeras señales de alerta las tuvo en 2015 cuando, primero, consiguió ganar la gobernación con lo justo. Y a los pocos meses, en la elección nacional, tuvo una estrepitosa derrota en diputados (consiguió una sola banca que fue para el radical Hugo Marcucci), y sobre todo en la categoría de senadores nacionales donde Hermes Binner quedó en cuarto lugar detrás del PJ, Cambiemos y el Frente Renovador. La excusa en ese momento fue la misma que se escuchó ayer: se nacionalizó la elección.

Esta vez el Frente Progresista vuelve a empezar la carrera con una gran desventaja. Cantard tiene un piso del 27%, Rossi del 17% (y todo el PJ suma 28%), mientras que Luis Contigiani apenas superó el 10% y el Frente llegó casi al 12%. El gobernador Miguel Lifschitz dijo en la noche del domingo que "hay que hacer autocrítica" y que habrá que rever la "estrategia para octubre".

Faltan 69 días para las generales y el Frente Progresista tiene que barajar y dar de nuevo para tratar de salir airoso de una tempestad que puede dejar muy dañado el barco para competir por la gobernación en 2019. Uno de los datos más difíciles de asimilar es el resultado para concejales en la ciudad de Rosario. Allí el candidato del Frente, Pablo Javkin quedó tercero con la mitad de los votos que sacó el candidato más votado, Roy López Molina, de Cambiemos. La ciudad de Rosario, el gran bastión del socialismo -donde gobierna desde hace 26 años-, está mostrando desde los números un claro agotamiento.

El único dato positivo para el Frente estuvo en la ciudad de Santa Fe donde Emilio Jatón fue el candidato más votado, aunque el Frente haya quedado tercero por detrás del justicialismo y de Cambiemos. Pero la ventaja, de casi cuatro puntos, fue menor a la esperada. Eso también es una luz que se enciende en el tablero de comando del socialismo y que si no se toma nota puede terminar siendo un final anticipado para un candidato que prometía llevarse todo por delante. En la capital provincial todo el Frente Progresista deberá salir a caminar las calles con esfuerzo redoblado.

Hasta el momento la estrategia del Frente Progresista fue mostrarse como la oposición de Cambiemos en la provincia. Pero si el gobierno de Macri logró nacionalizar la elección, el lugar de oposición ya tiene dueño y es el kirchnerismo; en Santa Fe, Agustín Rossi. Si el Frente Progresista está pensando en cambiar de estrategia, tal vez deba pensar de qué manera se posiciona en una elección que va hacia una polarización. Tiene que buscar un lugar que no es el del oficialismo ni el de la oposición. Tiene que ser una alternativa a esas opciones y una manera de serlo es no centrar la campaña en los defectos de los otros, sino en las virtudes propias.

Parece que hay muchas nubes en el Frente y no se llega a ver para qué lado del horizonte el cielo puede aclarar. Miguel Lifschitz dijo días antes de las Paso que se había cargado la campaña al hombro y fue notoria la ausencia de grandes referentes políticos y electorales como el exgobernador Antonio Bonfatti. A todas luces, si el Frente quiere revertir la pobre imagen que dejó en las Paso deberá tener a todos tirando para el mismo lado, tanto a los socialistas como a los radicales progresistas. Eso deberá resolverse en una reunión de referentes del espacio que hasta esta tarde, llamativamente, aún no se dio.

Para las elecciones de octubre aún faltan dos meses y uno de los interrogantes que surge es cuánto se puede mover el escenario político en tan poco tiempo. Algunos actores ya se pusieron en marcha, o mejor dicho, nunca se detuvieron porque saben que octubre está a la vuelta de la esquina.

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