Se pusieron a disposición de un frente electoral común de cara al 2019. La cumbre fue hace unos días promovida por Alberto Fernández.

Cristina "fumó la pipa de la paz" con la cúpula del Movimiento Evita

Por UNO

Tras el quiebre del vínculo apenas consumada la derrota electoral del 2015, la ex presidenta Cristina Kirchner recibió a la cúpula del Movimiento Evita en su despacho del Instituto Patria, donde cicatrizaron las heridas del pasado y se pusieron a disposición de un frente electoral común de cara al 2019.

En estricta reserva, el encuentro se desarrolló hace unos días, y participó el doble comando de la organización social integrado por Emilio Pérsico y Fernando Chino Navarro, además del jefe del bloque de diputados del Movimiento Evita, Leonardo Grosso, y también el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, quien se mueve como operador para unir piezas dentro del rompecabezas panperonista.

La presencia de Navarro era la que despertaba mayor zozobra, ya que se trata del jefe evitista que en su momento más tensó la cuerda con Cristina Kirchner, con filosas críticas a su modo de conducción política y selección de candidaturas.

"No dejaron macana por hacer", "los domingos prefiero ver películas antes que ver un reportaje de Cristina", fueron algunas de las bombas de Navarro que dinamitaron los puentes con el kirchnerismo, sumándose al hecho de que el Evita cerró filas con Florencio Randazzo en 2017, dividiendo el voto opositor, acción que el cristinismo más duro nunca terminó de perdonar y digerir.

Todavía resuena el exabrupto de Cristina que registraron escuchas ilegales contra ella: "Los del Evita son una mala entraña total", despotricó.

Sin embargo, en el encuentro en el Instituto Patria se evitaron los pases de factura sobre el pasado, y pasando de página, se selló un pacto de palabra para unir fuerzas contra el macrismo, sin repetir las divisiones del 2017.

Desde el Evita, le ratificaron a Cristina que empujarán la precandidatura presidencial de Felipe Solá, el nuevo jefe del interbloque Red por Argentina que integran los diputados de la organización social, pero siempre en el marco de un frente que dará cobijo a otros postulantes.

Cuando uno de los participantes del encuentro osó tantear a la actual senadora y líder de Unidad Ciudadana sobre una eventual candidatura presidencial de ella, se encontró con una muralla: la ex jefa de Estado puso su mejor cara de póker, evitando dar pista alguna sobre su juego.

Hubo un acuerdo explícito de que las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias es el mejor esquema para dirimir las candidaturas entre fuerzas políticas del mismo frente.

Grosso aprovechó para sugerirle a Cristina que para la integración de las listas definitivas de la coalición se utilice el sistema proporcional D´Hont, con el objetivo de facilitar las alianzas, dando lugar a una mayor representación de la diversidad.

Sucede que con el sistema que venía utilizándose, el que ganaba la interna se llevaba los primeros tres lugares de la lista, el que acababa en segundo término se garantizaba el cuarto lugar de la nómina, pero el resto de las listas quedaban huérfanas de representación.