El periodista de Ovación Lucio Ortiz, enviado especial de Diario UNO, cuenta cómo fue su periplo para instalarse en Rusia, donde comienza el sueño mundialista.

"En Rusia, dispuestos a ver otro Mundial"

Por UNO

Lucio A. OrtizEnviado Especial de Diario UNO a Rusia

Las horas de viaje en avión no se traducen en tiempo, porque, si tomamos en cuenta los kilómetros recorridos, y si trazamos una línea recta, son 13.958 los kilómetros que separan las ciudades de Mendoza y Moscú. Y transcurrió desde la salida del sábado a las 15.30 desde el aeropuerto mendocino, hasta la llegada al aeropuerto ruso unas 36 horas.

Se hizo escala en Ezeiza para trasladarnos desde ahí a Roma, la capital italiana, y luego de unas 5 horas continuamos rumbo a Moscú, en un avión con unos revoltosos hinchas de Marruecos, que hicieron poner nerviosos a los pasajeros y a la tripulación.

En Fuimicino, Roma, no estuvimos como pasajeros en tránsito (sin poder salir del aeropuerto) porque la gente que hacía el trasbordo a Moscú pudo salir a dar una "vueltita" por los alrededores, como este enviado especial, que cruzó a la estación de trenes, al otro lado de la calle.

Después vino el episodio con los marroquíes que retrasó la partida e incluso tuvo que intervenir la policía.

La llegada a Moscú se produjo en el amanecer, a las 3 de la mañana. Sí, es así. Como toda ciudad ubicada cerca de los polos se produce esa rara situación.

Y aquí estamos, cansado de no dormir en una cama, pero con los pies en otra cultura. Y dispuestos a ver otro Mundial de fútbol. Eso no tiene precio, ni kilómetros.

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