Lucio Ortiz, enviado especial de Diario UNO y Ovación, analizó el empate entre Argentina e Islandia, por la primera fecha del Grupo D.

Cómo se vivió el debut de la Selección desde Rusia

Por UNO

Lucio A. Ortiz

Enviado especial a Rusia

Hoy ganamos por 3 a 0", decía un muchacho argentino antes del encuentro. Y otro le gritaba: "Ganamos 4 a 0", y llegaban más comentarios pronosticando: "Dos a cero con dos de Messi". Todos eran optimistas. Muy "pum para arriba". Y la realidad en la cancha del Spartak Moscú fue totalmente distinta. Las 44.190 personas que llenaron el estadio ruso fueron a ver al Messi talentoso y se quedaron con Halldórsson convertido en un nuevo héroe islandés.

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¡Estamos on fire! Desde Rusia, todos confiados @lucioalcidesortiz

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Flojísimo es el calificativo del partido jugado por Argentina, que no tuvo la capacidad para pasar el bloque que le armó Islandia. Se sabía que el juego de los europeos era agruparse atrás y salir de contragolpe. Nada de retención ni posesión del balón. Fue un empate 1 a 1 que no conformó ni al más pesimista.

En la primera parte algunos centros que cabecearon Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico y se fueron desviados, un remate de Messi atajado, el gol de Sergio Agüero y unos remates afuera se convirtieron en los argumentos ofensivos. Muy poco. Demasiado.

Lionel Messi estuvo disperso en los primeros 45 minutos, le costó encarar frente a la marca de Islandia, que se movía rápido en las salidas y además preocupaba en cada ataque ante los errores de la defensa que armó el DT Jorge Sampaoli.

En una acción aislada y no porque lo mereciera llegó el tanto argentino con un remate de Marcos Rojo que se transformó en pase para Agüero. Dio un rodeo y sacó el remate de zurda. Fue el primer gol del Mundial para Argentina.

Posteriormente los fuertes vikingos apuraron, en remate cruzado Caballero dio rebote y le quedó la pelota a Finnbogason para empatar.

Después se reclamó un penal por una mano de Ragnar Sigurdsson, cuando cortó el pase de Salvio. Era la mano de apoyo, eso entendió el árbitro. Y sobre el final Caballero sacó un remate que podría haber significado la victoria de Islandia.

Los más esperanzados apostaban a otra actitud argentina de mayores variantes. Y se agigantó cuando le cobraron un penal. El defensor Sigurdsson tocó un pie de Maximiliano Meza y ahí el árbitro polaco interpretó que era falta. Messi se puso frene al balón y pasó lo que pocas veces le sucede en Barcelona. El arquero Hannes Halldórsson, que juega en Dinamarca, se tiró para el lado correcto y desvió el remate del astro argentino.

Islandia, que fue sorpresa en el torneo europeo y además por su clasificación al Mundial, se hizo duro como una roca (así le dicen a este equipo) y se defendió a la perfección mientras Messi no acertaba varios pases. Y ni hablar de otros de sus compañeros que no la tocaban y tampoco la pedían. Es como si tuvieran miedo al protagonismo. Recibían el balón y lo soltaban sin compromiso.

El ingreso de Cristian Pavón les dio una frescura a los intentos y en la primera que tocó le hicieron un penal, que no fue sancionado. Tiró algunos centros interesantes, pero los islandeses continuaron con la seguridad de su arquero y con el bloque defensivo de los demás jugadores. Se sabía que iba a resultar un partido así. Argentina no lo pudo resolver. Y Messi, menos.

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