Juan Pablo García
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Como aquellos primeros campeones de 1985, los héroes del doblete de 1996/97 y las últimas conquistas de 2009, 2010 y 2012, este equipo 2016 de Liceo ya tiene un lugar de privilegio en la historia del club de Carrodilla.
La séptima corona oficial de los Clavos llegó de manera agónica y tras vencer en la final a Marista, tal como había ocurrido en las tras vueltas olímpicas anteriores.
Aún están lejos los 27 títulos del Mendoza RC, decano del rugby en la región, los 21 de Marista y los 16 de Los Tordos, pero Liceo sigue sumando y por eso es el más campeón de la última década ya que de 2007 a esta parte sumó 4 campeonatos, contra 3 de Los Tordos (2008, 2013 y 2014), dos de los Curas (2011 y 2015) y uno del Mendoza RC (2007).
Facundo Barni, Gustavo Gil, Juampi Micheli y Rodrigo Báez son algunos de los que participaron de las cuatro conquistas.
El caso de Báez es emblemático. Parecía que por un tiempo iba a estar alejado del club al firmar su contrato con Jaguares, pero como no hay mal que por bien no venga, una lesión en un hombro cortó su actuación en el Súper Rugby y tras la rehabilitación se abrió la posibilidad de retornar a la competencia jugando con sus amigos. Los cuatro meses de inactividad se amortizaron, al menos en parte, con la gran alegría del domingo.
Liceo fue el mejor de la temporada regular con 11 victorias y solo 3 caídas ante Marista, Los Tordos y Peumayén. Fue contundente en la semifinal contra Peuma y en la definición la peleó hasta el final y terminó festejando.
Aunque en la tarde de ayer no le sobró nada, el equipo de calle Boedo fue el mejor por mérito de los jugadores y de un cuerpo técnico numeroso y trabajador formado por Santi Laghezza, Leo Leyes, Guillermo Lobato, Daniel Damore, Yiyo Martínez, Papa Solfanelli y Juanjo Canals, entre otros.
