La Fundación Espartanos es una organización sin fines de lucro que busca bajar la tasa de reincidencia delictiva promoviendo la integración y socialización de personas privadas de su libertad a través del rugby, la educación, el trabajo y la espiritualidad.
Su principal referente es Eduardo Coco Oderigo, quien compartió a través de las redes sociales una experiencia vivida hace pocos días en Jujuy, donde se inauguró una cancha en una unidad carcelaria.
"Hace unos días viajamos a Jujuy a inaugurar una cancha de rugby dentro de una Unidad Carcelaria. Hablamos un rato antes con los jugadores y uno, al final, se me acercó y me entregó una carta que quería que leyera de regreso a Buenos Aires. Así lo hice y me conmovió lo que dejó escrito en ese papel. Transcribo solo la primera parte y destaco la voluntad inquebrantable de su madre por quien hoy lucha para hacerla feliz", indicó Oderigo.
La carta de Los 300 del Norte
"… Hola buenos días, mi nombre es Guido Aranibar y soy un integrante del equipo (los 300 del Norte). Estoy privado de mi libertad desde hace 3 años y si Dios quiere en un par de años me voy en libertad (falta menos).
Antes de estar en esta Unidad 4 del Barrio Alto Comedero estuve alojado en la Unidad 1 del Barrio Gorriti. Allí mi vida transcurrió, conocí el miedo a la muerte, conocí las drogas, mi familia me abandonó (menos mi viejita)… hasta ese momento todo me parecía perdido, sin solución, los vicios, las peleas, sanciones, bajé 20 kilos y cosas así… ya no quería vivir así, hasta que me trasladaron por mi seguridad a esta Unidad y al tiempo conocí al profe Coro, apareció un día y habló de jugar rugby, de que nos iba a cambiar la vida, que era un deporte que lo podía jugar cualquiera… y me anoté y empecé a aprender, entrenar y hasta hoy todavía sigo…
La verdad que el rugby me cambió la vida, dejé las drogas, el tabaco, aprendí también a jugar en equipo, aprendí a chocar, caerme, golpearme y volver a levantarme… a luchar por anotar el try de nuestras vidas, a proteger al compañero de lucha… encontré una nueva familia, mis compañeros de equipo, mis hermanos …
La vida es como un partido, nos golpeamos, caemos, luchamos, este deporte me enseñó a pararme, sacudirme y seguir adelante… (como dice el dicho "lo importante no es evitar caer, sino no permanecer caído").
A veces tengo hambre, paso necesidades, voy a entrenar con zapatillas rotas, pero cuando estoy ahí, nada de eso importa. Siento una gran alegría, la verdad que me cambió la vida, tengo más esperanzas y proyectos y ganas de salir adelante. Mi vieja? Feliz…".


