El carácter, el talento y la presencia no se la discute nadie. Muchos dicen que es un jugador "hecho a la medida de Boca" pero consigo trae una mochila a cuestas: tres fechas de suspensión a cumplir en la Copa Libertadores que viene.
Naithan Nández, quien era el capitán de Peñarol, fue suspendido por cinco partidos por la Conmebol como consecuencia de la tremenda piñadera grupal que se armó al término de Peñarol- Palmeiras en la presente edición de la Copa.
Él, Matías Mier y Lucas Hernández recibieron cinco fechas y Felipe Melo seis. De esas, Nández solo cumplió dos por lo que deberá ponerse al día jugando para Boca la edición 2018.
Además de esa sanción, Nández y los otros dos futbolistas uruguayos fueron procesados por la Justicia uruguaya a raíz de la gresca que originaron y se les impidió la concurrencia a los estadios durante dos meses, salvo para jugar profesionalmente.
Debido a esta causa, el futbolista debió pedir autorización en el juzgado para viajar a Buenos Aires a firmar su contrato con el Xeneize.




