A su lado está Néstor (en la foto de la bandera y en la vida), su esposo y papá del goleador argentino. Juntos cruzaron el país y la frontera para acompañar al número 27 en su tercera Copa del Mundo de hockey sobre patines junto a dos tías: “Es un orgullo seguirlo siempre”, dicen al unísono.
En el COP Arena, lo más sobresaliente es el lienzo que hicieron los Martínez. Es una bandera que tiene a todos los integrantes del clan hechos con IA: “La verdad, no me lo esperaba. Les quiero agradecer porque siempre están ahí”, dice Lucas, todavía con las pulsaciones en modo hervidero post partido.
Para él no deja de ser una edición especial porque su esposa y sus hijos se quedaron en Italia, el nuevo destino que tendrá Martínez en su carrera tras dejar Oliveirense POrtugal: “Los extraño mucho a los tres y les agradezco por bancarme tanto. Esto es para ellos”, agrega.
A la distancia o en un trapo, en Italia, Argentina o Paraguay, los Martínez son sinónimo de hockey sobre patines pero principalmente de unión y amor familiar. Un sentimiento hecho bandera.