El partido entre Independiente Rivadavia y Juventud Unida de Gualeguaychú, por la 33ra fecha de la Primera B Nacional, arrancó casi diez minutos demorado culpa de un grupo (grande) de simpatizantes que arrojó rollos de papel sobre el campo de juego.
La euforia de los hinchas ubicados en la popular del Bautista Gargantini provocó el enojo del árbitro Ramiro López, quien advirtió a los jugadores de ambos equipos sobre la imposibilidad de dar comienzo al encuentro en esas condiciones.
Los proyectiles continuaron cayendo por varios minutos más, hasta que Cristian Aracena apaciguó los ánimos leprosos y el partido se puso en marcha.




