El mendocino Gabriel Fernández, flamante bicampeón argentino de motocross, es uno de los incontables deportistas afectados por la cuarentena obligatoria por la pandemia del coronavirus.
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El Pipío, así como se lo conoce popularmente prácticamente en toda la argentina, finalizó el 2019 en lo más alto del podio nacional, con la coronación de un nuevo campeonato, tras una mostrarse invencible, fecha tras fecha.
Y el 2020 arrancó con todo para el piloto de Yamaha. Pero el avance global de la pandemia congeló toda una preparación.
“La verdad que llegaba muy bien entrenado para la primer fecha, los primeros días de abril, pero con el tema de la cuarentena tuvimos que quedarnos en la casa y la verdad que me cuesta mucho. Estoy acostumbrado todos los días a hacer alguna actividad física, por eso tuvimos que empezar a hacer algo en la casa, andando un poco en la bici, en el patio”, confesó.
“Tengo dos chicos. Mientras yo ando en bici, el más chico anda en moto en un circuito chico que hice. También hago bici fija, pero muy poco. Por ahí también es muy estresante entrenar todo el tiempo, aunque hay que hacerlo porque a veces es la única manera de poder ganar un campeonato de motocross. Como todos saben, en el motocross es casi todo físico”, agregó el oriundo de Guaymallén.
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Para cerrar, Pipío Fernández dejó un claro mensaje: “Estamos pasándola, esperando que esto termine. De todas maneras creo que este año no tendremos campeonato”.


