Un remate de Rob Rensenbrink se estrelló en el palo cuando estaba por completarse el tiempo reglamentario de la final del Mundial de 1978 entre Argentina y Holanda.
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Luego, vendrían dos goles argentinos en el tiempo suplementario, pero la historia del fútbol pudo haber cambiado en aquella jugada y hoy Holanda tendría una Copa del Mundo en su palmarés mientras que Argentina seguramente tendría una sola.
Rensenbrink, el protagonista de aquella épica jugada, falleció a los 72 años por una atrofia muscular espinal diagnosticada en 2012.
El delantero desarrolló su trayectoria deportiva, principalmente, en Bélgica, erigiéndose en un ícono del Anderlecht dónde anotó 124 goles, en 9 temporadas (1971-1980).
Para los argentinos alcanzó mayor notoriedad en el Mundial 78 donde primero, convirtió un penal en el partido que Holanda terminó perdiendo ante Escocia (2-3), en el estadio Malvinas Argentinas. El tanto se transformó el gol número 1000 en la historia de la Copa del Mundo.
Uno de los integrantes de La Naranja Mecánica (la emblemática Holanda del 74) marcó 6 goles en mundiales (1974: 1 a Alemania Oriental, 2-0, 1978: 3 a Irán, 3-0; 1 a Escocia, 2-3; 1 a Austria, 5-1).
Pero ese no gol pudo haber sido el más importante de su carrera y la historia sería otra.



