Perfectamente podría ser el título de una película de ficción, una continuidad de Cómo perder a un hombre en diez días. Pero no. Se trata más bien de la realidad de un Godoy Cruz que nadie quiere ver, que mostró su peor cara ante un River recuperado y que vaticina un 2019 más complicado que el de mi bolsillo.
Marcelo Gómez, que vino a llenar el vacío que dejó la abrupta salida de Diego Dabove, llegó con la LaVolpista idea de salir siempre jugando desde el fondo. Idea que sus jugadores han ejecutado casi sin pensar cual soldados atemorizados que siguen órdenes en pleno combate.
El pobre Ramírez, ese que se ganó la titularidad en el arco tombino casi sin cuestionamientos, se ha vuelto blanco fácil para delanteros hambrientos.
Tiene agallas. Lucha. No se deja morir así como así. Rasguña las piedras. Se levanta después de cada golpe y trata de mantenerse en pie aunque parezca que lo boicotean desde adentro con esas ideas que ni el mismísimo Guardiola se anima a llevar a la práctica a raja tabla.
Pero está débil. Quizás algo ofuscado tratando de cumplir aunque sea a pierna cambiada con el mandato que les llega desde el banco.
Es probable que no sepas cómo termina aquel film que cautivó principalmente a adolescentes y que protagonizaron Kate Hudson y Matthew McConaughey en 2003, pero como toda película romántica no es muy difícil de descubrirlo…
Sí, el plan no salió tal cual estaba previsto, la realidad los superó, sucumbieron ante los latidos de sus corazones, se revelaron a sus jefes y acabaron enamorados hasta el final de los días.
Están a tiempo, players. Sigan lo que manda el sentido común, salven a su arquero y despierten a este Tomba herido, inteligente y perspicaz que supo conquistar a propios y extraños.




