Ignacio Pipistrelli (23) derrocha felicidad y buena onda. El exGodoy Cruz, que juega en el Club Deportivo Torrijos (es un equipo que actúa en la tercera división de España) debió pasar por numerosos problemas y estuvo a punto de dejar el fútbol.
Ignacio Pipistrelli, de pensar en dejar el fútbol a ser feliz en España
El muchacho que se crió en el barrio Trapiche (de Godoy Cruz) fue acuciado por las lesiones y la falta de continuidad en el Tomba, pero ahora encontró su lugar en el mundo, donde está con otros dos argentinos (Matías Abaqui y Federico Abadía).
"Las lesiones en su momento me complicaron y se me cruzó por la cabeza hasta dejar el fútbol, pero hoy en día agradezco haberlas tenido porque se aprende y se crece mucho de esos momentos en los que sentís que tocás fondo. Obviamente no siempre se sale sin ayuda de esas situaciones, pero mis viejos, mi hermano, mis amigos y por sobre todo mi maestra de reiki (se llama Noelia) me ayudaron mucho para superar y hacerme fuerte de cabeza", contó en una entrevista con Ovación.
"Me hicieron dar cuenta que son cosas que pasan, que hay que confiar y seguir por lo que uno quiere; si se da, bien y si no se da, al menos hay que tener la conciencia tranquila de que diste todo y no abandonaste", añadió.
-¿Cómo te va en ese club y cómo salió la posibilidad de jugar allí?
-La verdad que llegué hace muy poco tiempo, pero ya jugué tres partidos y me sentí cómodo con mis compañeros y con el funcionamiento del equipo. Algo que me ayudó mucho fue tener el pasaporte de la comunidad europea, mi representante un día me contó de la posibilidad de jugar en este club y no dudé en venir, hace rato que tenía ganas de venir a jugar a Europa y se dio. Fue todo muy rápido, en seis días cerramos todo, armé la valija y partí.
-¿Qué podés decir de la ciudad donde vivís?
-La ciudad es muy linda, se llama Torrijos, queda a 20 minutos de Toledo, que es aún más lindo. Estoy enamorado de esa ciudad, tiene un estilo medieval pero está muy bien cuidada, la verdad da gusto ir a recorrerla.
-¿Cómo es el club?
-Es un club chico, pero que tiene las cosas muy claras, tiene un único objetivo que es ascender, pero sobre todo tiene gente buena. Desde el primer día me hicieron sentir como en mi casa, eso es importantísimo y más cuando estás lejos de tus seres queridos, así que estoy agradecido de haber llegado acá.
-¿Fue difícil estar lejos de tu familia en plena pandemia?
-Siempre es difícil estar lejos de la familia, más para mí que soy muy apegado a ellos y a mis amigos. El tema del coronavirus agrava un poco la situación porque tampoco se puede salir mucho de la casa y te volvés loco, pero por suerte estamos en una época que las redes sociales y la tecnología nos permiten estar cerca de toda esa gente que uno quiere y te hace sentirlos cerca. No es lo mismo pero ayuda mucho y de esa forma se lleva mejor.
-¿Cómo está ahora ese país con el coronavirus?
-Lamentablemente hay un rebrote y hay muchas restricciones, no es confinamiento 100% pero a las 23 horas ya está todo cerrado y nadie puede circular. Parece que no termina mas este virus, pero bueno, hay que adaptarse y aprender a convivir con él.
-¿Quién te llevó a probarte al Tomba y cómo fue ese día?
-Mi papá siempre se juntaba los jueves a comer un asado con sus amigos y una vez uno de ellos llevó a alguien que era DT en ese momento de la categoría en la que yo jugaba, así que mi viejo le comentó que tenía un hijo que le gustaba el fútbol que si podía llevarme a probar, le dijo que sí y desde ese momento jugué en Godoy Cruz.
-¿Te hubiera gustado seguir en el Expreso?
-Allí sentí que había cumplido un ciclo, no tuve la oportunidad y decidí hacer camino por otro lado. Me queda la espina de no haber debutado oficialmente porque fue el sueño de toda mi vida, pero por algo pasan las cosas y estoy agradecido por todo lo que me han brindado a lo largo de los años que estuve ahí, donde aprendí mucho.
-¿Cuál es el referente en tu puesto o el espejo que tuviste?
-Siempre de chico y hasta el día de hoy miro muchos videos del gordo Ronaldo (el brasileño), creo que fue el mejor delantero de la historia. No me canso de ver las cosas que hacía y sobre todo veo cómo se divertía adentro de una cancha.
-¿Cuál es tu sueño en el fútbol?
-Hoy en día me cuesta decir un sueño, pero sí intentaré llegar a lo más alto que pueda. Sé que tengo mucho para dar y quiero seguir escalando para poder lograr mi mejor versión. No hay nada más lindo que trabajar y vivir de algo que te apasiona, creo que ese es el sueño y el objetivo es mantenerlo en el tiempo.
-¿Cuál es el gol que más disfrutaste en tu carrera?
-Tengo dos que recuerdo con mucha alegría, uno de ellos fue mi primer gol en Reserva, se lo hice a Colón en el Malvinas, estábamos jugando de preliminar, ya había gente y faltaban 3 minutos para que terminara el partido; íbamos empatando 2 a 2 e hice el 3-2. Fue una emoción muy grande.
El otro que recuerdo fue en las inferiores, estábamos jugando un triangular y el último partido tocaba contra San Martín de San Juan, los dos equipos teníamos chances de salir campeones. Agarré una pelota de afuera del área picando, le pegué de volea, fue un muy lindo gol más por el condimento que era un clásico y porque el que ganaba salía campeón. Terminó siendo con final feliz para nosotros jaja.
-¿Qué podés decir de la muerte de Maradona?
-La muerte del Diego la verdad que fue muy fuerte, creo que nadie estaba preparado para una noticia de tal magnitud, y ahora que estoy fuera del país me doy cuenta de lo que generaba él. Ese día prendí la tele y absolutamente en todos los canales de España se hablaba de él, fue una locura, creo que por ahí cuesta dimensionar lo que fue y lo que representó para el fútbol mundial.
Es una tristeza que se haya ido, pero bueno, creo que en el último tiempo ya se lo veía muy mal, ahora debe estar en un lugar mejor y más tranquilo.
Más datos del delantero
- Ignacio Nicolás Pipistrelli Gil nació el 31 de julio de 1997 en Mendoza.
- Empezó en la escuela de fútbol de Ricardo Palero y luego Aldo Bolado lo llamó para jugar el campeonato de la Copa Uno Medios con la Capital, donde salió campeón.
- Posteriormente se probó en Godoy Cruz con 9 años, quedó y jugó ahí hasta octubre de este año, hasta que se fue a España.
- En el Tomba estuvo en inferiores hasta fines de 2015 y lo subieron a Reserva. "Con Primera sólo pude jugar partidos de la Copa Vendimia o la Copa Mendoza, pero no alcancé a debutar oficialmente", tiró.
- Su familia está integrada por su papá, Antonio (54); su mamá, Viviana Gil (51) y su hermano Biaggio (25).
Así juega Nacho


