Godoy Cruz se encuentra una vez más en situación de privilegio en la tabla de la Superliga. ¿Casualidad?

Ganar, siempre ganar

Por UNO

El fútbol es villano. Un equipo, cuando no gana, es criticado; cuando no juega bien, también. Pero, con el paso del tiempo, lo que todos recuerdan son los números.

Es por eso que nadie olvida que Godoy Cruz fue subcampeón de la Superliga la temporada pasada, peleándoselo a Boca y siendo - por sumatoria de puntos - el mejor equipo del año.

La vara quedó alta. El Morro García, sin ir más lejos, fue el máximo goleador del certamen. Y el equipo de Diego Dabove sólo se planteó un objetivo para la segunda parte del 2018: mantener el nivel alcanzado, demostrar que nada fue casualidad.

No arrancó tan fácil la cuestión. La partida de futbolistas como Pol Fernández o Juan Fernando Garro dejó un problema a resolver para el DT.

El campeonato empezó con sufrimiento, con un agónico triunfo ante Estudiantes en condición de local, tras un penal convertido por Viera en el último minuto.

Contra Newell's, por la tercera fecha y nuevamente en Mendoza, otra vez se hizo cuesta arriba un partido que el Tomba pudo ganar con tranquilidad.

Y después vino el primer mazazo. La derrota con Talleres, cortando un extenso invicto; cachetazo de realidad.

Pero eso no fue todo. Luego de la dramática victoria ante San Lorenzo, el Expreso sufrió, por primera vez en la "era Dabove", tres caídas consecutivas: contra Colón, Defensa y Justicia y Gimnasia.

No hay mal que dure cien años, dicen, y el Expreso sacó adelante sus batallas con Aldosivi y Unión, marcando en estos dos partidos los mismos goles que en todos los anteriores.

Con Atlético Tucumán, sobre todo en el segundo tiempo (Godoy Cruz quedó con un hombre menos por la expulsión de Luciano Abecasis), la cuestión no cambió demasiado. Fueron más de 20 minutos de sufrimiento para cerrar el triunfo por 1-0.

Pero, como quien no quiere la cosa, el Tomba se puso en posición de escolta en un torneo en el que el único que ha logrado cierto "aire" es Racing. Nada mal.

Godoy Cruz, con lo que tiene, con lo que puede, con lo que es, sigue dando de qué hablar. Quizás no se alcanza a ver en la cancha, pero lo dice la tabla. Y los números no mienten.

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