Si bien Gustavo Alfaro no dio pistas del once de Boca cuando llegó el plantel al estadio Monumental, la cara de Carlos Tevez lo dijo todo.
Al bajar del micro y enfilar rumbo al vestuario visitante, el Apache mostró su rostro muy serio, como enojado, quizás un síntoma de que su nombre no estaría entre los titulares.
Minutos antes de las 15, la delegación xeneize arribó al escenario en el que se disputará del encuentro ante el Millonario por la fecha 5 de la Superliga.
Tevez bajó con un desconcertante gesto, entre enojo, seriedad y concentración. Con las manos en los bolsillos, sin hablar con ningún compañero y sin hacer declaraciones a la prensa se metió en el vestuario.




