El esfuerzo, la dedicación y sobre todo la conducta, te allanan el rocoso camino hacia los sueños. Y ese es el camino que eligió recorrer Alex Aguado, que con apenas 16 años ya tuvo la experiencia de salir de Mendoza persiguiendo su objetivo: jugar al fútbol profesionalmente.

"Mi sueño es poder llegar a primera para poder darles una vida mejor a mis padres, a mis hermanos y para mí", dice sin tapujos.

La Pulga, como lo conocen en Luján de Cuyo, debutó a los 13 años en la primera del Granate como volante central y al poco tiempo tuvo su primera experiencia lejos de casa. En 2016 se fue a San Lorenzo de Almagro -lo llevó Cristian Campagnani- donde jugó dos años (en novena y en octava división), pero por distintas circunstancias regresó a Mendoza.

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En su vuelta conoció a su actual representante Gabriel Tiezzi, quién lo llevó a Chile. En el país trasandino logró pasar la prueba en Everton de Viña del Mar, sin embargo al ser menor de edad y al no poder estar acompañado de uno de sus padres la FIFA no lo habilitó para jugar en las inferiores del Ruletero.

Igualmente Alex no bajó los brazos y siguió luchando por su sueño. Luján de Cuyo, donde hizo inferiores, le volvió a abrir las puertas para no perder ritmo y jugó en el primer equipo que milita en la Liga Mendocina de Fútbol.

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"Me enfrenté a mucha gente de experiencia, de hecho en Luján también hay chicos con mucho recorrido y trato de aprender de todos", dijo Alex a Ovación al tiempo que agregó: "Es muy lindo entrenar con ellos o enfrentarlos porque te ayuda a tomar más experiencia".

Pero la vida te da miles de oportunidades. Es por eso que el volante pasó una nueva prueba y quedó en Huracán de Parque Patricios. En diciembre se tiene que presentar para comenzar la pretemporada.

"Se me viene un lindo desafío", contó el joven volante que tiene como referente en el puesto a Fernando Gago. "Me gusta mucho salir jugando pero si tengo que ir al piso no tengo drama", agregó de su estilo de juego.

Sobre las pruebas que hizo en el Globo comentó: "Cuando fui a Buenos Aires, obviamente que allá es otra cosa, no lo sentí tan difícil. Creo que el haber tenido otras experiencias similares me ayudaron a no estar nervioso y sentirme más suelto".

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Alex comenzó a jugar en el Club Terrada, una escuelita de Perdriel. Luego pasó a Luján de Cuyo. Se crió en el Bajo junto a sus padres, Fabián Esteban Aguado y Marta Liliana Guzmán, y junto a sus ocho hermanos. "Dentro de poco nos van a dar casa", comenta alegremente.

Y sobre su familia remarcó orgullosamente: "Siempre están conmigo y me acompañan a donde juegue".

"Quiero agradecerle al presidente de Luján, Ivan Ponce, por todo el apoyo brindado. Y por supuesto a mi representante que me ayuda con los pasajes y con todo lo que necesito", cerró.

Alex Aguado es otro ejemplo de superación y perseverancia demostrando que a los sueños hay que perseguirlos, porque tarde o temprano se cumplen.

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