Bruno Goyta Gómez, hijo del copiloto del avión accidentado, está seguro de que su padre y el piloto quisieron "salvar vidas".

Al enterarse de la muerte de su padre: "Fue como si mi mundo se acabara"

Por UNO

Bruno Goyta Gómez está seguro de que su padre, el copiloto del accidentado avión que transportaba al Chapecoense de Brasil a la final de la Copa Sudamericana, hizo lo posible por "salvar vidas" la fatídica noche en que se estrelló en las montañas de Colombia.

"No sé exactamente qué pasó, qué hizo o qué no hizo. Lo único que sé es que (él y el piloto) estaban preocupados por salvar las vidas, nada más", dijo a la AFP este boliviano de 18 años, tras la tragedia aérea del lunes que dejó 71 muertos.

La familia Goyta Gómez dormía en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra cuando a las 22.00 (03.00 GMT) la aeronave de la empresa Lamia, en que viajaba el plantel del Chapecoense para medirse con el colombiano Atlético Nacional, se precipitó a tierra a unos 50 km al suroeste de Medellín.Bruno se enteró la madrugada del martes del accidente, en el que de milagro sobrevivieron seis personas. Un amigo lo llamó y tardó cerca de dos minutos en reaccionar. "Fue una estaca en el corazón, como si mi mundo se acabara", contó.