Ofelia Wilhelm, la mamá de Cristina Fernández de Kirchner, era socia vitalicia y reconocida hincha de Gimnasia La Plata.
Ofelia era fanática del Lobo y mientras pudo no se perdía un partido desde la platea. En tiempos del DT Pedro Troglio llegó a contar que “lo llamaba” y “lo iba a ver” para opinar sobre el equipo.
A principios de año un grupo de hinchas de Gimnasia se acercó hasta el Hospital Italiano de La Plata, lugar donde estaba internada Ofelia, y colgaron un pasacalle para brindarle su apoyo.
"¡Ofelia, te queremos! Los Triperonistas", decía el cartel azul y blanco, ubicada en la esquina del Hospital.
Cuentan que la señora de 83 años era tan fanática de Gimnasia que prefería decir su edad cronológica a través de su documento preferido: el de la cantidad de año que llevaba como socia del club de La Plata, Hasta vio un partido de Gimnasia dentro del campo de juego, sentada en una silla.
"Era una tipa muy querible, de mucha autoridad y que me acompañó durante mucho tiempo. Le tome un cariño enorme y lógicamente es un golpe duro y triste, más allá que sabíamos que estaba enferma" "Era una tipa muy querible, de mucha autoridad y que me acompañó durante mucho tiempo. Le tome un cariño enorme y lógicamente es un golpe duro y triste, más allá que sabíamos que estaba enferma"
Pedro Troglio en Radio Mitre
El siguiente texto fue publicado por Perfil:
"Ofelia Wilhelm es la protagonista de las historias vinculadas con su lugar en el mundo. En el Bosque no es la mamá de Cristina. Ofelia es estatua y póster viviente de un club que le abre las puertas de Estancia Chica para que almuerce con los jugadores en la concentración. La señora es la mamá de la Señora, y no se nota. Rompe con los protocolos y habla con Pedro Troglio, sin eufemismos: “Me llama antes y después de cada partido. Me pregunta todo, por qué saco a tal, por qué juega el otro. Es brava. Ahora me río, pero al principio se me llenaba el culo de preguntas”, devela la intimidad el entrenador de Gimnasia. En La Plata, Pedro y Ofelia son nombrados así, a secas. Dos personajes de un cuento sin caperucita roja. El técnico va a tomar mate a la casa de la mujer con pasado político en el club. Un pretérito futbolero marcado por el testimonio de Juan José Muñoz: “Esta mujer no irá a cargos honoríficos. Irá al Departamento de Fútbol. Sabe cualquier cantidad de táctica”, aseguró antes de ganar las elecciones de Gimnasia en diciembre de 2004. Ofelia lo había ayudado a conseguir votos con su militancia ligada al prestigio ganado entre los hinchas. El romance político duró apenas tres meses. La primera decisión visceral del entonces presidente fue manchar los nombres rutilantes: condenó al exilio a Gustavo Barros Schelotto, Andrés Yllana y Enzo Noce. Ofelia no soportó la afrenta y volvió a la platea.
“El fanatismo que tenía era, al menos en mi época de entrenador, sobre todo en el ascenso, me acompañaba todos los fines de semana. Los sábados venía a comer conmigo en la concentración en una especie de cabala“ “El fanatismo que tenía era, al menos en mi época de entrenador, sobre todo en el ascenso, me acompañaba todos los fines de semana. Los sábados venía a comer conmigo en la concentración en una especie de cabala“
Pedro Troglio
Talismán. Cuando ve los partidos está tranquila. No grita. Mira, analiza. Los trapitos sucios se lavan en casa. Una vez Gimnasia ganó 2 a 1 y el éxito no admitía críticas. Pero la hincha más famosa del club le cuestionó un cambio al DT; Troglio había puesto a un jugador que a ella no le gustaba. Su yin y yang tripero lo aplica a rajatabla: en plena disputa por el ascenso, los hinchas estaban contentos con el segundo lugar. Ofelia entró a la concentración y les reprochó a dos jugadores que habían errado penales en partidos anteriores. “Nene, así no se patea”, retó a uno. Tampoco se salvó Troglio, a quien le preguntó si no les hacía practicar a los ejecutantes.
La cábala tenía día: jueves. Como una especie de Mirtha Legrand, Ofelia almorzaba con los muchachos que, al cabo, consiguieron el retorno a Primera después de dos temporadas en la B Nacional.
Lejos, cerca. Su atuendo de cancha es modelo elegante sport, marca registrada de Tolosa. Corazón de barrio tripero, Ofelia se pone aros para ir a la cancha: uno blanco y el otro azul. En el estadio Ciudad de La Plata tiene palco, cerquita del de Héctor Delmar. La ubicación es espejo de su línea política...
Quiere ver el partido tranquila, lejos de la histeria colectiva y de las preguntas de los que no saben como ella, capaz de dilucidar entre una defensa en zona y otra que hace marca personal.
Los nervios la devoran el tiempo que dura el partido. Mira la hora con asiduidad; el reloj tiene los colores de Gimnasia. Lo sabe Cristina, que de chica acompañó a su mamá a la cancha...
La hincha todoterreno puede jactarse de haber acercado sponsors, compartir charlas con los futbolistas, entrar al vestuario y sugerirle cuestiones tácticas al entrenador. Y también de salir a hacer las compras por su barrio con la camiseta puesta. A Ofelia le gusta mostrar que Gimnasia es su vida misma. Incluso lo hacía a través de las radios partidarias, a las que solía llamar semanalmente..."