Héroe para una minoría, villano para el resto del Malvinas, lo que hizo el arquero de Gremio en el partido ante Godoy Cruz, por los octavos de final de la Copa Libertadores, merece un capítulo aparte.
Es que cuando se jugaban los últimos minutos del primer tiempo, Marcelo Grohe detuvo las acciones para que un compañero suyo le atara los cordones.
Cuando el juez se acercó a contemplar la insólita situación, el guardametas del conjunto de Porto Alegre adujo con alevosos gestos no poder hacerlo por su cuenta debido al uso de guantes (quizás los tenía pegados, emmm).
¡Para qué! Los hinchas bodegueros ubicados en la popular Sur se lo quisieron comer crudo.
Por esta acción, recibió una merecida amonestación.
En las redes también la ligó:



