Pablo Aimar convocó a todos los futboleros a vivir una noche especial. El cordobés brindó su última función en una cancha de fútbol jugando para Estudiantes de Río Cuarto, junto a su hermano Andrés, y en la platea estuvo su padre, Ricardo, el Payo, ése que soñó durante años con este momento.
La foto más emocionante de la noche se la llevó él, por sus lágrimas, por su nudo en la garganta.
La sacó Martín Báez, fotógrafo de La Voz del Interior de Córdoba.



