Diario Uno Opinión Elecciones 2021
Análisis y opinión

Ya es hora de cambiar el sistema electoral

La boleta única de papel es una opción que no puede seguir esperando, y el voto voluntario en las PASO también es un asunto a considerar

El sufragio secreto y universal es un principio básico de la democracia. Y es lo que otorga legitimidad a la forma representativa de la toma de decisiones y republicana de división de poderes.

En tanto, el sistema de selección de candidatos y elección de autoridades es un instrumento perfectible que debe ser regulado de acuerdo con la necesidad de transparencia, viabilidad y equidad de los partidos y alianzas que participen de la competencia electoral.

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Pese a los beneficios que conlleva para todue se aplica en la mayoría de los países con probada eficacia.

Es evidente que se sigue prefiriendo la modala la sociedad, la dirigencia política se muestra incapaz de avanzar en un sistema de boleta única -en lugar del actual de boletas múltiples por agrupación-, qidad histórica que da pie a artilugios tales como el robo o adulteración de boletas en el cuarto oscuro, por citar algunas mañas de la vieja política.

El sistema actual, además, resulta excesivamente oneroso por la cantidad sideral de boletas que se deben imprimir para la realización de los comicios, y suele ser opaco a la hora de la rendición de los gastos.

Por otro lado, el garantizar que la oferta de candidatos esté completa en todos los lugares de votación excede las posibilidades de los partidos más chicos, que deben hacerse cargo de la logística de distribución de las boletas y de la fiscalización.

Por el contrario, en los ejemplos donde se aplica el sistema de boleta única de papel, se ha logrado una mayor transparencia, equidad, practicidad, ahorro de presupuesto y hasta un beneficio ecológico por eficiencia en el uso del insumo.

Desde hace un tiempo legisladores de diferentes partidos y organizaciones de la sociedad civil vienen impulsando diversos proyectos, pero tendrán que esforzarse para que el Congreso apruebe alguna de las iniciativas, ante la resistencia de quienes especulan con ventajas antidemocráticas.

No existe un modelo único, de hecho difieren las boletas de Santa Fe y de Córdoba, pero esas experiencias, como también las de otros países, permiten evaluar las ventajas y desventajas de los diferentes ejemplos para decidir por el formato que pueda resultar más beneficioso.

Ya sería hora de que la dirigencia se decida a dar un salto de calidad en el sistema electoral, lo que agregaría una cuota de legitimidad a la elección de los representantes.

¿Derecho u obligación?

Las elecciones primarias son para elegir a los candidatos y candidatas que podrán postularse en las elecciones generales definitorias. Se trata de un método de participación ciudadana en la interna de los partidos o frentes, al seleccionar a los postulantes en los casos donde se presentan más de una lista.

Son abiertas porque no hace falta estar afiliado a un partido determinado para poder participar de la elección.

La simultaneidad consiste en la realización de los comicios en una misma fecha para todas las fuerzas en las que el elector ejercerá su opción.

Sin embargo, hay que puntualizar que en la práctica nos encontramos con una oferta electoral que en la mayoría de los casos no ofrece competencias internas.

En consecuencia, el elector no le encuentra demasiado sentido a la obligatoriedad de este acto comicial. Solo el que opta por votar a los candidatos de una agrupación que sí tiene competencia interna siente que su voto cobra un mayor valor.

En cuanto a lo del piso (actualmente es del tres por ciento para las categorías provinciales y del 1,5% para las nacionales) que habilita a competir en las generales, es un requisito que puede ser resuelto con otra modalidad, y no necesariamente a través de un acto comicial.

Pero al ser obligatorio el voto, las PASO se han convertido en una instancia con una trascendencia que supera el fin con que fueron creadas. En la práctica genera consecuencias políticas significativas e influye en los mercados, al prefigurar el resultado estimativo de las generales.

Es decir, las Primarias han cobrado una influencia distorsionada en la conformación o reordenamiento del voto con vistas a las elecciones definitorias en las que se distribuyen los cargos en juego, más allá de lo específico respecto de la competencia interna.

Esto es así, como consecuencia de que el voto es obligatorio, ya que si fuera meramente voluntario, no habría posibilidades de establecer conclusiones hasta que se abran las urnas de los comicios generales y, por lo tanto, las PASO solo tendrían incidencia sobre las internas partidarias.

En las elecciones generales sí se justifica que el voto tenga un carácter de obligatoriedad en Argentina, ya que mientras mayor es el porcentaje de sufragantes, aumenta la legitimidad de origen de los representantes.

Un sistema electoral no mejorará de por sí la calidad de vida de los ciudadanos, pero no obsta que se pueda someter a debate su perfeccionamiento si ello implica un fortalecimiento institucional.