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Verbitsky en la picota: el derrape de uno de nuestros vigías morales

El periodista militante Horacio Verbitsky dijo que no advirtió "que fuera algo incorrecto el ejercicio de un privilegio" al haber recibido de manera irregular la vacuna contra el Covid

Horacio Verbitsky, autopercibido como gurú político de consulta permanente en el "campo popular", y evaluado por alguna izquierda como supuesta reserva moral de la intelectualidad política, ha caído en desgracia por efecto de su propio peso.

Al derrapar se ha llevado puesto al ministro de Salud, Ginés González García, el funcionario que había montado un vacunatorio vip para amigos en la propia sede ese ministerio. En ese ámbito privilegiado, Verbitsky se salteó los protocolos de vacunación sin pruritos de conciencia.

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El periodista militante y ex jefe montonero no sólo ha mostrado la hilacha sino que ha logrado que algunos de los dardos más envenenados en su contra hayan salido del palo nacional y popular. Por ejemplo, el nunca bien ponderado Juan Grabois, ha dicho: "Tengo un particular desprecio por Verbitsky. Es un traficante de información y de influencias". El dirigente social sponsoreado por Jorge Bergoglio cree que el inoculado "por izquierda" expresa "una cultura y un sistema político tóxico".

Los dardos El crash que ha puesto a Verbitsky contra las cuerdas por saltearse la cola para recibir la Sputnik V tiene un aspecto sintomático: de repente numerosos referentes del kirchnerismo han mostrado un encono contra Verbitsky que, por lo visto, arrastraban desde hace mucho tiempo, pero que estaba asordinado. Casi todos ellos lo acusan ahora de ser "un soberbio insoportable".

Este inesperado vodevil político parece ser un nuevo ejemplo de que la hipocresía y los vicios políticos no son propiedad sólo de la derecha. Lo que hace más chirriante al suceso es el conocido empeño de la izquierda en creerse con las manos limpias para dar cátedra de superioridad moral. El caso Verbitsky es la comprobación de que la "cultura del privilegio" recorre de manera transversal los espacios de poder, no sólo los ámbitos políticos.

Puesto Verbitsky contra la pared, Hebe Bonafini aseguró que el susodicho "nunca fue santo de mi devoción" y Estela de Carlotto sugirió que el editor del sitio digital El Cohete a la Luna, de información política, montó una operación para hacer caer a Ginés. Esas versiones afirman que cuando Verbitsky se enteró de que había periodistas que estaban investigando el vacunatorio vip del que él había sido beneficiario, los "primereó" con una versión fresca e ingenua de su vacunación, cuando es sabido que no es un hombre inocente de lo que dice o de las repercusiones que vayan a tener sus palabras. Ahora se sabe que en la documentación del vacunatorio Vip, Verbitsky estaba calificado como"personal estratégico".

La culpa

Para colmo, en la carta de renuncia que Ginés envió al presidente Alberto Fernández, el ahora exministro se embarró aún más al culpar a su secretaria de los errores políticos y éticos con el vacunatorio premiun. En Mendoza se recuerda muy particularmente cuando Ginés había denunciado a principios de febrero que en Mendoza se había vacunado a "todo el gabinete" cuando en realidad la única vacunada, por protocolo, fue la ministra de Salud provincial.

Ese personaje sinuoso del periodismo militante llamado Roberto Navarro, dueño de la radio El Destape, echó a Verbitsky como columnista de esa emisora. Y el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), del que Verbitsky es el titular, lanzó un furibundo comunicado contra su conductor y vigía moral. Algo así como que un hijo denunciara públicamente a su padre.

Agobiado y puesto en el lugar de antagonista de la filósofa y ensayista Beatriz Sarlo (aquella que hace unas semanas había revelado que prefería "morirse ahogada de Covid" antes que vacunarse mediante privilegios), Verbitsky tuvo que salir a pedir disculpas.

Mi militancia

Admitió que su vacunación fue un error grave, que está arrepentido y pidió disculpas a los que siguen "mi trabajo y mi militancia" y a los lectores de El Cohete a la Luna. "Si lo hice y, sobre todo, si luego lo conté sin que nadie me lo preguntara, es porque no advertí que fuera algo incorrecto el ejercicio de un privilegio".

Para Verbitsky, el problema es que hay una presunción de que él siempre actúa en forma racional y entonces se buscan motivaciones ocultas, para su gusto delirantes, "como que lo mío ha sido un regalo de cumpleaños a Cristina a fin de que el Gobierno se desembarazara de Ginés". El periodista utilizó además su descargo para realizar una dura crítica al anterior gobierno nacional y al actual gobierno de la Ciudad de Buenos Aires porque "no tienen un cronograma de vacunación y se abren las escuelas sin las condiciones mínimas".

El filósofo Immanuel Kant escribió: "Obra de tal manera que el principio al que se ajusta tu accionar pueda valer como principio universal". El siempre altivo Verbitsky, por un momento supuestamente apichonado, parece contestarle: "Creeme: se me chispoteó".