Análisis y opinión

Una Vendimia de aliento municipal que, trasladada al Romero Day, no impactó

Se siguen extrañando aquellas fiestas vendimiales que arrancaban de manera impactante y nos dejaban con la boca abierta por su potencia creativa

El espectáculo "Guardiana del vino eterno" que se mostró anoche (sábado) en el Frank Romero Day durante el Acto Central de la Fiesta de la Vendimia raramente va a ser recordado como un hito del principal festejo de esta provincia.

La puesta tuvo un talante y un tono monocorde y pareció algo así como un rejunte de los principales momentos vendimiales de los municipios más grandes de la provincia, sólo que con mucha más gente en escena y más recursos tecnológicos. Y eso no alcanza para el peso creativo que exige el anfiteatro.

Ni el director general, Franco Agüero, ni la guionista y directora coreográfica, Paula Barbuzza, exhibieron la garra creativa que manda el Romero Day. Aclaremos: no es que hayan hecho un papelón ni mucho menos.

Mostraron algo que en varios momentos se acercó a lo correcto. El aparato vendimial de la Provincia ya tiene formada una escuela de artistas vendimiales, gente que tiene "un piso" de formación en los distintos rubros que exige la fiesta.

Como ya había demostrado en 2023 en su primera Vendimia como director, Franco Agüero ratificó que es un hacedor muy apegado a lo más tradicional de la fiesta, alguien que no se anima a romper moldes. Agüero ha explicado que si sacara de la fiesta a la Virgen de la Carrodilla, a San Martín, y a los tomeros, la historia perdería parte de su esencia.

Tener esa tesitura no está mal como propuesta artística o como punto de partida metodológico. Lo que ocurre es que hay otros directores tradicionalistas que lo han hecho con más suerte. El excesivo respeto es, en un creativo, un arma de doble filo, tanto como el desborde disruptivo.

Agüero debería recordar que los directores de orquesta para hacer bien su trabajo deben darle la espalda al público.

Vendimia 2025
Esta "Guardiana del vino eterno" cayó en esa cosa entre escolar y grandilocuente

Esta "Guardiana del vino eterno" cayó en esa cosa entre escolar y grandilocuente

Recursos remanidos

Como en otras ocasiones, esta "Guardiana del vino eterno" cayó en esa cosa entre escolar y grandilocuente de algunos guiones vendimiales, repletos de glosas falsamente poéticas.

Se volvió a patinar en el remanido recurso de la voz aparatosa en off que recita "soy el granizo", o "soy el viento" o "soy la guardiana" o "soy el emblema", o "soy el roble que guarda el vino".

La guionista había sintetizado de la siguiente forma su idea argumental: "La esencia de una bodega despierta al oir a la tierra alumbrar nuevos retoños de vides. Entonces revive con ella su misión de resguardo y su pacto con la tierra para preparar el vino que llevará al pueblo de Mendoza a la eternidad".

Barbuzza ha contado que, en sus inicios esta "Guardiana" fue presentada como guion para una Vendimia de San Rafael pero no llegó a concretarse. Luego la retomó y mejoró para la Vendimia provincial.

Un inicio denso

La "Guardiana del vino eterno" optó el sábado por un denso inicio netamente teatral, rubro que es la faz menos lograda de los diversos espectáculos vendimiales que en el Romero Day han sido.

Los momentos coreográficos fueron desiguales: en algunos se logró coordinación profesional, sobre todo en ciertos cuadros folclóricos, pero en otros se notó bastante la falta de acople, particularmente en los desplazamientos masivos. Poner a cientos de personas en ese escenario gigante para llenar espacio o para que caminen o corran no es precisamente un concepto feliz.

Como ya pasó en las vendimias de los últimos años, uno de los aspectos más destacados fue la música en vivo, a cargo esta vez de Darío Maugeri. El ensamble de músicos y cantantes estuvo muy afiatado en las composiciones especialmente creadas para esta ocasión. Quizás no haya sido del todo oportuno empezar el espectáculo con temas "tristones" del folclore cuyano.

En síntesis: se extrañan aquellas fiestas vendimiales donde a las 22 se apagaban las luces del anfiteatro (sin tanto palabrerío y presentaciones) y asistíamos a unos inicios impactantes que nos dejaban con la boca abierta por su potencia creativa.