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Tapate la boca antes de negar la Vendimia

La posible Vendimia Virtual que analiza el Gobierno viene llena de interrogantes. A seis meses de ese supuesto acontecimiento, y cuando aún no se registró el pico de la pandemia de coronavirus y las terapias intensivas del Gran Mendoza están colmadas, suena raro pensar en fuegos artificiales.

Una Vendimia virtual. Eso es lo que quizás tengamos en marzo próximo, según ha anticipado el gobernador Suarez. Es que al paso que vamos con la pandemia de coronavirus, nada convencional puede proyectarse para la gran Fiesta mendocina. Nuestro festejo es lo contrario del distanciamiento social y de todos los cuidados que demanda el combate al virus. Y está en las antípodas de lo que tenemos en la cabeza en este momento.

Aún ni siquiera hemos registrado el pico de la pandemia a nivel local. Y si tomamos el ejemplo de Europa, es factible que para marzo próximo estemos con rebrotes de la enfermedad y aún sin la vacuna contra el coronavirus.

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¡Seremos virtuosos!

Virtual es un término muy interesante. Viene de virtud. Y virtud se vincula con fuerza. Para el hablante de la actualidad lo virtual es algo que tiene la propiedad de producir un efecto pese a que no lo produce de forma presente. Uno de los ejemplos con más auge es el del Zoom, que ahora se ha masificado, y que sirve para mantener reuniones a distancia entre varias personas. Al Zoom lo usan desde el Presidente de la Nación y los legisladores del Congreso hasta cualquier hijo de vecino.

¿Qué va a salir de esa virtualidad vendimial? ¿Será un programa grabado previamente donde lo que va a primar es el lenguaje televisivo, es decir algo que se va grabar con tiempo y por partes, para no juntar tanta gente, con el fin de hacer luego una edición especial? ¿O se estará pensando en hacer el show en vivo, pero sin público? ¿Se mantendrá el anfiteatro Romero Day como locación, o se grabará en varias partes de la provincia?

En caso de que haya elección de la Reina Nacional de la Vendimia, ¿esa parte irá en vivo? ¿Con las candidatas con tapabocas o a cara descubierta? ¿O se votará previamente como en una encuesta virtual?

Llamen a Gareca

Antes teníamos a Diego Gareca, secretario de Cultura de Cornejo, para que hiciera líos y saliera indemne pero ahora ni sabemos quién maneja la cultura porque como no ha habido actividad cultural, salvo algo en streaming, nadie se ha podido lucir o deslucir.

Las preguntas surgen a borbotones: ¿Volveremos a meter mil artistas en escena sin necesidad o contrataremos sólo 300 o 400 que sepan bailar bien? Los aguafiestas sugieren que si no va a haber turismo nacional ni internacional y sólo va a ser un Fiesta para los mendocinos, bien podríamos hacer un paréntesis y dedicarnos a pensar tranquilos cómo la vamos a retomar en 2022. Otros inquieren por las fiestas vendimiales de los municipios. ¿Se harán? ¿También serán virtuales? Ciertos políticos exagerados se rasgan las vestiduras y braman al afirmar que la Vendimia es la mendocinidad al palo y que sin ella se descascaran nuestras esencias.

La maquinaria

Sí, la Fiesta de la Vendimia es un gran engranaje. Se justifica porque genera turismo, porque llena hoteles y restoranes, porque genera un movimiento que atraviesa buena parte de la economía, y porque hace andar la marca Mendoza y su mascarón de proa: el vino.

Pero hoy la mayoría de esos factores están en crisis. Los hoteles cerrados. El aeropuerto clausurado, los aviones guardados. Los turistas en sus casas, el comercio bajando sus persianas, la recaudación de la Provincia en picada, y la sanidad al rojo vivo. Crece el desempleo y la actividad industrial no ve la salida.

Algo muy original y acorde a la difícil situación económica debería buscarse para suplir la Fiesta. Con el panorama que tenemos a esta altura del año, que amenaza con extenderse hasta el verano, suena hasta poco respetuoso imaginar fastos y fuegos artificiales.