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Análisis y Opinión

"Sos el primer trabajador", vuelve a ser un elogio

Algo está cambiando, al menos como eje de campaña, en esto de reemplazar la asistencia del Estado por trabajo genuino. Es un reclamo hasta de los propios beneficiarios

De pronto pareciera que lo más importante es generar trabajo, y registrado, para quienes hasta hace unos días hablaban de otras prioridades. El efecto PASO trastocó evidentemente la escala, en la que la cuestión laboral subió varios peldaños.

En el país donde proliferaron durante dos décadas los planes sociales, por encima del empleo formal, se postula ahora que lo importante es el trabajo genuino para procurarse el sustento y con ello también dignidad.

El cambio, al menos discursivo, es fuerte porque los gobiernos kirchneristas y el del macrismo estuvieron atravesados por la asignación de planes y otros beneficios estatales como una virtud de gestión.

En el cierre del Coloquio de IDEA, Alberto Fernández les dijo a los empresarios, atajándose, que el gobierno de Cristina Kirchner había dejado 200 mil planes activos, pero cuando volvieron en 2019 se distribuían 800 mil. Apuntaba así a los planes sociales como uno de los lastres que heredó de la gestión de Mauricio Macri.

Es sabido que la ecuación se hace insostenible cuando cada vez son más los beneficiarios y menos los aportantes. Pero el cambio del enfoque oficial no obedece tanto a los fríos números referidos al déficit fiscal, sino al mensaje de una franja creciente que viene expresando su disconformidad por la falta de oportunidades para mejorar su modo de vida.

El tema del empleo es uno de los que ha abrazado Juntos por el Cambio en su plataforma electoral y sus principales referentes han expresado en diferentes foros que es necesario establecer políticas económicas que generen demanda de trabajo y, a la par, se debe avanzar en una reforma laboral que anime la inversión empresaria.

La presión impositiva, las reglas de juego previsibles y estables, y la legislación laboral son algunos de los ejes más relevantes que también plantean como trabas los hombres de negocios que deben generar los puestos de trabajo.

Uno de los problemas específicos más mentados es el de la doble indemnización y la prohibición de despidos, sobre lo que Fernández aclara que no tendrán vigencia indefinidamente. O sea, quedarán en firme mientras continúe la crisis económica, situación que sigue desencadenando el trabajo en negro, la changa, el plan social o la exclusión sin más.

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Sin embargo, el Presidente habla de generar trabajo genuino: "Cambiar planes por empleo debe ser nuestro primer objetivo". Y aclara que firmará un decreto para que los que se incorporen como trabajadores registrados en tareas rurales, de la construcción, y en la actividad gastronómica y hotelera mantengan el plan social.

El presidenciable Jefe de Gobierno de CABA, Horacio Rodriguez Larreta, habla de un seguro de desempleo para reemplazar la indemnización, una de las barreras que señalan los empresarios para tomar gente que eventualmente tengan que despedir.

"Los problemas del empleo tienen que ver con los ciclos económicos y no con las normas laborales", responde a su turno el ministro de Trabajo, Claudio Moroni.

"Necesitamos una alianza virtuosa entre el capital y el trabajo", clamó Cristina Kirchner sintonizando con los nuevos vientos, al hablar en el cierre del Encuentro Nacional de Jóvenes de La Cámpora. Y puso sus condiciones: "Acá la derecha nos dice que la culpa la tienen los derechos de los laburantes. Minga, no es cierto".

Por lo que se escucha hasta ahora, lo que está en boga es la necesidad de dejar de ver a los planes sociales como una virtud de gestión y, entonces, el objetivo unívoco sería promover el trabajo registrado. Pero en lo que no se avizora ningún atisbo de acuerdos es en las políticas económicas, ni mucho menos en modificar la compleja maraña de las normas laborales.

Del Vaticano al país

El cambio llegó a la palabra del Papa. Cuando Francisco dice que no se puede vivir de subsidios, sino como una ayuda temporaria, se posiciona a la vanguardia del nuevo paradigma que sopla por estos lares.

Vale la pena repasar algunos conceptos de Jorge Bergoglio: "No se puede vivir de subsidios, porque el gran objetivo es brindar fuentes de trabajo diversificadas que permitan a todos construir el futuro con el esfuerzo y el ingenio"..."Porque no me cansaré de referirme a la dignidad del trabajo. Lo que da dignidad es el trabajo. El que no tiene trabajo, siente que le falta algo, le falta esa dignidad que da propiamente el trabajo, que urge de dignidad".

Las condiciones de generación de empleo no han sido propicias en el país y golpean de igual modo a Mendoza, que a su vez tiene sus limitaciones particulares. Un reciente estudio del CEM muestra la caída del empleo asalariado registrado en el sector privado durante la última década, lo que se agravó con el impacto de la cuarentena.

La situación de pobreza, pese al gran potencial del país y de la Provincia da cuenta de que se sale con empleo, pero no por generación espontánea. Esto depende de los planes económicos, que incluyen políticas impositivas, laborales, administración eficiente del Estado, programas específicos y una serie de inciativas que necesitan ser consensuados mínimamente entre las principales fuerzas, atendiendo a las particularidades y diversidades de todos los sectores de la actividad económica.

Es bienvenido el debate sobre el empleo y el hecho de que hoy figure en la agenda pública es un buen paso. Y lo que es fundamental es que se fomente la cultura del trabajo de manera sostenida para que rinda sus frutos, al menos en el largo plazo. Se trata de una cuestión que atañe mucho más que a la problemática económica, ya que abarca al perfil de una nación.