Diario Uno > Opinión > Rodolfo Suarez

Rodolfo Suarez, tildado de "desorientado" por los K, es rescatado por "plantarse"

Al kirchnerismo le es cada vez más engorroso digerir a Rodolfo Suarez. Lo acusa de "incapaz y de estar desorientado". Sin embargo la prensa nacional repara cada vez más en este personaje "débil"

En setiembre del año pasado el kirchnerista Lucas Ilardo, titular del Bloque de Senadores del PJ en Mendoza, se quejaba de que el gobernador Rodolfo Suarez no había tenido ni la capacidad ni la habilidad de generar una "relación virtuosa" con el presidente Alberto Fernández.

Este 1° de mayo la titular del peronismo provincial y senadora nacional Anabel Fernández Sagasti aseguró que el mandatario local es un hombre "muy desorientado", y que ella en nombre del PJ se ofrece para guiarlo a fin de que encuentre el camino. "Es el primer sentimiento que me nace", explicó.

En octubre del 2020 el kirchnerismo ya lo había acusado a Suarez de "montar un show de la desobediencia en pleno colapso del coronavirus" porque había mostrado discrepancias con aspectos de la cuarentena nacional al remarcar que la economía y la salud debían ser consideradas como piezas inseparables de una misma ecuación. Por entonces a Suarez se lo consideraba desde el cristinismo como "un gobernador débil, con falta de experiencia y sin iniciativa".

Plantar cara

Sin embargo, medios nacionales vienen resaltando que Suarez es uno de los pocos gobernadores que "se planta" y dice lo que piensa a la hora de intentar hacer valer la diluida autonomía de las provincias. Tenga Suarez razón o no, eso resulta chirriante para cierta cultura política verticalista del peronismo, esa que en épocas pasadas solía reclamar que "tronara el escarmiento" ante cualquier "desviación".

Quizás lo que más inquiete sea que los cuestionamientos de Suarez tienen un matiz distinto a las maneras más confrontativas y ásperas de Alfredo Cornejo, el ex gobernador y actual presidente nacional de los radicales. Suarez dice que tiene claro que debe discrepar dentro de la institucionalidad. Ése es un juego con avances y retrocesos, máxime cuando hay que debatir con el Presidente de la Nación, un dato potente que hasta ahora Suarez parece no haber perdido de vista.

El camporista Ilardo ha sido sincero. Le aconsejó a Suarez que no tiene que hablar del Presidente a través de los periodistas ni en las videoconferencias. Lo tiene que hacer en reuniones reservadas. Ese es el estilo del camporismo. El secretismo. Por su parte, Sagasti no tiene dudas. Entiende que al jefe del Ejecutivo provincial "la situación lo ha desbordado".

El mensaje

El segundo mensaje anual del gobernador en la Legislatura ha sido cuestionado por su ausencia de proyección, de futuro, de grandeza, de anuncios, de pasión. Cada visión suele tener una parte de verdad. Pero no hay que olvidarse del personaje. Rodolfo Suarez es un político difícil de encuadrar. Tiene más de ciudadano común que de político con carnet.

No hay que esperar epopeyas con él. Exijanle que sea un administrador prolijo de Mendoza y que promueva la generación de empleo privado y tendrán más posibilidades de acertar. Tiene moldeado el carácter y maquetados sus propósitos, por lo que no va a ser fácil demolerlo, por más que le anulen la reapertura de la minería, o que le traben la reforma de la Constitución o la nueva ley de Educación.

En ese sentido se parece al Julio Cobos que el kirchnerismo no pudo destruir pese al constante asedio a su integridad cuando rompió lanzas con Cristina durante la guerra contra el campo. Es la contracara de un, digamos, José Luis Ramón, ese diputado nacional que llegó al Congreso nacional como representante de los consumidores de Mendoza, y que a los pocos días fue cooptado por el kirchnerismo al que ahora responde como si no tuviera pasado.

Hay quienes creen ver a Suarez como una especie soft de Larreta. Otros le atribuyen algunos rasgos misteriosos de Schiaretti. Lo concreto es que se ha ganado un sitio en el relato quimérico del centro argentino. Es decir, de esa parte del país que produce riqueza, que es la locomotora económica de la Nación, y que quiere salir del corset populista para integrarse al mundo.

Suarez parece conocer sus limitaciones. Pero de ahí a estar "muy desorientado" por no alinearse de manera acrítica con la Casa Rosada hay un trecho muy largo.

Seguir leyendo