Análisis y opinión

¿Por qué lo miran a Matías Stevanato en el peronismo?

El intendente de Maipú Matías Stevanato es una de las figuras del peronismo que parece haber salvado la ropa en ese deshilachado ámbito que es el PJ mendocino

"¿Y a mí por qué me miran?" podría decir Matías Stevanato si fuera un particular. Pero resulta que este peronista (43 años, casado, una hija, militante católico) es una de las figuras que parece haber salvado la ropa en ese módico y deshilachado PJ mendocino que ha quedado muy rengo luego de las derrotas a la que lo llevó el kirchnerismo menduco, con Anabel Fernández Sagasti a la cabeza.

En realidad este intendente de Maipú que transita su segundo mandato, sabe por qué lo miran. Y se siente halagado de estar en el candelero aunque, como sugieren algunos cáusticos, eso se deba a la falta de otras figuras del PJ que generen interés en la ciudadanía.

En las elecciones de 2023 Stevanato tuvo la habilidad de negarse a ocupar la candidatura a gobernador de Mendoza con la que querían embretarlo los K quienes pretendían, además, marcarle la hoja de ruta que debía cumplir. Stevanato dijo que él no iba a ser factor de desunión y se mandó de vuelta a Maipú por la calle Paso.

La ausencia casi total de postulantes peronistas al sillón de San Martín en 2023 fue el mejor termómetro que anticipó la dura derrota que llevaría al PJ provincial al tercer puesto, muy cerquita de los Verdes que salieron en cuarto lugar.

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Un "buenista"

¿Qué clase de peronista es Stevanato? Javier Milei diría con su vena ultra que es un "buenista". El Presidente le llama así a los peronistas que aman las epopeyas y las épicas nacionales y populares, esas con las que quieren "volver a enamorar", pero que no resuelven ninguno de los problemas macroeconómicos que tiene trabado al país desde hace décadas y empobrecidos a los argentinos.

Stevanato sostiene que la única posibilidad de levantar cabeza y tener alguna chance en 2027 en Mendoza es ampliando el peronismo. "Yo estoy de ese lado", aclara como para evitar tener que afirmar que el kirchnerismo ya cumplió su ciclo.

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El maipucino remarca que hay que seducir de otra forma, "enamorando a los vecinos desde las intendencias" para luego pasar a un proyecto provincial en alianza con otras fuerzas políticas. El plan es ir más allá de una juntada netamente electoral. Eso sí: el PJ se encargará de ser la columna vertebral de esa probable coalición.

El terrible problema del peronismo es que no ha parido nuevos líderes. Y que no genera ideas que movilicen. El kirchnerismo ha ahogado las ideas y el debate siempre a la espera de lo que dijera la líderesa. Los peronistas sigue hablando de que todo se logra "caminando el territorio" y queriendo mucho a los pobres. ¿Y dónde están las medidas novedosas y productivas para hacer ascender socialmente a esos pobres?

Renovación, la palabra

Stevanato por lo menos opina que el PJ debería aprender del peronismo cordobés. Es decir un peronismo con sello propio, federal. No estaría mal que también se repasara algo de la renovción que significó en Mendoza el Equipo de los Mendocinos entre 1987 y 1999.

¿Y con quién se ve él en esa entente política a futuro que debería conducir el peronismo? Dice que se ve en un frente con gente como el demarchista lujanino Esteban Allasino, con el que tiene muy buena onda, o con radicales del tipo de Peti Lombardi, Gabriel Fidel o Ulpiano Suarez. Dirigentes, dice. que no tienen miedo de dialogar.

Stevanato explica que hay que darle tiempo al peronismo para que termine de hacer su recambio generacional, algo no fácil en estos tiempos de auge libertario y con los jóvenes alejados del peronismo.

El problema se le presenta al maipucino cuando tiene que explicar con qué peronistas mendocinos se uniría él para esa resurrección. Entonces vuelve a citar a los peronistas que han triunfado en sus municipios pero que nunca han logrado establecer un proyecto en clave provincial. ¿El paceño Ubieta o la santarrosina Destéfanis, a los que él salva, pueden realmente tener peso provincial?

Lo que se ha caracterizado como el "peronismo de tiro corto" es aquel que no logra hacer pata ancha en el Gran Mendoza, que es donde están la mayoría de los votos, salvo, claro, en Maipú donde el peronismo ha reinado desde el retorno de la democracia en 1983.

Reinas e idiosincrasia

Quizás sirva recordar -para encuadrar mejor a Stevanato- un suceso cuasi delirante por lo excesivo. Ocurrió cuando, en defensa de las tradiciones provinciales, Stevanato decidió que se hiciera en su departamento la elección de la reina de la Vendimia ¡de Guaymallén! para salvar una costumbre.

Las autoridades de Guaymallén (el intendente Marcelino Iglesias y el Concejo Deliberante) habían decidido no realizar más la elección de la reina vendimial de esa comuna, manteniendo sólo la Fiesta de la Vendimia departamental. El marco de fondo era un debate sobre la inconveniencia de seguir haciendo un concurso de belleza, al que los concejales consideraban cosificador de la mujer.

Lo de Stevanato, llevándose la elección de la reina de Guaymallén a su propio territorio maipucino, fue una esperpéntica intromisión en los asuntos de otro estado municipal que quedará para el anecdotario de rarezas de la política municipal.

A diferencia de otros intendentes peronistas, el discurso de Stevanato está muy alimentado por sus convicciones religiosas. Católico militante, cree que la familia es el cimiento de todo, al igual que las tradiciones y las costumbres. En ese sentido, este intendente se jacta de ser un producto político coherente con la idiosincrasia maipucina. Raramente un Stevanato podría darse en Godoy Cruz, Guaymallén o Capital, sitios en los que tal vez un personaje así sonaría como demasiado conservador.

En su paso como legislador provincial Stevanato rechazó la "Guía de aborto no punible" en Mendoza y a cambio propuso que las mujeres embarazadas en una violación cobrasen una suma de dinero de por vida.

Sin embargo hay que destacar que si Stevanato tiene la vigencia que otros peronistas han perdido, se debe preferentemente a su habilidad para abrir el diálogo y para no haberse casado con el kirchnerismo, pese a que tampoco lo cuestionó abiertamente en público.

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