Análisis y opinión

Omar De Marchi, de la sobreexposición pública a este silencio de radio

Poco y nada se ha sabido en este enero sobre las tareas que Milei le encomendó a Omar De Marchi para aceitar la relación legislativa con la oposición

Desde que comenzó a trabajar para la gestión presidencial de Javier Milei, poco y nada se ha sabido de Omar De Marchi (57) y de su performance en el cargo de enlace entre la Casa Rosada y el Congreso nacional, un puesto al que llegó por su experiencia en el Poder Legislativo y sus contactos con diputados y senadores nacionales.

Ese es un cargo político que demanda tejer redes de manera constante entre bastidores y con bajo perfil, algo no habitual en el lujanino, siempre comunicativo, expansivo, generador de aceitados lazos con la prensa y con cintura para manejar el on y el off.

Pero claro, el estilo del presidente Milei no ha sido del todo amigable con los periodistas y no va por ese sendero que cultiva el tres veces intendente de Luján de Cuyo. Uno de los ministros del libertario, Guillermo Ferraro, de Infraestructura, ya fue echado bajo el reproche de haber pasado datos sobre las reuniones de gabinete a algunos medios..

Lo de Ferraro fue una advertencia contundente como para que el resto de los funcionarios tomara debida nota. Lo concreto es que De Marchi ha disminuído de manera notable la actuación en las redes sociales, un ámbito en el que siempre se ha sentido como en su casa.

Todo esto no quiere decir que no haya estado -o esté- laburando a full. El asunto es que no se ha podido expresar hacia afuera con la naturalidad que lo hacía antes.

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Omar De Marchi y el presidente Milei.

Omar De Marchi y el presidente Milei.

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¡Atenti lengua!

Por ejemplo, cuando en diciembre pasado asumió su cargo, De Marchi dijo cosas como ésta "creo que el aliado más importante que tiene el Gobierno es el sentido común. Hay una necesidad de cambio brutal en la sociedad y el Gobierno la está interpretando y tomando las medidas adecuadas para que ese cambio sea operativo y no sólo un discurso".

Ahora, en cambio, sus opiniones públicas brillan por su ausencia. Quienes integran el gabinete de ministros y secretarios saben que el horno no está para bollos. No son tiempos de exponerse con la lengua así como así.

El año pasado fue para De Marchi de sobreexposición pública. Rompió con los radicales de Cambia Mendoza y les dijo de todo menos bonitos. Se fue del PRO peleando con Macri, Bullrich y Larreta. Formó un nuevo partido La Alianza Mendocina y salió segundo en las elecciones provinciales, sin poder cumplir su sueño de ganarle la gobernación a Alfredo Cornejo. Y terminó el 2023 aliándose con el libertario Milei.

Ahora, tanto la ley ómnibus como el decreto de necesidad y urgencia (DNU) ambos kilométricos, han tenido más contratiempos de los que el Gobierno de Milei esperaba tanto en lo legislativo como en la Justicia. Y De Marchi ha debido sofrenar su ansiedad comunicativa.

Otros códigos

Desconocemos el peso que ha tenido hasta ahora su trabajo político con Milei. Pareciera que la posibilidad de mostrar su "muñeca" conciliadora se ha terminado resolviendo en instancias superiores a las de su rango.

No le debe haber sido fácil volver a tratar a diario con los radicales y los del PRO después de los desplantes que les hizo a ambos antes de las elecciones. De Marchi no se privó de proferir durísimas críticas a los líderes de ambos grupos.

Terminó mal con todos ellos, pero ya se sabe que en política se manejan otros códigos que los de la vida diaria. Según ha enseñado Cristina, "en política los agravios caducan a los seis meses". Por ejemplo, De Marchi habría tanteado recomponer algo de la relación rota con el gobernador Alfredo Cornejo, sobre todo por el peso que éste tiene en el equipo de los 10 mandatarios de la UCR.

En lo estrictamente provincial, hay otro denso silencio que también involucra a De Marchi. Se refiere a qué va a pasar con La Unión Mendocina, el partido "netamente provincial" que sacó de la manga el año pasado. La composición de variados intereses ideológicos en esa agrupación no parece contar con muchas vetas libertarias.

El efecto Orozco

Le va a ser muy difícil al lujanino trasplantar a ese partido localista el ideario que ahora le toca defender a nivel nacional. Además, De Marchi debe estar aún afectado por la caída en desgracia de Daniel Orozco, quien fuera su principal socio político en La Unión Mendocina.

El lasherino, al que no dudó en llevar como candidato a vicegobernador y defenderlo con vehemencia, raramente pueda urdir un renacimiento político luego de las trapisondas de gestión que salieron a la luz en la comuna que condujo en dos gestiones.

Como se ve, tanto a nivel nacional como provincial, Omar De Marchi está en una etapa de silencio cuasi monacal. Algo es seguro: este dirigente no pinta para monje de clausura, no es su naturaleza. Habrá que seguirle el hilo porque en cualquier momento dará una sorpresa.

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