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Monseñor Colombo: "Francisco habla del político como un hacedor del bien"

La encíclica que acaba de publicar el Papa -Fratelli tutti- es analizada aquí por los monseñores Colombo y Buenanueva, Pablo Salinas y Rosa Montero

La prolongada pandemia que ha consumido más de la mitad de la agenda mundial de este año, trajo aparejado un efecto rotundo: la extrema visibilidad de los líderes de cada país o comunidad.

Todos quedaron expuestos. Al desnudo frente a situaciones críticas y urgentes que no les facilitaron, como es su costumbre, esconderse detrás de discursos o maniobras de distracción.

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Sucedió y sigue sucediendo con los presidentes y jefes políticos. También con los guías espirituales.

Es en este contexto que cobra una relevancia singular la encíclica que viene de publicar en estos días el Papa. La Fratelli tutti, tercera de Francisco durante su mandato al frente de la Iglesia Católica, es definida por el propio pontífice como una “encíclica social”.

Su relevancia se acentúa por el tiempo que vivimos pero, también, para nosotros, por tratarse del pronunciamiento del argentino más influyente del planeta en las actuales circunstancias.

No han faltado voces laudatorias y críticas, como suele suceder con cada nuevo pronunciamiento papal. Francisco, además, es un guía que no deja indiferentes tanto a las grandes audiencias como los más estrechos círculos intelectuales.

En medio del rumor global que sigue provocando la Fratelli tutti, suena pertinente trazar una mirada desde una perspectiva más cercana y local. Puntualmente, a partir de la interpretación de la principal autoridad eclesiástica de nuestra comunidad, el arzobispo de Mendoza.

Monseñor Marcelo Daniel Colombo no duda en priorizar el llamado de Francisco “a los hombres de buen a voluntad a entenderse y a buscar juntos un mundo más solidario y más fraterno”.

Para ello, “el Papa trata de apelar a las energías más positivas de todas las religiones y de todos los credos políticos en la búsqueda del bien para las personas y para este mundo”.

Como sabemos de sobra, la pandemia ha multiplicado las barreras e intensificado las fronteras. Basta, para los mendocinos, con el ejemplo cercano y modesto de San Luis.

Por lo que es importante cuando Colombo subraya que el mensaje papal “juega mucho con la imagen de un mundo cerrado y la llamada a abrir ese mundo”.

O sea, que, ante lo “que estamos viviendo como un tiempo dramático, de sombras, de un mundo que se hace pedazos”, se le puede poner enfrente “la necesidad de reponer una mirada más esperanzada de la realidad y de la vida”.

Buenanueva: una versión cristiana de la globalización

Un buen matiz de interpretación local nos lo añade monseñor Sergio Buenanueva, quien es hoy obispo de San Francisco, Córdoba, pero que tiene lazos muy estrechos con nuestra provincia. Hasta tal punto que en su perfil de Twitter se autodefine como “aprendiz de cristiano” y como “mendocino cordobés”.

Respondiendo a un estricto pedido personal, Buenanueva, en dos palabras, sintetiza el mensaje de la Fratelli tutti (Todos somos hermanos):Es la versión cristiana de la globalización. Reconocernos y sentirnos hermanos. Inspira las relaciones directas e impulsa una potente rehabilitación de la política”.

Sencillo. Redondo.

Antes, en su red social, había rescatado el capítulo 46 de la encíclica, destacando que “aun en medios católicos se pueden perder los límites, se suelen naturalizar la difamación y la calumnia, y parece quedar fuera toda ética y respeto por la fama ajena”.

Buenanueva no rehúye, por otra parte, las polémicas desatadas por el documento franciscano. Dice, sin hacerse el distraído: “Como ya varios lo han hecho notar, la arremetida contra el papa Francisco por sus críticas al capitalismo en Fratelli tutti son semejantes a las que recibiera San Juan Pablo II por razones similares en Centesimus annus. Continuidad de mirada en la discontinuidad de circunstancias”.

Coincide, el obispo cordobés, con otro testimonio tomado al azar. En este caso, el del filósofo y escritor español Rafael Narbona cuando este señaló: “¡Qué poco han tardado en llamar comunista a Francisco por Fratelli tutti! Cuando un Papa se atreve a ser coherente con el Evangelio, tiene a los poderes terrenales enfrente, acusándolo de subversivo. Francisco es un Papa verdaderamente cristiano, a diferencia de otros”.

Y completa Narbona: “Fratelli tutti se inscribe en la misma línea que Pacem in terris, de Juan XXIII. Dos textos que invitan a la paz entre las naciones, a la acogida de los más vulnerables, al diálogo con otras religiones, a la solidaridad. Dos encíclicas que exaltan la fraternidad universal”.

Salinas: por un política que dice no a la corrupción

Una tercera perspectiva local, la de Pablo Salinas, flamante juez de cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Número Dos.

Además de sus probadas dotes intelectuales y de excelente lector, Salinas integra el Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana. O sea, es parte de la llamada “justicia franciscana”. Los jueces cercanos a Francisco.

Si bien al magistrado mendocino le faltan completar algunos pasos de rigor, como el juramento, ya viene trabajando informalmente con este colectivo que reúne a más de 300 jueces y juezas de América Latina.

Respecto de la Fratelli tutti, Salinas interpreta que “exige un profundo cambio de todo, iluminado por el Evangelio”.

Advierte también una “crítica muy fuerte al mercado que no ayudó a la humanidad a superar sus miserias”.

“La fraternidad y la amistad social -añade- son las vías indicadas por el pontífice para construir un mundo mejor, más justo y pacífico con el compromiso de todos: pueblo e instituciones”.

Es coincidente en destacar otros aspectos señalados más arriba, cuando dice que Francisco “reafirma con fuerza el no a la guerra y la globalización de la indiferencia. El mercado por sí solo no lo resuelve todo. Es necesaria la reforma de la ONU”.

Finalmente, como no podía ser de otro modo, la política.

Para Salinas, en su interpretación franciscana “la política que se necesita es la que dice no a la corrupción, a la ineficiencia, al mal uso del poder, a la falta de respeto por las leyes. Se trata de una política centrada en la dignidad humana y no sujeta a las finanzas porque el mercado solo no resuelve todo: los estragos provocados por la especulación financiera lo han demostrado. Los movimientos populares asumen, por lo tanto, una importancia particular: verdaderos poetas sociales y torrentes de energía moral, deben involucrarse en la participación social, política y económica”.

Colombo: el político como un hacedor del bien

Volvemos a monseñor Marcelo Colombo, que también, como Salinas, desentrañas algunas claves de Francisco respecto de la política.

Pero no vale cualquier política: el Papa “destaca la nobleza de la política; de la alta política, que es la única política posible a la hora de buscar el bien del hombre”.

Colombo apela a una charla de Francisco donde recordaba el paradigma del gobernante según Maquiavelo. Porque no se trata solo de hacerse con el poder y de conservarlo a cualquier precio. “Acá, en cambio, habla del ejercicio del poder como un servicio y del político como un hacedor del bien. Y, en este sentido, dice en algún momento: no debería preocuparse por las encuestas ni por el marketing ni por la cosmética de lo que significan las apariencias de una gestión, sino por gestionar el bien”.

Un pragmatismo del bien.

¿Pueblo o populismo?

Una de las principales banderas que agitan los críticos del Papa es acusarlo de populista.

Francisco agarra el toro por las astas, pues una de sus palabras preferidas es “pueblo”. Pero utilizado con un matiz muy específico. Según señala el padre Giacomo Costa, director del mensuario de los jesuitas Aggiornamenti Sociali, “construir un pueblo no significa hacer populismo”.

Monseñor Colombo, por su parte, señala “que es muy común castigar hoy a los que se expresan a favor del servicio del pueblo con la palabra populista”.

¿Qué explica, entonces, el Papa? “Que el populismo es cuando, en vez del servicio a la comunidad, se imponen el proyecto personal y la perpetuación en el poder como una regla de oro del que dice servir al pueblo”. Se incluyen, allí, formas groseras de avasallamientos de las instituciones, de la legalidad.

“Propone que, más que nunca, el dirigente popular es el que respeta aquellas reglas, criterios o principios que hacen a la convivencia de su comunidad”, destaca el arzobispo mendocino.

Pero Colombo va más allá de la cuestión política: “La palabra pueblo, en el Papa, hay que entenderla, sobre todo, con su raíz, con lo que significa la tradición judeocristiana del pueblo grande como comunidad en torno a unos lazos, no solo culturales, sino fundamentalmente religiosos”.

¿En qué está pensando Francisco? “Él está pensando en el pueblo de Dios”.

Y algo más, para tener en cuenta en el mundo global y digital: “Hay unos hermosos párrafos dedicados a cómo a veces se aniquila la conciencia histórica de un pueblo mostrándolo incapaz, abatiéndolo en su autoestima y dejando de lado un itinerario común compartido por tantas generaciones. Es una manera de cortarle las piernas a alguien cuando se le quita esa conciencia histórica”.

Contra las fake news y por una ética de la comunicación

Nadie duda de que el papa Francisco es un excelente comunicador. Maneja al dedillo las claves del intercambio mediático. Y tiene, en este punto también, una postura crítica. Una admonición.

Colombo recuerda, como contexto, que “todos, en general, teníamos una mirada esperanzada respecto de los medios cuando la comunicación, la información, la objetividad formaban parte del día a día”.

¿Qué pasó? “Cuando se introduce el show en los medios, cuando a la verdad se la sustituye, muchas veces, con lo que se llama fake news, una mentira, una construcción”, es cuando la cosa se tuerce.

Con gran sentido de la actualidad, Colombo inquiere: “No sé si han visto ustedes ese imponente documental sobre las redes sociales”. Alude a The Social Dilemma, que está en la programación de Netflix.

“Es decir, ese mundo nos está llevando a la exacerbación de las diferencias, al exhibicionismo de la riqueza y de muchas debilidades humanas sin pudor. Y sobre eso es donde el Papa pone el acento, para recuperar una ética de la comunicación y una noción del servicio de la comunicación”.

Coda con Rosa Montero y un Papa gusto a poco

Para cerrar una semana de voces relevantes en nuestro quehacer periodístico, la breve opinión de Rosa Montero, una de las mayores expresiones de la literatura y del periodismo en español.

Consultada, desde su reducto de escritora en Portugal, por el programa La Conversación de Radio Nihuil, su opinión sobre el papa Francisco, Montero sonríe, parca.

Finalmente, dice: “Es complicado opinar sobre el papa Francisco. Trajo un aire de mejora y racionalidad, aires nuevos, a una Iglesia que estaba muy escorada hacia algo bastante retrógrado. Debe ser difícil… Me parece que ha dado pasos, pero se ha quedado a la mitad”.

Rosa Montero admite, textualmente, que, en lo atinente a Francisco, se ha quedado con gusto a poco.