Análisis y opinión

Manual para dinamitar los puentes de diálogo: acusarse de magnicidas, mafiosos, títeres y chorros

Toda posibilidad de acuerdos entre oficialismo y oposición está cerrada cuando proliferan las acusaciones cruzadas en medio del juicio a Cristina, y los proyectos de cambio de la Justicia

Venimos de una semana irregular que muestra una recuperación de las reservas y medidas restrictivas hacia los sojeros que liquidaron dólares. Resultado: se recalentó la plaza cambiaria. Las cotizaciones financieras no encuentran techo y el blue empezó a levantar, en un clima que sigue afectando a los precios en general.

En el sector textil se pactó mantener congelada una lista de artículos hasta diciembre, pero los acuerdos de precios de productos alimenticios siguen sin cerrarse. Mientras tanto, los trabajadores apuestan esperanzados a las negociaciones paritarias que, invariablemente, dejan un puñado de ganadores y un tendal de perdedores. Conflictos gremiales que escalan, jubilados postergados, informales y desocupados sin más remedio que mirar con resignación.

La necesaria, aunque paulatina, estabilización de los precios se complejiza al no haber acuerdos políticos que generen confianza duradera a los actores económicos, una condición que el ala política del Gobierno parece no entender o no interesarle.

Enfocados en el tema judicial, el centro de todo es Cristina y sus circunstancias. El Frente de Todos le dio el gusto de aprobar la ampliación de los miembros de la Corte, una inciativa en la que están anotados los gobernadores peronistas que también quieren tener su juez amigo en el máximo tribunal.

Lo que no explicita ninguna voz oficialista, es el interés por hegemonizar el órgano que está en la cúspide del Poder Judicial.

La cuestión de la hegemonía es crucial para la política, por más que se trate de un poder republicano que, se supone, debe ser independiente.

Ya lo dijo el juez Omar Palermo, pero a propósito de la puja que hay en Mendoza por el proyecto que busca modificar el funcionamiento de la Suprema Corte: debe ser "para modernizarlo, para democratizarlo, para pluralizarlo, pero no para hegemonizar su control".

En el mismo razonamiento del magistrado, se advierte la pulseada por el desplazamiento del poder de decisión sobre las sentencias. O sea, se disuelve el peso que hoy tiene el sector filoperonista de la Corte, lo que fortalece al progubernamental.

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Omar Palermo, del sector filoperonista de la Corte.

Omar Palermo, del sector filoperonista de la Corte.

Si bien el gobernador Rodolfo Suarez afirma que con el sistema de sorteo en reemplazo de las salas fijas se ganará en transparencia y celeridad, también es cierto que se busca quitarle la manija a la mayoría de la Sala II que hasta hoy prevalece en las causas penales y laborales.

De allí que el asunto no haya sido un mero trámite, como quizás lo supuso el oficialismo, con una resistencia que se ha hecho notar, incluso tocando influencias en el diario La Nación para desacreditar la política judicial del gobierno de Suarez.

Por lo visto, la llave del tema la tiene Omar De Marchi, quien pretende crear instancias intermedias de apelación y convertir las cámaras en juzgados unipersonales de primera instancia. Paralelamente, propone la enmienda de un artículo de la Constitución para establecer que los candidatos a ministro del máximo tribunal no puedan tener compromisos partidarios durante los diez años previos.

En lo que respecta a lo que se tramita en el Congreso, con el propósito de aumentar los miembros de la Corte de la Nación, no se ve que el proyecto tenga chances de convertirse en ley, atento al previsible rechazo que tendrá en Diputados, según han anticipado desde Juntos por el Cambio y otros bloques no alineados automáticamente al Gobierno.

Igualmente, el desgaste de energía en el debate, si es que la norma no va a prosperar, le sirve al oficialismo para demostrar su rechazo al Poder Judicial y el desprecio que siente por los ministros de la Corte.

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Todo se hilvana con la tesis de Cristina de que hay una persecución política, mediática y judicial contra los gobiernos populares en la región y contra ella en particular.

En cambio, con más jueces en la Corte, argumentan, habrá una justicia federal, transparente y con perspectiva de género. Se trata de una idea denostada por la dirigencia opositora, que denuncia una obstinación de Cristina para salvarse de futuras condenas con jueces condicionados.

No obstante, será imposible nombrar magistrados sin la venia de la oposición, atento a la mayoría especial que se requiere. La falta de acuerdo, de hecho, se verifica en la vacante que el oficialismo prefiere no cubrir desde la renuncia de Elena Highton.

El juicio en su contra, le ha dado la oportunidad a la vicepresidenta de insistir en que se la persigue por representar a un gobierno popular, por ser peronista y por ser mujer.

En su alegato, Cristina efectuó una exposición de derecho para principiantes, sin entrar de lleno a la médula de la acusación respecto del trato que mantenía, junto a Néstor, con Lázaro Báez.

Eso sí, se encargó de establecer puntos de contacto entre el proceso judicial, el atentado contra su vida, y legisladores del PRO, con quienes comparte un espacio sentados a poca distancia. "Me siento indefensa", aseguró. Y en su contraofensiva avisó que denunciará por prevaricato a los fiscales, quienes según su acusación montaron una fábula intencionalmente para condenarla.

El alegato de Cristina se complementa con la acusación que hizo en el Senado su mano derecha, Oscar Parrilli. El jefe del Instituto Patria sostuvo en su intervención que los actuales ministros de la Corte son "mafiosos". Es el motivo que arguye para llevar a quince la cantidad de miembros del máximo tribunal, pero tamaña acusación no debería quedar en el aire, sin que sea acompañada por las pruebas pertinentes.

Últimamente se venía hablando de la posibilidad de diálogo, pero se hace difícil tender puentes cuando, a juzgar por las expresiones de prominentes funcionarios de los tres poderes del Estado, tenemos jueces mafiosos, hay autores intelectuales de intento de magnicidio en la oposición, nos gobierna un presidente títere, y nuestra vice está acusada de ladrona.

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