Análisis y opinión

Los niños devueltos, el nuevo enigma argentino

Sigue el misterio sobre las razones que habrían llevado a un matrimonio argentino a devolver a los dos hermanos africanos de 6 años que adoptaron en agosto del año pasado en Guinea Bissau

Me ronda la intriga por saber más sobre la pareja argentina que devolvió a los dos hermanitos negros de Guinea Bissau, que habían adoptado en ese país africano en agosto del año pasado. ¿Le asiste a esta gente el derecho a la privacidad o el caso tiene aristas que lo transforman en un asunto de debate social? En mi caso trato de que no me mueva ningún arrebato condenatorio a priori.

¿Es común que sean devueltos chicos a menos de un año y medio de ser adoptados? A poco de que uno empiece a indagar se sabrá que no es lo común, pero tampoco algo totalmente novedoso. Tal vez si los adoptantes de este caso hubiesen dado su versión, sus razones, la repercusión hubiese bajado los decibeles.

Algunas de estas "desadopciones" conflictivas no trascienden porque los adoptantes cumplen un protocolo, un proceso paulatino en el que reciben ayuda profesional (de psicólogos, pediatras o asistentes sociales), para corroborar la decisión de devolver el chico y definir legalmente ese paso. Dicho trámite de acompañamiento es muy conveniente porque se busca que el niño no vuelva a una institución del Estado, sino que se pase de una familia a otra.

Este proceso -se estima- no existió en el caso de los mellizos africanos. El matrimonio no pidió esa ayuda

Por ahora sólo se sabe que el hombre los dejó en la Comisaría del Menor y la Familia de Bahía Blanca argumentando que ya no se podía hacer cargo de los chicos por "razones de índole personal que dificultan la vinculación y el sostenimiento de la vida familiar".

Otros nombres

Eduardo Rucci y Natacha Perrig vivían en Bahía Blanca cuando concretaron la adopción, pero a los pocos meses dejaron esa ciudad y se fueron a vivir a San Martín de los Andes con su hija biológica de 11 años y los mellizos adoptados. Sin embargo la devolución fue en Bahía porque ahí debía constar alguna instancia de la llegada de los hermanos al país.

El suceso ya ha sido judicializado para determinar si la adopción fue legal en Guinea Bissau ya que, al parecer, hay dudas sobre las características del ingreso de los niños a la Argentina. Los mellizos habían vivido hasta los 6 años con sus nombres y apellidos nativos, pero los nuevos padres se los cambiaron por otros. En sus pasaportes -dijeron fuentes judiciales- figuran con los nuevos nombres.

Afirman los especialistas en minoridad que el nombre de una persona, así sea un niño, es definitorio de una historia y una identidad. También la Justicia analiza si este caso entra en la figura de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar o de algún tipo de maltrato.

Los chicos adoptados suelen poner a prueba a sus nuevos padres. Por ejemplo, llevándolos hasta el límite de la paciencia para ver si éstos dan alguna señal de que están cansados de ellos o de que sean capaces de abandonarlos. Pero esa situación suele presentarse entre los 9 y los 10 años y estos mellizos tienen 6.

Hay un asunto más duro que el de ser devueltos a las autoridades pertinentes, como en este caso. Es el de ser abandonados a su suerte en la vía pública. En los foros de parejas adoptantes es usual que se cuenten estos casos extremos, así como el de hermanos biológicos a los que les cuesta mucho aceptar la convivencia, sobre todo cuando los nuevos son niños de 6 años en adelante. A veces también son los adoptados los que no pegan onda con los biológicos.

El caso de la youtuber

Hay un caso que tuvo alta trascendencia en mayo pasado en los Estados Unidos. Una famosa youtuber llamada Myka Stauffer, que hace dos años había adoptado en China a un varoncito, terminó cediéndole el pequeño a otra familia. El niño, Huxley, que ya tiene 4 años, es autista, algo que nunca se le advirtió al momento de la adopción.

La mujer tiene otros cuatro hijos con su marido Jimmy Stauffer. La pareja blanqueó el traspaso en su canal de You Tube y el hecho adquirió impacto en las grandes cadenas de TV. En las adopciones internacionales suelen reiterarse este tipo de casos en los que se miente sobre la salud de los niños a adoptar.

"Cuando Huxley llegó a casa descubrimos que tenía muchas necesidades especiales, de las que no éramos conscientes, ya que nos mintieron, y para las cuales no estábamos preparados". Vieron trastabillar su situación pero no lo devolvieron. Se pusieron como objetivo, asesorados por especialistas, en conseguir otra familia que pudiera hacerse cargo de un chico autista. Lo consiguieron. Los Stauffer hicieron público el caso y dieron las explicaciones sobre el camino legal que habían seguido.

Maratón y Gandhi

Cuando el caso argentino llegó a la prensa, los Rucci-Perrig cortaron el contacto con el mundo. Rucci, que era maratonista y solía dejar constancia de ello en Facebook, cerró su cuenta. También su esposa. Y no contestaron más el teléfono. No habían merituado la repercusión nacional que iba a adquirir su decisión.

El hombre trabaja como representante de una empresa de comunicaciones y en el último Día del Padre escribió en Facebook que estaba otra vez aprendiendo a ser papá. Ella es abogada aunque no ejerce como tal sino como fotógrafa especializada en retratar nacimientos, niños y otros hechos familiares. Su tarjeta de presentación como retratadora, que ofertaba en Facebook, tiene una frase de Mahatma Ghandi: "Sé el cambio que quieres ver en el mundo".

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