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Las profesoras burlonas del video no saben que se mofaron de ellas mismas

Docentes de la Universidad de Mendoza se rieron de sus alumnos tras un examen y todo quedó registrado

Se obviarán en esta nota sus nombres, apellidos y cátedra, aunque en las redes sociales ya circulan detalladamente.

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Se equivocaron feo. Tal vez el estar en sus casas las confundió. No estaban tomando el té, eran parte de un tribunal que evalúa una materia de una carrera universitaria. Tener que usar tecnología como Zoom o Google Meet las dejó en ridículo. Salvando las distancias, como al diputado chupateta.

Se olvidaron de que en el mundo digital todo queda registrado.

No fue una conversación privada. Las tres estaban interconectadas a la plataforma de una universidad a la que tienen acceso todos los participantes. Y los empleados de la facultad. Si no se enteraron, pues mala suerte. El papelón ya es nacional y le hace mal a esta casa de estudios que, para colmo, lleva el nombre de nuestra provincia.

Lo que llama la atención es la soberbia con la que se manejaron. En el nivel medio muchos educadores se devanan los sesos para que los alumnos aprendan a usar tecnología aplicada a la educación y desarrollen seguridad, precisión, vocabulario y claridad a la hora de exponer un tema en forma oral.

Por eso es sorprendente, desagradablemente sorprendente, que se quejen de una alumna que expone "como si fuera profesora", les joda "el tono segura de sí misma" y comenten con sorna y desprecio "pongámosle un 6 así no la vemos más".

Es decir, la aprobaron, demostró saber. Si no fue así, está claro que no hubiera pasado el examen, como corresponde. A todas luces no les gustó que exponga "como una profesora", lo que habla muy bien de la alumna y pésimo del tribunal.

Y aquí estaría el principal problema. Da la sensación de que no estuvieron evaluando conocimientos solamente. Le prestaron atención, mucha atención, a lo bien o mal que "les caen" los alumnos o alumnas.

De ser así, se trata de una subjetividad inaceptable que las debería hacer reflexionar acerca de su rol.

Así son los profesores de la Universidad de Mendoza - Facultad de Arquitectura

Además de editar Diario UNO he ejercido la docencia en nivel medio, superior y universitario los últimos 20 años y tengo algo claro: cuando los alumnos no logran acreditar sus conocimientos, es decir, no aprenden, tienen una gran parte de la responsabilidad. Sin embargo, hay una porción del fracaso que me pertenece, pues mi labor es que aprendan y para eso me pagan.

Por eso mismo, un profesor o profesora que se burla de un alumno que desaprueba, se burla de sí mismo sin darse cuenta. O tal vez solamente esté tratando de esconder un mal trabajo docente bajo la alfombra de la soberbia y una diminuta -muy diminuta- porción de poder.