En ella nada parece estar fuera de lugar. El pelo lacio y pulcro. El maquillaje sobrio. La ropa clásica, sin arabescos, una tendencia que mantiene incluso cuando se anima a algo más desestructurado, por ejemplo un traje sastre con corbata. Es una mujer menuda, pero el carácter aparece firme y la palabra segura, atributos que tiene el tino de no subrayar. "Da" menos años de los que transita. No denota rictus de tensión pese a tener bajo su cargo a la policía de Mendoza con casi 10.0000 componentes armados.
La ministra Mercedes Rus aporta un protagonismo discreto, pero creciente, que podría dar sorpresas
Hay que seguir con atención a Mercedes Rus. Cuando comiencen a acomodarse las candidaturas para 2027, la primera ministra de Seguridad que ha tenido la Provincia tal vez aparezca en la conversación
Mercedes Rus, 42 años, abogada penalista y primera ministra de Seguridad de esta provincia, viene aportando un protagonismo político discreto, pero creciente, que hay que seguir con atención porque podría dar sorpresas.
Militante del radicalismo desde la universidad, está -sin embargo- casada con un abogado peronista, Juan Manuel González, que hace unos años fue uno de los creadores de La Cámpora en Mendoza y funcionario del nunca bien ponderado Paco Pérez, pero que ahora parece haber sido ganado por la carrera judicial (es fiscal auxiliar de la Justicia Federal). Tienen una hija preadolescente. Parece que la pareja lleva con elegancia la interesante disonancia ideológica.
Se la iban a llevar puesta
Cuando en diciembre de 2023 presentaron a Mercedes Rus ante la tropa en su calidad de ministra y nueva jefa política de la Policía de Mendoza, no faltaron los efectivos que esbozaron una risita socarrona. La vieron grácil, menuda, una supuesta hoja en el viento. Muchos pensaron que los sucesos consuetudinarios de la fuerza policial se la iban a llevar puesta. Bastó que ella comenzara a hablar ante la formación de uniformados para que apareciera otro tipo de comentarios. Por ejemplo: "hum... parece que conoce algo de este asunto". O "no es tan presumida como yo creía".
Como abogada curtió durante muchos años su impronta penalista trabajando en bufetes reconocidos, en particular el de Roberto Lavado. Los penalistas suelen atender asuntos bravos y enlazar con mundos que no son los del común de la gente. A ella le gustó trabajar en el terreno, contactar con jueces y fiscales, hablar con gente sospechada de algún renuncio, ir a las reconstrucciones de delitos.
Para ella, la calle y los libros han sido una yunta estupenda. Como la biblioteca y los compadritos de Borges. Eso parece haberle dado a Rus parte de la carnadura para poder tener a cargo una fuerza de casi 10.000 personas que portan armas. Previamente había sido senadora provincial, e integrante del directorio del Instituto de Juegos y Casinos, dos cargos que hicieron que Alfredo Cornejo la fichara como alguien a tener en cuenta.
Tres letras
Su segundo apellido nunca lo ha usado, aunque dicen que el gusto por la política se lo habría insuflado su madre. Prefiere usar Rus, solito. Debe sentir que esas tres letras se adaptan a su carácter concreto. Corto y al pie. En una de sus acepciones, la palabra Rus, que proviene del latín, significa "campo". Diríase entonces que lo suyo es el "campo" del derecho penal.
A la ministra se le nota que "tiene lectura". Eso lo trasunta en la amalgama oral que maneja. Cuentan que de jovencita se enganchó con Shakespeare y le dejó marca. Es que el bardo inglés es como la Biblia, incluye todos los temas. En su paso como ministra, ha logrado armar un relato con sustento sobre la seguridad. Y ha dado la impresión de que intenta no quedarse sólo con el casete oficial de la "atmósfera Cornejo".
Las preguntas de cajón que le suelen hacer a Rus son: ¿cómo ha hecho una mujer con su grácil figura para legitimar su trabajo al frente de la Policía? o ¿cómo hace para manejar la responsabilidad partidaria que le otorgó Cornejo? (que no es un líder fácil). Pero también ¿cómo puede comandar la Policía y ser a la vez una madre presente para con una hija de 10 años que ya empieza a cuestionar?
Pero, no nos engañemos, la pregunta que más garpa es ¿cómo una referente radical lleva adelante la coexistencia con un marido peronista? Ella dice: "Ninguna de esas cosas me pesa", y sobre la historia partidaria con su pareja, asegura que "es algo que se ha dado naturalmente". Una marciana.
La clave
Aclara cuál es su clave: "Soy organizada, lo traigo desde chica. Lo reforcé con los estudios y el ejercicio de la abogacía". Entiende que los años y la vida la han ayudado a modelar la templanza (la famosa temperantia de los romanos) una de las cuatro virtudes cardinales, que no es otra cosa que mantener el equilibrio, la moderación y el autocontrol.
Magíster en derecho penal es también portadora de diplomaturas y maestrías y, como si le sobrara el tiempo, sigue preparando -aunque sea a cuentagotas- el doctorado sobre "El Derecho y las nuevas tecnologías", una perspectiva que busca hacer fructificar en el Ministerio de Seguridad. De manera particular, todo lo relacionado con ciberdelito y a la expansión del narcotráfico en las cárceles.
Uno de los aspectos que más le llaman la atención a la gente es el protagonismo de la ministra en los diversos operativos policiales -por las noches o al despuntar el día- que se realizan en el Gran Mendoza contra las bandas narco. Ella aclara que consolidó ese entrenamiento cuando ejercía como abogada penalista y debía ir al terreno.
¿Una "tapada"?
Dicho todo esto, llegamos entonces a lo que posiblemente sea la cereza del postre. ¿Le estará picando a Rus el bichito del poder? ¿Le interesará a ella ir por más si su gestión en Seguridad termina con buenos números de aprobación? ¿O sería mejor para ella probarse como legisladora nacional? ¿O, acaso, seguir al frente de Seguridad en otro hipotético gobierno del cornejismo+mileismo?
Seguimos: ¿Podría esta ministra sumarse a sus pares del Gabinete que ya han formalizado su intención de pelear la gobernación o la vicegobernación? ¿Estará Rus en los planes de Cornejo como "una tapada" ¿La estarán midiendo? ¿Le faltan millas para tales proyectos?
Habrá que ver si su capacidad de gestión en Seguridad la consolida como figura protagónica de la política. Hasta ahora todo eso se viene expresando de manera discreta, pero es creciente. Algo es cierto: Mercedes Rus viene demostrando que no pinta para ser una más en el pelotón.








