Qué maravilla es el periodismo a veces. Mi colega y amigo Julián Imazio metió un golazo al lograr una entrevista distendida con la vicegobernadora de la provincia, Hebe Casado una figura que -hay que reconocer- siempre se la rebusca para estar en la cresta de la ola.
La marcha "política" de las universidades, Milei, Cornejo y Hebe Casado
Casado es médica egresada de la universidad pública y, como Alfredo Cornejo y la mayoría de los funcionarios mendocinos, también pertenece a una familia de trabajadores
Una buena: se anima a hablar de todo. Una mala: es frontal y eso la enfrenta a peligros como el que debió ensayar al responder a la picante repregunta de Julián cuando ella, hablando de las universidades, afirmó que “hay carreras que son hobbies”. “¿Qué carreras son hobbies en la UNCuyo?”, quiso saber el periodista.
Hebe no supo, no pudo o no quiso responder cuál y quedó en off side. Juega fuerte y arriesga, a veces ganas y a veces no.
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Casado tiene una formación tradicional argentina: muchos encantos de una persona de la Argentina profunda como su sencillez y humildad pero también muchos juicios cerrados sobre el mundo que a esa Argentina profunda siempre le ha parecido mal.
La formación católica conservadora de muchas de esas familias no permite ver algunas cosas.
La polémica de la semana sobre las carreras que son hobbies
La vicegobernadora pareciera aferrarse a la idea de que la medicina, el derecho y la ingeniería son las únicas carreras “con sentido social”, soslayando que las áreas del conocimiento considerado blando como la comunicación y la psicología han cumplido un papel central en el flamante mundo de las redes y la tecnología que hoy Casado reivindica buscando inversores en el mundo que pongan guita en Mendoza para explotar activos que terminarán en tecnología como el litio, el cobre y el oro.
Los pensadores de la comunicación dejaron escrito en los ‘60 lo que está pasando hoy. Todo rastro tiene un hecho que sucedió antes.
Casado es una dirigente con muchas condiciones y tiene un estilo Milei (o Milei tiene un estilo Hebe Casado) para resolver los asuntos de la confrontación, una de las claves de la política.
Yendo a las universidades, buena pregunta sería ¿qué educación no es política? La política nace como una necesidad del hombre de dar respuestas a los problemas básicos y complejos de las personas, de los seres humanos que habitan las polis, las ciudades; entre esos problemas, la educación.
Desde fines de la Edad Media, los hombres (las mujeres existían pero opinaban poco) empezaron a darle importancia a la política como ordenadora de todo.
Las monarquias absolutistas del Siglo XVI tomaban el poder completo y todo lo que se decían y hacían debía tener la aprobación del rey.
El conocimiento ya era para entonces una cuestión fundamental para conducir los procesos del hombre (y la mujer).
Si algo se puede destacar de la sangrienta colonización de los españoles en Latinoamérica es el desarrollo de universidades en el Siglo XVI con la Universidad de San Marcos en Lima, Perú y la Universidad de Córdoba en Argentina en el XVIII, a la cabeza. Ambas, mucho antes que la primera universidad de Estados Unidos.
300 años después, en 1918, nuestro país fue guía del resto de las casas de altos estudios del mundo al llevar adelante la “Reforma Universitaria” que significó el comienzo de una época de ciencia y conocimiento al alcance de muchos.
El peronismo introdujo un concepto al cual varios países miraron y que tiene que ver con la gratuidad e irrestrictividad de la educación superior, algo que significó en los ‘50 una corriente masiva de estudiantes universitarios de los pueblos más recónditos del país e hijos de inmigrantes trabajadores rurales.
Las residencias universitarias y las piezas de alquiler proliferaban al ritmo de las carreras que dictaban en las principales urbanidades del país las universidades de Córdoba, Buenos Aires, La Plata y más tarde Mendoza.
“La marcha de hoy es política” dijo el 23 de abril la vicegobernadora Casado. No fue original la verdad porque a esa frase la repitieron hasta el hartazgo varios dirigentes de La Libertad Avanza, incluido el más importante: Javier Milei. Ambos críticos.
Casado es médica egresada de la universidad pública y, como Alfredo Cornejo y muchos funcionarios mendocinos, también pertenece a una familia de trabajadores del interior provincial que hubieran visto muy dificultado el estudio de sus hijos sin la existencia de la universidad pública.
Milei, más urbano y egresado de la universidad privada, pareciera mofarse de algunas cosas y desconocer otras tantas.
Hay que hurguetear bastante en la historia para encontrar un presidente que haya metido sus narices en las universidades públicas.
El Presidente no frena en las curvas y sigue viaje pero pareciera despertar también a varios movimientos dormidos como el estudiantil. Un caldo gordo empieza a cocerse mientras el ajuste y las encuestas a favor de Milei siguen. ¿Podrá? Abril 2024.
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