Análisis y opinión

Fue Javier Milei el que ganó la interna presidencial, no el Partido Demócrata

Una cosa es que Javier Milei haya sacado 30 puntos a nivel país con el fin de espantar a la casta política. Y otra que ese porcentaje, en Mendoza, haya trepado al 44%. ¿Que nos perdimos en el medio?

Hace 25 años el Partido Demócrata ganó las elecciones legislativas de Mendoza. Gobernaba aquí el peronista Arturo Lafalla. En aquel octubre de 1997 algunos empezaron a dar por descontado que -con ese envión- los gansos volverían dos años después a la Casa de Gobierno. No fue así.

En 1999 no ganaron gansos ni peronistas. Quien llegó ese año al Sillón de San Martín fue Roberto Iglesias, cuyo partido, la UCR, había salido tercero en 1997.

El domingo pasado, obnubilados por el triunfo nacional y local de Javier Milei y de su partido La Libertad Avanza, del cual el Partido Demócrata es socio, varios militantes de esa fracción mendocina creyeron que habían vuelto a aquella alegría triunfadora de 1997 y festejaron como locos. Es decir, a lo Milei.

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Hubo festejos en el Partido Demócrata el domingo pasado.

Hubo festejos en el Partido Demócrata el domingo pasado.

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En realidad la realidad le había zampado un baldazo de agua fría a todo el espectro ideológico. ¿Qué otra cosa fue el triunfo de Javier Milei en las PASO nacionales? A los mendocinos no sólo nos cayó el agua helada, sino que el balde, que era de metal, nos dio en el lomo.

Fue como si hubiéramos estado frente al televisor viendo una película romántica y de repente nos hubieran cambiado el canal para que termináramos ante una de terror metafísico, que incluía zombies.

¿Los importaron?

Una cosa es que el león Javier Milei haya sacado 30 puntos a nivel país con el fin de espantar a la maldita casta política. Y otra, que ese porcentaje, en Mendoza, haya trepado al 44%. ¿Que nos perdimos en el medio? ¿Nos habremos quedado viendo "La, La, Land"?

¿De dónde salieron tantos libertarios ultras en una provincia medianamente previsible? ¿Puede usted imaginarse a los tradicionales dirigentes del PD de la calle Sarmiento 665 yendo a dinamitar el Banco Central, o salir en patota a sacar a patadas en el traste a los investigadores del Conicet, o poniéndose a hacer campaña para que se pueda portar armas libremente o comerciar órganos humanos?

¿Quiénes lo votaron a Milei en Mendoza? ¿Fue de mentirita?¿Qué mensaje quisieron dejar? ¿Hay efectivamente un 44% de mendocinos que están dispuestos a seguir a un dirigente más imprevisible que Trump y Bolsonaro juntos? ¡Naaaaa!

Disculpe, lector/a, que uno se ponga inquisitorial, pero es que tenemos el cuerpo lleno de preguntas: ¿Buscaban esos sufragantes solamente consolidar a Milei como candidato presidencial para que éste haga de contrapeso, o en todo caso de revulsivo que permita adecentar el sistema, sin que ello signifique que el 22 de octubre lo vayan a volver a apoyar?

¿Le pinta un focus?¿Cómo se llega, entonces, a ese 44,80% de los votos de Milei en Mendoza? Los militantes del PD jamás podrían alcanzar, solos, dicha cantidad de votos. Por lo tanto, el grueso de ese 44% debe haber estado conformado por una o varias de las siguientes posibilidades, que conforman una transversalidad social que niega, ponele, la lucha de clases.

Veamos entonces quiénes habrían votado a Milei:

1) Una buena parte del 20% de mendocinos que el 11 de junio -en las PASO provinciales- votó a Omar De Marchi como candidato a gobernador por La Unión Mendocina y al ex radical Daniel Orozco como vicegobernador y que se dieron cuenta que ahora la tenían servida para hacer hocicar a Juntos por el Cambio y a Alfredo Cornejo. La alegría desbordante con que De Marchi festejó el domingo pasado en el PD nos exime de más explicaciones.

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Omar De Marchi apareció en el PD para los festejos por el triunfo de Javier Milei.

Omar De Marchi apareció en el PD para los festejos por el triunfo de Javier Milei.

2) Otra porción importante la deben haber conformado los que se negaron a contestar encuestas tanto presenciales como telefónicas o por internet y los que "no saben, ni contestan". Toda esta gente le hizo pito catalán a los cientistas políticos y, también, a los que en los partidos tradicionales (léase Cambia Mendoza y Partido Justicialista) se venden como estrategas esclarecidos.

3) El chirriante 44% debe haber incluido seguramente a muchos de los que están esgunfios de vivir en un país sin futuro y con una economía enloquecida.

4) Hay que contabilizar asimismo en el 44% a los que creyeron que las PASO nacionales eran una oportunidad para llamar la atención a Juntos por el Cambio y a Cambia Mendoza por aquello de que no hay nada más potente que un susto para despertar a un mamado.

5) Un porcentaje vital se les debe atribuir a los votantes más jóvenes de todas las clases sociales que sienten que la política es para ellos algo más lejano que Siberia, y que ven a los políticos como marcianos porque sienten, a su vez, que los políticos los ven a ellos como extraterrestres.

6) Una cuota llamativa de pobres estructurales de la Provincia (más los que cayeron a esa condición social en los últimos años). Muchos de estos ciudadanos fueron abonados al peronismo en el pasado, pero ahora votan a quien se les canta porque creen que nadie los defienda. En eso coinciden plenamente con MIlei: los políticos se representan a sí mismos.

El corto historial de las PASO (arrancaron en 2011) no nos permite afirmar que haya causas y efectos de hierro. Macri fue electo presidente en la segunda vuelta luego de haber perdido tanto las PASO como la primera vuelta a manos de Daniel Scioli.

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Javier Milei.

Javier Milei.

Ombligos y redes

Hasta ahora, pareciera que lo de Milei pinta más como un sonoro llamado de atención al mundo político para que dejen de mirarse el ombligo, que como una posibilidad rotunda de que llegue a gobernar la Nación. Hay un 70% de argentinos que en las primarias nacionales no lo votó. La primera vuelta es el 22 de octubre y dos o tres meses en la Argentina pueden ser una eternidad.

El mundo está cambiando a velocidades tan altas que muchas veces las ideas y las cosas son difíciles de absorber, salvo que uno sea un ciudadano sub 30. Hoy los technical managers de la política te hablan de "capitalismo de plataformas", te explican que los spots de los candidatos presidenciales son una antigualla, y que las batallas las ganan los que saben hacer un masivo "bañado de las redes".

Pero también se admite que toda esa modernidad está envuelta en volatilidad. El que votó a MIlei el domingo pasado dentro de dos meses puede elegir otro candidato. Sin embargo, hay otro detalle no menor: la condición humana. Y esa sí tiene aspectos estables. El temor, por ejemplo. O la duda.

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