Análisis y opinión

Fátima milita la escuela económica de Shakira: no se llora, se factura

Los periodistas políticos acuden a sus colegas de Espectáculos para tratar de entender mejor el fenómeno Milei a partir de su noviazgo con Fátima Florez

El presidente de una nación americana sale de trabajar en el palacio gubernativo, aborda un avión de línea hacia una ciudad distante 400 kilómetros para ver una función de teatro de variedades donde su novia, una conocida actriz e imitadora, es cabeza de compañía. En el saludo final ella lo hace subir al escenario y ambos se estampan un húmedo y largo beso mientras los espectadores que llenan la sala explotan de goce.

No, no es Joe Biden haciéndose una escapada a Atlantic City para ver una función de burlesque en la que actúa su mujer Jill Biden. Ni es Lula Da Silva yendo desde Brasilia a Río de Janeiro a ver a Rosangela, su tercera mujer, luciendo su cuerpo en el sambódromo carnavalero. Esas damas están en otra cosa.

Lo que contamos ocurre en la Argentina, lugar lejano del mundo donde pasan cosas raras, exuberantes. Él es Javier Milei (53), un libertario de derecha que acaba de cumplir un mes en el poder tras ser votado por el 56% de los argentinos. Ella es Fátima Florez, una comedianta que desde hace años es furor en las carteleras teatrales de Carlos Paz y Mar del Plata o en la tele con sus imitaciones de famosos.

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Fátima Florez personificando a su pareja, el presidente Javier Milei.

Fátima Florez personificando a su pareja, el presidente Javier Milei.

El romance favorece a ambos. El amor, ya se dijo alguna vez desde Mendoza, es más fuerte. A Milei, lo humaniza. Su vida familiar ha sido dura. El hoy Presidente reveló hace tiempo (en sus cotidianas participaciones en la TV) que su padre ejerció violencia física contra él tanto en la infancia como en la adolescencia y que su madre consintió esa situación. Al contar su historia familiar siempre los llamó "mis progenitores", no padres.

Ahora que es Presidente, y que vive "en un palacio", como él ha denominado -a la manera de un pibe- a la residencia de Olivos, parece haber puesto esa relación parental a prueba para recuperarla.

En el interín, Milei y Fátima hacen cosas de adolescentes. Suben a las redes sociales fotos de la cama donde han pernoctado para mostrar una mancha húmeda. O se fotografían los pies descalzos de ambos con el fin de resaltar que el pie de él es mucho más grande. Dos frescos.

Política y mujeres

Las mujeres artistas fueron una marca a fuego del peronismo. Evita, actriz; Isabel, bailarina. Parece que también será un dato distintivo del mileísmo. Con una diferencia fundamental, Fátima no pinta para militante de la causa. Por lo menos no a la manera tradicional.

No conviven. Ella dijo desde un principio que no dejaría de hacer temporada teatral, un ámbito donde es reina de las recaudaciones, máxime ahora que el hecho de ser la novia del Presidente hace crecer el interés por verla sobre las tablas. "Nuestra posición -dijo Milei hace dos meses- es que se debe seguir trabajando. Y que se debe hacer desde el sector privado porque ahí es donde se genera riqueza".

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Milei sostiene que Fátima "es exitosa sirviendo al prójimo, dando un bien de calidad (el humor), a buen precio, donde vos pagás y te llevás dos horas de alegría. Ese es el valor que ella aporta desde lo privado". ¿Será esto el amor pasado por el cedazo de la Escuela Austríaca de Economía?

Todo un tema

Los periodistas políticos ahora acuden a sus colegas de la sección espectáculos para tratar de entender mejor el fenómeno Milei y obtener data que permita comprender al personaje. Se asegura, por caso, que los productores de Fátima quieren aprovechar la volteada para darle un cariz internacional a la carrera de la imitadora.

No es joda. Lo que está pasando rompe moldes. Las feministas muy estructuradas deberían estar atentas... Lo de Fátima es la teoría Shakira (Escuela Barranquillera de Economía) llevada a la mismísima práctica cotidiana.

"Ahora las mujeres no lloran, las mujeres facturan" ha enseñado planetariamente la colombiana -vía Bizarrap- al transformar el despecho de una mujer engañada en algo productivo. No es lo mismo llorar sin un sope en la cartera que con dólares bajo el colchón. El dólar tiene un poder sanador que ya lo quisiera poseer más de un chamán con cartel. Ni hablar el Banco Central.

Es el chip, papá

En realidad estamos ante un cambio de chip. Hay aquí, en apariencia al menos, una mujer (cumple 43 años el 3 de febrero) que decide enamorarse pero seguir con su vida.

Comparte, pero no se amolda por completo a que el hombre le marque la hoja de ruta. En este caso particular es más llamativo porque estamos hablando del presidente de un país, sometido a los protocolos a veces férreos en los que se ve envuelta la familia presidencial, sobre todo por la seguridad.

"El amor en los tiempos del shock" que protagonizan Milei y Fátima, hubiera sido impensada en, por ejemplo, Alberto Fernández y Fabiola Yañez

En fin, otra audacia de gente de derecha que choca contra el conservadurismo de muchas personas de izquierda, en particular artistas, que parecen estar anquilosados en el subsidio estatal y que no dudan, como ha hecho el cineasta Adolfo Aristarain, hacedor de películas meritorias, en llamar a una revuelta popular para derrocar al nuevo gobierno constitucional de Argentina. Aristarain calificó de "zombies ignorantes e imbéciles" a los votantes del libertario.

Ya lo decía Néstor Kirchner. "Hay que estar cerca de los artistas porque te dan fueros".

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