Análisis y opinión

En un mundo hostil, Mendoza tiene que salir de sus propios conflictos

Mientras parte de Europa está en guerra y el gobierno nacional nos patea en contra, la Provincia debe saber canalizar sus esfuerzos

Tiempos complejos atraviesa la humanidad con una guerra que a nadie puede resultar indiferente. En un concierto de naciones interdependientes, el conflicto bélico de la magnitud como el que Vladimir Putin decidió desatar golpea en todos los rincones del planeta de una manera o de otra.

De arranque, las exportaciones de los productos mendocinos a Rusia (U$S25,5 millones anuales) y, en menor medida a Ucrania (U$S1,5 millones anuales), han quedado paralizadas. También sentiremos los efectos inflacionarios en el área energética y en los combustibles como consecuencia del alza internacional de los precios, en particular del gas, del GNL (subió 60 %) y del petróleo (el barril de crudo Brent supera los U$S100). Si bien habrá mayores ingresos por las exportaciones de los productos del campo (soja a U$S645 la tonelada), todo tiende a empeorar el problema de la inflación.

La actividad de Argentina depende de la importación de energía, mientras la baja gradual de los subsidios en el sector forma parte de los compromisos con el FMI que se están negociando. La situación internacional compromete el acuerdo en ese aspecto con el Fondo, mientras Martín Guzmán no tiene asegurado el apoyo en el Congreso del arco heterogéneo del Frente de Todos.

La posición, cuanto menos ambigua, de la Cancillería, que en un comunicado se pronunció por el cese del ataque ruso, pero después se abstuvo de repudiar en la OEA la invasión ordenada por Putin, no deja bien parado al país ante el gobierno de los EE.UU., el más influyente en el FMI.

Más expuesta aún queda la posición argentina cuando con su voto queda alineado con Nicaragua, Bolivia y con un Brasil con problemas internos por la alianza con Rusia de Jair Bolsonaro en momentos en que el conflicto bélico sigue escalando. Hasta Lula Da Silva, con un liderazgo creciente, se había pronunciado contra Putin, lo que no implica celebrar la expansión de la OTAN, sino un llamado a la racionalidad a través de la negociación diplomática, teniendo en cuenta la masacre sobre la población ucraniana a la que están dispuestas las fuerzas comandadas por el inefable ex agente de la KGB.

En un sentido similar se ha pronunciado el gobierno de China, la superpotencia económica, con intereses desplegados en todo el globo. Xi Jinping insta a Occidente a no promover el regreso de la guerra fría, pero al mismo tiempo ha sido claro al sentar posición por el respeto a los principios de soberanía y de integridad territorial.

A los problemas domésticos de una inflación galopante, el verdadero ajuste que a diario padecen los consumidores, se suman las tensiones de un Mundo convulsionado, más todos los ruidos políticos dentro del Gobierno que no logra establecer un proyecto unificado para enfrentar los problemas económicos y sociales.

Una vez más, en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, Alberto Fernández insistirá con las consecuencias que ocasionó la pandemia, la herencia del gobierno de Macri, la deuda que nos legó ese gobierno, y lo virtuoso de la administración que él encabeza. Una declaración de manual. En tanto, los ciudadanos de a pie, ya indiferentes a los discursos, seguirán ocupados en sus temas cotidianos irresueltos por los gobernantes.

El vecino de Guaymallén que perdió el techo de su vivienda por la violencia de la tormenta, o el productor de San Martín que vio esfumarse su trabajo de todo el año no tendrá el más mínimo consuelo en la palabra presidencial. Ni qué hablar de los habitantes de Corrientes, una tierra arrasada por el fuego ante la ausencia de un Estado impotente o indiferente para enfrentar con eficacia el fenómeno.

Otro mundo

En medio de tantos flagelos, este fin de semana largo, antesala de Vendimia, trae novedades positivas para Mendoza por la afluencia turística que confirma a la provincia como un destino cada vez más consolidado.

Las rutas del vino, las inversiones en enoturismo, la calidad gastronómica, la red hotelera, el turismo de experiencia, los eventos públicos, las convenciones que empiezan a volver, y los circuitos con una profusa oferta de atracción van conformando un territorio económico que apunta al visitante nacional e internacional. Los anuncios de una mayor conectividad aérea se justifican en la creciente demanda del mercado provincial.

El calendario de festejos vendimiales, que es mucho más que el sainete vernáculo de las reinas, es una fija anual, pero el plan de Turismo es sostener la plaza fuera de la tradicional temporada alta, a través de diversos productos y programas promocionales.

Cortar por lo sano

Mendoza necesita incrementar los recursos propios en un contexto adverso en todos los órdenes, para así desplegar su potencial. Los fondos de Portezuelo del Viento, servirían para impulsar la obra pública en una escala muy superior a las partidas que dispone el presupuesto provincial. Por eso la Provincia no puede darse el lujo de mantener congelado esos depósitos que al finalizar lo cobros llegarán a U$S1.023 millones.

Esta semana las empresas nucleadas en la UIM han recomendado al gobernador que adjudique la megaobra en un lapso máximo de 60 días. Pero sin un laudo favorable, lo más seguro es que todo termine siendo judicializado.

A todo esto, no hay señales positivas desde la Casa Rosada, que por estos días está enfrascada en otros tantos temas urticantes. Igualmente, es difícil imaginarse que Alberto Fernández se pronuncie en el corto plazo y mucho menos que lo haga favoreciendo a Mendoza. Ninguna simpatía ha demostrado en los hechos el Presidente hacia esta tierra y su debildad política no hacer prever que vaya a echarse en contra a La Pampa, a Axel Kicillof y a las demás provincias del Río Colorado.

Teniendo en cuenta que improbablemente el diferendo quede saldado en favor de Mendoza, no hay que descartar que sin más dilaciones la Provincia se enfoque en programar una serie de proyectos que resulten beneficiosos y prioritarios en el marco del convenio celebrado con la Nación de resarcimiento por los perjuicios de la promoción industrial.

Como todo parece conspirar contra el desarrollo de Malargüe, ahora se suma el rechazo de la Agencia de Administración de Bienes del Estado, a instancias de legisladores kirchneristas, al proyecto de centro de esquí de El Azufre. Con Portezuelo trabado hasta el infinito, y la negativa a la explotación minera, el departamento sureño de grandes recursos naturales sigue quedando postergado. El yacimiento de Vaca Muerta tampoco está aportando puestos de trabajo a Malargüe, ya que mayormente la mano de obra proviene de Neuquén. Al menos, el proyecto de Potasio ofrece esperanzas, estimuladas por la suba de los precios internacionales del mineral.

Con este cuadro de situación, toda la región sureña debe estar contemplada en un máster plan de desarrollo provincial, con los recursos propios, los nacionales y los fondos de la nociva promoción industrial ante el evidente fracaso del megaproyecto sobre el Río Grande.

Paralelamente, el sector vitivinícola ya tiene asegurado el desembolso de U$S40 millones del BID que ejecutará el INV, con la participación de Coviar y las cámaras que la nuclean. El destino principal será la modernización tecnológica y los planes integrados de negocios, entre otros ejes que buscan el fortalecimiento del sector. El presidente del Instituto, Martín Hinojosa, adelantó que la ejecución debe comenzar el segundo semestre de este año y tendrá como beneficiarios a productores y pymes vitivinícolas.

Por otro lado, se suma otra tensión con la Nación por el reclamo iniciado por el gobierno provincial a YPF de U$S150 millones, un monto que surge de la liquidación deficiente de las regalías de parte de la petrolera en los últimos tres años.

Todo forma parte de componentes en diversos planos que comprenden fondos necesarios para la Provincia. Proyectos, recursos, innovación y desarrollo son pilares que van de la mano de la gestión eficiente del Estado y de la inversión privada. En un mundo hostil, Mendoza debe ser capaz de abrirse paso.