Analisis y opinión

El verbo político de la semana es "implorar" y lo instauró Suarez

No es usual que un gobernador "implore" a la oposición para lograr un aval legislativo. Lo común es que unos y otros pretendan hacer hocicar al contrincante

El verbo implorar se encamina a ser la palabra política de la semana. Salió de la boca del gobernador Rodolfo Suarez en declaraciones a Radio Nihuil y tuvo como destinatario al peronismo de Mendoza. ¿Qué imploró el mandatario ante la oposición? Que los legisladores del PJ le voten esa herramienta financiera llamada "roll over" que sirve para prorrogar el vencimiento de un préstamo. En este caso específico sería un aval para que la Provincia pueda emitir deuda nueva por unos $4.000 millones en bonos a fin de pagar la deuda antigua y no tener que parar la obra pública o atrasar los salarios.

Para el diccionario, implorar es pedir una cosa con gran humildad, sentimiento o compasión. Esas palabras no son moneda corriente en la política donde, por el contrario, suelen plantearse escenarios de arrogancia, impiedad o ásperas chicanas y donde lo importante para algunos políticos es hacer hocicar al contrincante y no defender el interés de la Provincia.

No es usual que un gobernador radical implore ayuda al peronismo mendocino para poder "rollear" la deuda de la provincia, pero en el caso de Suarez parece ser la consecuencia de tentarse con cierto nivel de soberbia luego del triunfo resonante en las elecciones de medio término en 2021. Todo sugiere que el mandatario se dejó estar a la hora de tejer redes pacientes y firmes (muchas muchas veces subterráneas) con la oposición.

A "rollear", mi amor

El gobierno de Suarez posee mayoría en ambas cámaras de la Legislatura para sacar leyes, pero no para juntar los dos tercios de votos necesarios para prorrogar una deuda pública. Endeudarse no es moco de pavo. Para eso se necesita de consensos, que son muy escasos con la oposición. Por eso, ante la falta de esa malla de contención y acuciado por el deterioro de la macroeconomía, Suarez sale esta vez a implorar. Y sorprende.

En los dos años y medio de su gobierno, varios de los proyectos de Suarez se vieron afectados porque se lanzaron al ruedo sin haber tenido acuerdos mínimos con la oposición, como la reforma de la Constitución o el proyecto de la nueva Ley de Educación.

Endeudarse no es moco de pavo, máxime en medio de la pésima situación macroeconómica del país.La oposición peronista le aprobó el Presupuesto 2022 a Suarez pero sin la posibilidad de "roll over". Esa es, precisamente, la modificación que Suarez está pidiendo por favor en estos días.

Quién cuida a quién

Uno de los motivos que generó la mala relación con el peronismo fue la negativa de Suarez a que sus ministros concurrieran en tiempo y forma a la Legislatura para aclarar o debatir asuntos de interés público.

Ocurrió primero con la ministra de Salud Ana María Nadal por los avatares de la pandemia; luego con el ministro de Seguridad Raúl Levrino por temas resonantes de seguridad, y recientemente con el ministro de Gobierno Víctor Ibáñez por el subsidio (luego anulado) para la fundación del pastor Héctor Bonarrico. En todos los casos la explicación oficial del mandatario fue que no iba a someter a sus funcionarios a un "show político del peronismo".

Figuras expectantes del radicalismo, como Julio Cobos, lamentaron esa decisión de no dar la cara al afirmar que son los ministros los que deben cuidar al gobernador y no al revés. También lamentaron la ausencia de buenos operadores, esos que realizan trabajos de hormiga para mantener aceitadas las relaciones con la oposición.

La respuesta del PJ provincial, que desde que es manejado por el kirchnerismo no ha ganado ninguna elección en Mendoza, no se hizo esperar y tuvo algunos niveles de torpeza como los del oficialismo. El peronismo legislativo dispuso no tratar ninguna iniciativa que fuese elevada por el Poder Ejecutivo salvo las relacionadas con temas del salario estatal y la salud.

Es sabido que eso de levantarse del recinto y no sesionar es algo que siempre ha caído mal al ciudadano medio de Mendoza que siente que no es para eso que se les paga muy buenos sueldos a los legisladores.

El agua y el cuello

"Cuando el agua le llega al cuello, el gobernador pide un diálogo, que antes nos negó", ha sido por estas horas la primera contestación al acto de "implorar" que les hizo Suarez. El kirchnerista Lucas Ilardo, jefe del bloque de senadores del PJ, opinó que "más que implorar, el gobernador Suárez se tiene que poner a trabajar. Tenemos un gobernador que trabaja muy poco y que cuando se ve en problemas se desespera”.

Suarez responde que "rollear" es un instrumento de las finanzas que se utiliza en todos los países. Aquí lo practican el gobierno nacional y todas las provincias. Y lo justifica al afirmar que Mendoza debe cubrirse de la actual crisis "protegiendo la obra pública, los salarios y la creación de empleo. Es un paraguas, una previsión, ante escenarios que no serán beneficiosos para nadie", agrega.

Los economistas más equilibrados suelen decir que los gobiernos deben aprovechar los años de crecimiento para desendeudarse, pero en la Argentina, en cambio, incurren en más gasto público. En esas condiciones -explican- este mecanismo del "roll over" no puede funcionar bien y se corre el riesgo de que el endeudamiento crezca indefinidamente.

En concreto: en este asunto hay una gran oportunidad para que las dos fuerzas políticas predominantes demuestren estar a la altura de lo que esperan los ciudadanos: el Gobierno debe bajar el copete que se autoimpuso al ganar por más del 50% de los votos y la oposición debe aprovechar la situación para demostrar que se interesa más por Mendoza que por el Instituto Patria.

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