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El peronismo necesita amendocinarse, y los radicales no embriagarse con la sucesión

El resultado de las elecciones en Mendoza fue previsible, pero el electorado mandó mensajes para unos y otros.

La reacción del peronismo local, con sus distintos matices, marca un contraste evidente con lo que se ha visto en el Frente de Todos en Buenos Aires. Aquí no hay insólitos aires triunfalistas ni intentos por dibujar una victoria sobre el veredicto de las urnas.

Tanto Fernández Sagasti, como Bermejo aceptaron la derrota sin rodeos. Adolfo reconoció que una cosa es una celebración militante y otra es forzar la interpretación de los resultados.

Por ahí se empieza, si realmente el justicialismo no quiere resignarse a seguir cumpliendo solo el rol opositor para los próximos años. Por eso ya hay dirigentes que recogen el guante y piden renovación.

El intendente de Maipú, Matías Stevanato, a quien le tocará gestionar con mayoría de concejales opositores en el tradicional bastión peronista, es una de las voces que ya está reclamando cambio de caras y hasta se aventura a lanzar algunos nombres de la nueva dirigencia que está pidiendo pista.

Nadie sabe hasta dónde llegará el revulsivo en el Frente de Todos, pero el mensaje que se escucha cada vez más fuerte es que la reconstrucción partidaria debe arrancar en la provincia, y no desde el ámbito nacional.

Entre las críticas que se escuchan, se apunta a que el peronismo local se ha colgado demasiado a la suerte del gobierno de Alberto Fernández y, principalmente, de un liderazgo de Cristina que en Mendoza no cuaja.

Puestos a confrontar, la ciudadanía mendocina está eligiendo mayoritariamente al gobierno provincial, por encima de la administración que lleva adelante la Casa Rosada. En temas como el de la gestión de la pandemia y sus consecuencias en la actividad económica y en el desempeño educativo se ha notado el contraste.

Con mayor o menor razón, está instalado que los representantes peronistas están del lado del gobierno nacional, que ocasiona perjuicios a Mendoza en el reparto discrecional de recursos. En esa lógica, la mayor beneficiaria de los fondos y asistencias es la provincia que gobierna Axel Kicillof. "El país no es solo el conurbano bonaerense, donde reside el mayor interés de Cristina y de La Cámpora", suelen reclamar las voces opositoras.

Quizás por eso el cambio de estrategia de campaña de Anabel y sus huestes apuntando a los múltiples problemas que existen en la Provincia no hicieron mella en la votación que cosechó Cambia Mendoza, que prácticamente duplicó al Frente de Todos.

Menudo trabajo tiene el peronismo en Mendoza para volver a congraciarse con el electorado en una provincia que le otorgó cinco mandatos desde la vuelta de la democracia y que en algunos territorios sigue ratificando a sus jefes comunales pese a los vientos que soplan de frente.

Por un lado, hay un debate que debe profundizarse al interior de la fuerza respecto de la identidad local, estrategias y acción política, contemplando la promoción de nuevos actores, y por el otro es aconsejable revisar la relación e integración existente con el ámbito nacional. La necesidad de la alternancia democrática y los contrapesos institucionales lo requiere.

Hay calma entre radicales

Después de las elecciones varios intendentes han quedado posicionados en la línea de largada hacia la meta de la Gobernación. Por ahora todos han mantenido la compostura y no ha habido alarde sobre la contribución al buen desempeño electoral que ha hecho cada uno.

Dirigentes con experiencia, son conscientes de que la unidad es un gran capital que no pueden dilapidar por las lógicas ambiciones personales, lo que se vio plasmado en la lista única que estableció a la nueva conducción partidaria.

Tadeo García Zalazar, quien será acompañado por Sandra Astudillo y Daniel Orozco, al ser confirmado en la presidencia por dos años más queda en un espacio estratégico en la interna partidaria. "Ni cornejistas, ni suaristas, ni cobistas. El radicalismo está por encima de todo", declaró el intendente de Godoy Cruz a radio Nihuil, relativizando las diferencias internas, que en tal caso aflorarán oportunamente.

También hicieron declaraciones a Nihuil Omar De Marchi, quien pidió mayor espacio de poder para el PRO dentro de Cambia Mendoza, y Patricia Bullrich, que no dudó en apoyarlo. La participación y el protagonismo de las diferentes fuerzas que componen el frente es un asunto que deberán dirimir con cuidado en el corto plazo.

Pero en Cambia Mendoza, en general, el triunfo del domingo ha sido tomado con mesura. La agenda de temas y problemas no están dando tregua y el gobernador ya ha dado paso a la revisión tarifaria, algo que anunció en los días previos a las elecciones.

Después del estudio de costos en un contexto inflacionario, Suárez deberá tomar una decisión sabiendo que habrá un impacto en los bolsillos de los usuarios que será difícil de asimilar.

En el caso del transporte, el golpe no sería tan fuerte si los subsidios nacionales fueran más equitativos. Al respecto, el secretario de Servicios Públicos, Natalio Mema acusó que el Fondo de Compensación aportará el 70 por ciento de los recursos al AMBA, si el Congreso aprueba el presupuesto como lo envió el Ejecutivo. Eso es parte de la discusión que escucharemos en estos días. También se vienen los aumentos de la luz y del agua, de acuerdo a lo que resuelva el poder concedente, o sea, el ejecutivo provincial.

En cuanto al incremento en la tarifa propuesto por AYSAM, solo es para equilibrar en parte la suba de los costos (por la inflación y los insumos importados) de la operación y mantenimiento del servicio de agua potable y cloacas. En tanto, las inversiones -está establecido por ley-, se afrontan con el aporte del Ejecutivo provincial y el financiamiento de la Nación y de otros organismos.

Con respecto a las obras públicas, el presupuesto prevé una inversión general del nueve por ciento para 2022, que escalará hasta el doce por ciento si es que empieza a ejecutarse la presa de Portezuelo del Viento en los próximos meses, tal como anunció el gobernador.

Sin embargo, el año próximo no será fácil de sobrellevar para la población y habrá costos políticos que deberán afrontar los gobernantes. Un acuerdo con el FMI hace suponer un ajuste en las cuentas públicas, y al mismo tiempo se avizora un contexto de alta inflación, no menor a la de este año, según los analistas.

De todos modos, Mendoza tiene sus esperanzas depositadas en el turismo y en la normalización sostenida de las actividades económicas, si es que la pandemia no vuelve a golpear en el otoño. Las exportaciones de los productos locales también pueden traer buenas noticias, en caso de que se sostenga la competitividad.

En cualquiera de los escenarios, la situación del país seguirá siendo compleja y, al menos en la Provincia, sería importante sostener una estrategia consensuada que nos ayude a privilegiar lo importante por sobre las diferencias entre la dirigencia en su conjunto.

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