Análisis y opinión

El gobernador predica el "modo Mendoza", pero con eso no alcanza

Rodolfo Suarez admite que la Provincia tiene una dependencia estructural de la marcha de la macroeconomía y de las políticas nacionales

En los últimos discursos que ha dado frente a empresarios, ejecutivos y productores, Rodolfo Suarez ha hecho hincapié en la incertidumbre a la que arrastran al país las rencillas entre sectores del gobierno nacional.

Al igual que Alfredo Cornejo, precisa que los gobiernos provinciales tienen escaso margen de maniobra en los temas económicos, atento a que las variables fundamentales se manejan desde la Nación.

Las políticas cambiarias, monetarias, fiscales, presupuestarias, de comercio exterior, de inversión, de promoción, y demás, están sujetas a decisiones del gobierno central que condicionan el desarrollo de los estados provinciales.

En ese sentido, los gobiernos federales tienen un margen acotado en lo estrictamente económico, pero aún así poseen herramientas como para preparar el terreno para sus propios despliegues.

La administración general, la generación del capital humano, la política de inversión, la asignación y ejecución presupuestarias, incentivos y subsidios específicos, los marcos regulatorios, el manejo de las cuentas públicas, los servicios educativos, de salud, etcétera, las relaciones con otros estados y mercados, la explotación de los recursos naturales, la innovación, el clima de negocios, y en fin, la calidad de vida, conforman parte de una cantidad innumerable de herramientas en manos locales.

Es cierto que la macroeconomía y la gestión del gobierno nacional determinan la marcha del país e impregna todo lo relativo al desarrollo económico y humano, pero desde el territorio local se pueden establecer ciertas condiciones para generar un espacio distintivo.

Cuando hace foco en el "modo Mendoza", Suarez señala el clima político y cultural, a la vez que destaca el diseño presupuestario, la política impositiva, el superávit fiscal y la inversión en la obra pública.

Si bien se ataja por la política macroeconómica, pone de relieve el desarrollo del complejo turístico-enogastronómico y el potencial latente de la Vaca Muerta mendocina. Al mismo tiempo, inscribe en el debe el fracaso que tuvo en su pretendida política minera al comienzo de su mandato.

Respecto de la oposición, en la actual coyuntura se lamenta por el roll over negado reiteradamente por el peronismo y ahora por el fiscal de Estado, lo que le impide mejorar el perfil de la deuda, aunque advierte que insistirá.

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En el plano de la diferenciación con la Nación, a la que es afecto, el avance del proyecto de tolerancia de alcohol cero al volante, le dará un nueva oportunidad para marcar una política de afinidad con el sector vitivinícola y enogastronómico y, principalmente, de distinción frente al gobierno de Alberto Fernández.

Precisamente, Suarez sigue acentuando sus críticas hacia el gobierno nacional por la incertidumbre y, en particular, hacia el Presidente por la falta de resolución respecto del mentado laudo sobre Portezuelo del Viento. "No le llevaría más de una tarde definir el tema de una vez, ya que los fondos se siguen depreciando", remata el gobernador.

Sin dudas, los dichos del mandatario provincial marcarán una hoja de ruta de la campaña electoral, donde se tratará de mostrar una unicidad gubernamental entre los períodos de Cornejo-Suarez, a la que se deberán subir los precandidatos del oficialismo con la consigna de la continuidad.

Cómo dirimirán esa selección de candidatos entre los intendentes radicales con pretensiones, Luis Petri, y Omar De Marchi es un asunto aparte, todavía no zanjado.

Partido a partido

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Sergio Massa, ministro de Economía de la Nación.

Sergio Massa, ministro de Economía de la Nación.

Sergio Massa, hombre clave en el gobierno nacional, ha expresado sin rodeos que la suerte electoral del Frente de Todos está atada al derrotero de la inflación.

Es "el" tema. Desde que asumió el Ministerio, Massa ha logrado cumplir con algunas metas pero, lejos de domarla, apenas ha logrado estabilizar la inflación en un nivel altísimo.

Su mensaje de esta semana parece estar más enfocado a la interna del Frente de Todos que a la sociedad en general, cuando avisa que avanzará en políticas de ajuste del gasto, de baja de la emisión y de recuperación de reservas.

Habla de empresarios carroñeros como para congraciarse con el sector más radicalizado de la coalición, pero advierte que no cree en soluciones fáciles (léase plan platita), sino de largo plazo.

Es decir, todo lo contrario a las recetas de la economista Fernanda Raverta, la ex diputada ultra kirchnerista que trató de "ocupa de la Casa Rosada" al Presidente.

Con el lanzamiento de un nuevo dólar soja, Massa busca recuperar reservas del Banco Central, una aspirina temporaria que da muestras de la fragilidad del programa económico.

No es todo, pero el ministro de Economía al menos muestra una dinámica en distintos frentes que, para un gobierno aletargado, ya es bastante. Después de todo, Massa representa una de las patas políticas de la coalición de gobierno que despliega sus esfuerzos para que el barco se mantenga a flote.

Llegar a buen puerto también dependerá de los movimientos de Cristina, que por ahora está dejando hacer, con su inédito doble rol de oficialista y opositora.

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