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De nuestro "dicen que soy aburrido, al "dicen que soy soso" de los españoles

De la Rúa lo hizo hace 21 años. Transformó, para la campaña electoral, su fama de aburrido en virtud. Ahora lo copian los socialistas españoles. El candidato del PSOE se vende como "soso"

Veintidós años después de que Fernando de la Rúa lo hiciera con éxito en la campaña presidencial de 1999, ahora en España uno de los candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid ha decidido basar su postulación electoral sobre el artificio de trastocar en virtud una de sus debilidades. Del argentino decían que era "aburrido". Del candidato madrileño aseguran que es "soso".

He visto el spot de arranque de campaña en el que Angel Gabilondo, del Partido Socialista, presenta su postulación y debo admitir que lo del finado De la Rúa era, en comparación, superlativo. Es que tiene aún hoy una frescura y un nivel de convicción que el spot del español está muy lejos de captar.

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Lo de Gabilondo es como un tiro por la culata. En su spot sigue siendo soso, demasiado serio, muy formal. Una persona sosa es poco expresiva, sin gracia ni poder de seducción. Tal vez eso sea muy bueno para gobernar, pero no tanto para convencer en una dura contienda electoral.

Los socialistas, que están a cargo del Ejecutivo central de España, con Pedro Sánchez como presidente del país, buscan con desesperación volver a tener el control de la comunidad autónoma de Madrid, capital de esa nación, en manos desde hace varios gobiernos del Partido Popular, de derecha.

Las bravas

La actual titular madrileña es una mujer, Isabel Díaz Ayuso, de esas que como lo fue en su momento otra presidenta de Madrid, la nunca bien ponderada Esperanza Aguirre (2003-2012), disfrutan en hacer suyos ciertos modos de Margaret Thatcher, y en hacer hocicar las pretensiones de la izquierda.

Díaz Ayuso irá por la reelección este 4 de mayo y las encuestas hasta ahora la dan como ganadora. Los otros dos candidatos con alguna chance son el ya citado y "soso" Gabilondo del PSOE, y ese tío "de la coleta" llamado Pablo Iglesias, líder del partido "Juntas Podemos" quien hasta ahora es vicepresidente segundo del gobierno central español. El socialista Sánchez y el izquierdista Iglesias sostienen a duras penas la coalición nacional que gobierna España.

"Juntas Podemos", pese a su nombre que alude al poder femenino, está dirigido por un hombre, el citado Iglesias, que juega a ser una mezcla de cuco comunista, chavista y kirchnerista. Pero hete aquí que ahora Iglesias ha decidido dejar su cargo en el gobierno español y presentarse como candidato de la izquierda para presidir la comunidad de Madrid, dejando en banda (en territorio madrileño) a sus socios del PSOE que han tenido que salir de apuro a buscar alguien creíble y respetado entre los suyos. Creen haberlo encontrado en el ya mencionado profesor Gabilondo, el "soso" en cuestión, actualmente diputado.

Aprendé, Ángel

Sopesados los dos spots, el del aburrido y el de soso, la verdad es que hay que rescatar aquella pieza que imaginaron en la Argentina los publicistas Ramiro Agulla y David Ratto y el hijo mayor de De la Rúa, Antonito, entre otros. Esa idea del aburrido fue rebatida por Fernando de la Rúa y su mujer Inés Pertiné, pero ante la insistencia de los hijos, terminó cediendo.

El spot del madrileño Gabilondo es estático, monocorde y la cara del postulante es bastante inexpresiva. El del argentino no sólo estaba muy bien guionado sino que tenía una edición que iba in crescendo y que explotaba cuando una voz en off aseguraba "alguien está pensando en la gente".

Muchos argentinos deben recordar la cara de De la Rúa cuando, siendo ya presidente, y sin todavía cumplir el año de gobierno, explotó el escándalo de corrupción en el gobierno de la Alianza, con foco en el Senado de la Nación. Un canal de TV lo registró saliendo de la Casa de Gobierno con una desazón tan espantosa en su rostro y en su cuerpo, que preanunciaba la maroma que se venía.

La Banelco

Varios senadores propios y peronistas habían sido "convencidos" por el Gobierno de votar una ley laboral más flexible "a golpes de Banelco", según la contundente definición del ministro de Trabajo, el mendocino Alberto Flamarique. El vicepresidente Chacho Alvarez, que nunca terminó de congeniar con De la Rúa, dijo que no podía soportar el apoyo del Presidente a los acusados de esa matufia corrupta, y a los pocos días renunció, 14 meses antes de la dimisión de De la Rúa.

¿A qué voy? A que las propagandas políticas son expresiones de deseos con escasísimo asidero en la realidad, nunca un compromiso ético con el votante. Sirven para ganar elecciones, no para gobernar. De la Rúa prometió terminar con la corrupción menemista y la bendijo en la primera de cambio. Celso Jaque iba a bajar el índice del delito en tiempo récord. Menem hizo todo lo contrario de lo que prometió en la campaña. Macri juró que iba a cerrar la grieta y la sigue ensanchando. Y el kirchnerismo nos aseguró que volvían mejores.

Ser aburrido o soso no es garantía de nada en sí mismo. Sí, admito, suena mejor que avivado o audaz a prueba de balas. O que inescrupuloso con aires de inimputable.