Análisis y opinión

De Kate Middleton a Javier Milei: la porfía del poder por retocar sus fotos

Las fotos "intervenidas" de Javier Milei y de Kate Middleton han generado un interesante debate sobre la inconveniencia de "retocar" la realidad

En Argentina las fotos oficiales del presidente Javier MIlei son sometidas a diario a retoques por sus asesores de imagen. El objetivo es que no se note la papada del mandatario. ¿Cuántos argentinos le quitarían su apoyo a Milei porque éste tenga algo de papada?

Si una mayoría de los argentinos lo ha aceptado con ese revoltijo de pelo y con esa verba explosiva, por qué no lo van a bancar con un poco de sotabarba.

Lo que a sus votantes realmente les interesa es que sanee la economía, genere empleo, baje la inflación y que saque a la luz los curros de la política populista. Otros, menos fanáticos del personaje, esperan que al menos recupere un escenario apto para el crecimiento de las ideas liberales, sin necesidad de que incluya fanatismos populistas de ultraderecha.

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Javier Milei durante una visita de campaña en Mendoza. La imagen sin filtro fue tomada por uno de los fotógrafos de Diario UNO.

Javier Milei durante una visita de campaña en Mendoza. La imagen sin filtro fue tomada por uno de los fotógrafos de Diario UNO.

Dicho esto, volvamos al tema de las fotos retocadas. En Inglaterra hay por estos días un debate nacional porque las agencias noticiosas han coincidido en retirar de circulación una foto oficial de Kate Middleton con sus hijos, difundida por la Casa Real.

La imagen "modificada" de quien sería la futura reina de esa nación (su marido, el príncipe Guillermo, es el primero en la línea de sucesión) ha sido considerada por el periodismo británico como una deformación de la realidad. Lo que equivale a decir que la señora les ha mentido.

Kate, cuyo nombre oficial es Catalina de Gales, es una aficionada a la fotografía. Ha reconocido que ella misma retocó la imagen y ha pedido disculpas. Viene de dos meses de estar en el candelero por una operación de estómago que la ha tenido al margen de sus obligaciones oficiales, y de la que poco y nada ha informado la Corona, lo que ha abierto todo tipo de versiones.

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La foto de la polémica. Kate publicó esta imagen y varios medios británicos decidieron no difundirla porque estaba retocada.

La foto de la polémica. Kate publicó esta imagen y varios medios británicos decidieron no difundirla porque estaba retocada.

Es de cajón: cuando el poder trata de esconder información que debería ser pública, esa información termina conociéndose con muchos más detalles que cuando se tapó.

Un diagnóstico sincero de los médicos de la Corona tras la operación hubiera hecho innecesario todo el mambo que se armó y no hubiera llevado a la futura reina a saltarse una norma profesional que es muy clara. Las agencias de noticias que decidieron no publicar la foto "intervenida" de Kate Middleton creen a pie juntillas que el periodismo debe mostrar la realidad, no deformarla.

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¿Está chequeado?

Entre la segunda mitad del siglo XVII y la primera del XVIII el escritor Daniel Defoe (autor de Robinson Crusoe) tuvo una activa participación en la prensa inglesa de esa época, un rubro que intentaba pasar del panfletarismo y del escándalo a algo más profesional.

Junto con otros intelectuales se dio a la tarea de hacer una especie de "Chequeado" de la época, esto es, de desmentir las noticias falsas, que estaban a la orden del día. Creían que era la forma para educar a los lectores. Defoe, sin embargo, fue en su época un personaje muy discutido porque había trabajado al servicio de distintos gobiernos.

Defoe buscaba refutar esas críticas diciendo que "siempre que no vaya contra la Constitución o las leyes de libertad de mi país, mi deber es aportar". Por entonces recién se estaba dando forma a lo que luego sería el núcleo central del periodismo basado en el liberalismo republicano.

La monarquía parlamentaria inglesa ya venía macerando, desde aquellos jóvenes años de Defoe, una forma de convivir con el periodismo y de aceptarlo como un necesario factor de poder. Eso se ha visto muy bien reflejado en la serie The Crown, donde se mostraron varios de los dolores de cabeza que tanto Isabel II como la prensa tuvieron entre sí en el largo reinado de 70 años de esta soberana.

En esa serie de TV queda explicitado que la mayoría de los conflictos entre la monarquía y la prensa siempre fueron tratados con profesionalismo político sin menoscabar una de las funciones esenciales del periodismo, que es la de contar los hechos de los que se es testigo.

Embarullados

El poder político y la prensa tienen funciones específicas en una democracia. Y ambos factores están destinados a mantener y superar conflictos, algo que se debe lograr sin carpetazos, sin escupir a periodistas en la plaza pública y sin que un presidente refute y zamarree a periodistas desde las redes sociales a las 2 de la mañana.

Es evidente que nuestro Presidente sigue enamorado del personaje que forjó en la última década en los programas de televisión, esos en los que se hizo conocer y logró altos niveles de rating. No es la foto con la papada "borrada" lo que favorecerá a Milei, sino el hecho de que nos convenza haciendo docencia.

Cómo entender, si no, que Milei, que desea encarnar los más altos valores de la libertad, tenga tan poca consideración por la libertad de expresión. O que presente tantas dificultades para lanzarse a hacer docencia, sobre todo en un país donde los ciudadanos llevan décadas embarullados por el populismo kirchnerista.

Así como no es bueno que el hombre esté solo, así también no es bueno que la ciencia económica quiera imponerse sin el acompañamiento de la ciencia política.

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