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La negociación con el Fondo

Cornejo y Suarez fueron protagonistas de la semana en que el FMI aterrizó en la política de Mendoza

El exgobernador y el actual estuvieron en medio de las negociaciones para lograr encuentros entre la oposición y el presidente. El pedido que le llevarán desde Mendoza y el enojo con Morales

La provincia aportó tres protagonistas a la semana más decisiva que ha tenido el país en busca del nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI): Alfredo Cornejo, Rodolfo Suarez y -en menor medida, pero representando al fin- Enrique Vaquié fueron parte de los encuentros y negociaciones que pretendían apuntalar la base política del entendimiento con Washington. Aparecieron muchas discrepancias en ambos frentes y el desenlace (el bueno, al menos) no está ni cerca. Aunque se pospuso la reunión de este lunes, igual empieza el segundo acto.

El propio Banco Central pronostica el peor año inflacionario de la gestión Fernández, el dólar toca su máximo nominal histórico -y subiendo-, no hay presupuesto ni tampoco gestos de un consenso razonable que acerque la grieta y, como si fuera poco, los casos de Covid entraron en erupción sin encontrar techo alguno. En ese panorama, los posibles acuerdos con la oposición son algunas de las pocas cosas que sostienen la esperanza de cerrar con los acreedores.

Pero hay que construirlos. Y parte de esa construcción, el Gobierno tuvo y tendrá que hacerla mirando a Mendoza: por la importancia de Cornejo en la cúpula de Juntos por el Cambio y la de Suarez como uno de los cinco gobernadores disidentes. Desde estas tierras, se coordinaron algunos de los hitos que marcaron a los últimos siete días en materia política, mientras esperan con incertidumbre las confirmaciones desde Buenos Aires.

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Guzmán encabezó el encuentro con los gobernadores. A su lado, el presidente Fernández y el Jefe de Ministros Juan Manzur.

Guzmán encabezó el encuentro con los gobernadores. A su lado, el presidente Fernández y el Jefe de Ministros Juan Manzur.

La reunión del lunes

“Rodolfo y Alfredo tienen pasajes para el lunes al mediodía y creo que en el mismo avión”, contaron a UNO en Casa de Gobierno el viernes por la tarde. “Viajan sí o sí”, marcaron, aunque ya circulaban rumores de que el encuentro se suspendía (en principio, por malestar del peronismo tras las duras críticas de la oposición a Guzmán y por los faltazos a la cumbre, y después, por el hecho de que Sergio Massa necesita asilarse tras el test positivo de su mujer Malena Galmarini).

En verdad todo se percibía en “stand by” desde horas antes. Morales dijo en el Zoom de JxC que había acordado con el presidente hacer el encuentro lunes o martes. Fuentes de Mendoza aseguran que el martes 4 (el que pasó) hubo un llamado telefónico entre Alberto Fernández y Suarez y que acordaron lo mismo (otras voces, también cercanas al Gobierno, dicen que no hubo tal llamado). De cualquiera manera, lo que no esperaban era otro aplazamiento.

“No sabemos ni el día, ni el lugar, ni la hora. Vamos a ir, pero no nos dicen nada”, lanzaron cerca de Cornejo. Se dijo que la oposición quería mudar la charla al Congreso, mientras que el Gobierno buscaba ser local en el Palacio de Hacienda, frente a la Casa Rosada.

A mí particularmente me da lo mismo. Si hay que ir al Ministerio de Economía, vamos. ¿Qué importa eso? Lo importante es lo que se debería tratar”, confió uno de los que tiene que asistir.

- ¿Y con la presencia de Máximo Kirchner, que se plantea como posibilidad, habría algún problema?

- No, ninguno. El tema es que no empiecen con que la deuda la tomó Macri, con que todo es culpa de Juntos por el Cambio y etcétera. Queremos ir a discutir soluciones, las herramientas con las que vamos a salir de esto. Ellos quieren que nos mostremos unidos, está bien. Pero ¿unidos bajo qué programa? ¡Si no explicaron nada!

Con lo que podría haber problemas es con la fecha. Las últimas versiones en Buenos Aires anticipan que el cónclave se concretaría recién la otra semana, el 17 o 18 de enero, y como anticipó Rosana Villegas en Diario UNO, son los días que Suarez buscaba tomarse de vacaciones. “Va a la Costa pero no sé bien dónde, dijo que quería estar en familia y lo más lejos posible del quilombo”, completaron gráficamente desde el entorno del mandatario.

Si efectivamente hay un encuentro, a él se le sumarán los otros dos gobernadores (Valdés y Morales) y también Rodríguez Larreta, más los presidentes de bloque, entre los que está Cornejo. Al haberse partido la UCR en Diputados, Martín Lousteau será quien asista por el nuevo sector (UCR Evolución), a pesar de que correspondería la presencia de quien lidera esa franja, el cordobés Rodrigo De Loredo. Este diario consultó en esa nueva bancada los motivos del enroque, pero no obtuvo una respuesta concreta.

La reunión del miércoles

Gran parte de lo que estaba acordado entre ambos sectores políticos -y que ahora se disipó-, se tejió el martes pasado. Alberto Fernández y Gerardo Morales se comunicaron varias veces y desde muy temprano ese día. Como contamos más arriba, en el Gobierno mendocino hay dos versiones: una habla de una charla entre Suarez el presidente el martes por la tarde, y otra, contradice que haya existido ese diálogo.

En la primera, mencionaron buen trato entre ambos y la supuesta promesa del mendocino de “colaborar en lo que fuera posible”, pero a cambio de que hubiese información certera y concreta sobre las negociaciones con el Fondo.

La orden expresa en Juntos por el Cambio fue volver sobre sus propios pasos y dejar sin efecto el comunicado que habían emitido 24 horas antes, en el que sus cuatro gobernadores (tres y Larreta) se bajaban de la cumbre que encabezaría Guzmán al otro día. El Gobierno accedía a desinvitar a algunos empresarios y sindicalistas, mientras que los mandatarios (menos el Jefe de Gobierno de CABA) aceptaron enviar al menos un representante al cónclave.

Alrededor de las seis de la tarde del martes 4, le sonó el celular al ministro de Economía Enrique Vaquié para que asistiera al otro día y “trajera un pantallazo” a la provincia. Al otro día, ya estaba sentado en el la mesa en forma de "u", junto a los demás. A un costado tenía a Raúl Jalil, gobernador de Catamarca y al otro, a nadie. El mendocino cerraba uno de los mesones.

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Un momento de la presentación del ministro de Economía, en la que presentó las bases de la negociación con el FMI.

Un momento de la presentación del ministro de Economía, en la que presentó las bases de la negociación con el FMI.

En el Gobierno cuentan que el ministro se encerró con Suarez este jueves para marcarle puntos importantes de cara al encuentro (hoy sin fecha) con Alberto. Dicen que se volvió desilusionado “como cada vez que va a Buenos Aires”. “Ni siquiera un cuaderno, un programa de las ideas para discutir con el Fondo les dieron”, haciendo referencia al poco bagaje técnico que -para la oposición- caracterizó a la jornada, más allá de lo que ilustró el discípulo de Stiglitz en las nueve pantallas que fueron alternando sus diapositivas.

“Se entiende que no pueden mostrar todas las cartas, esta es una negociación muy complicada y el FMI está atento a todo, incluso a lo que dicen después los diarios. Pero realmente, fuera de chicanas políticas, no hubo números, casi. Me sorprendió.”, aportó una voz radical del Congreso.

En relación al encuentro, otra fuente del parlamento nacional dijo que “a la agenda periodística se la comió la ausencia de Juntos, pero nadie subraya la cantidad de propios, de peronistas, que les faltaron. Eso es otro indicio que nos hace preguntarnos si están todos de acuerdo, o si tienen partido el frente interno, hoy no está claro”.

Efectivamente, de 24 mandatarios sólo asistieron 13 y los demás sólo enviaron emisarios. En el caso de Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Alicia Kirchner (Santa Cruz), estuvieron doblemente representados: además de sus reemplazantes, ellos participaron a espaldas de los presentes, gesticulando desde porosos rectángulos LED.

El problema es con el Norte

Pero no con Washington, con Jujuy. Gerardo Morales hizo declaraciones durante la semana que cayeron mal en casi todos los ámbitos de la coalición opositora. Cornejo y Bullrich fueron los más mesurados a la hora de marcarle esos deslices, pero hubo otros dirigentes que le hicieron saber su enojo, como Fernando Iglesias, quien lo trató de ignorante y lo mandó “a estudiar”.

Fue la respuesta a las frases que el mandatario jujeño fue sembrando en medio de las negociaciones con el Gobierno. “Nosotros tomamos esta deuda, así que lo menos que podemos hacer ir”, fue la que más hondo caló entre los cambiemitas, pero también cuando dijo que “el expresidente nos avisó cinco minutos antes de pedir el crédito”.

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Dos días después, en la videoconferencia de JxC en la que participaron 15 mandatarios, incluídos Macri, Cornejo y Suarez, Morales dijo algo así como que "lo sacaron de contexto". Este diario preguntó si Bullrich le había recriminado "no salir a aclarar, si te titularon mal", como replicaron otros medios, pero los presentes aseguran no haber escuchado esa frase: "No. Fue todo muy light, quedó ahí la cosa".

Los mendocinos que contestaron sobre esto marcaron que el mayor resquemor fue el momento -el timing- de las declaraciones. “Si ya sabemos que la deuda la pidió Macri, ya nos han pegado por todos lados con eso, ¿con qué ganas va y lo dice en una radio de Buenos Aires para sumar más discordia con el oficialismo, mientras nos queremos poner de acuerdo? Es inentendible”, se queja un legislador nacional.

“La buena sintonía que tiene con el kirchnerismo es notoria, pero lo que a nosotros nos preocupa es que quiera romper el frente”, confía un funcionario de Suarez. “El Alfredo se bancó sapos durante años para mantener en paz al PRO y la UCR. ¿Y ahora éste viene y en veinte días quiere dinamitar todo porque no se banca a Macri y a Larreta? Es una locura, el tema es que nadie le pone un límite”.

Los pedidos que hará Mendoza

El radicalismo local entiende que hasta el momento no se conoce un plan “A” del Gobierno para negociar con los acreedores. Sin embargo, para cuando se encuentren con Guzmán y el presidente Fernández, anticipan que lo que le van a requerir es el Plan “B”, es decir, qué pasa si no hay acuerdo.

Intentarán traerse a la provincia, al menos según contaron en las últimas horas, la estrategia concreta del oficialismo. Lo más parecido a un memorándum técnico o una carta de intención, que es como el Fondo denomina no sólo al detalle de metas económicas y fiscales, sino también a los métodos con los que se evalúa, posteriormente, a esos objetivos.

Será la propuesta de los mendocinos si es que algún día se hace el cónclave, hoy nuevamente envuelto en incertidumbre. Al cierre de esta nota, seguimos preguntando a fuentes de Gobierno local y a algunos peronistas en Buenos Aires sobre las nuevas fechas o las posibles confirmaciones de la reunión, pero siempre recibimos la misma respuesta:

“No sabemos nada”.

En 19 días se viene el primer vencimiento. Es liviano comparado con el segundo, el del 22 de marzo. Ese sí, de no mediar acuerdo, podría sumir al país en el déjà-vu del default.

¿En qué punto estarán las negociaciones? ¿En qué va a ceder Argentina y en qué el Fondo? ¿Cuán necesaria es la base de entendimiento con la oposición para darle una buena imagen al board de Georgieva? ¿Se irán a juntar, finalmente? ¿Quiénes van?

Es verdad.

No sabemos nada.