Análisis y Opinión

Con Portezuelo cancelado, ya no hay margen para errar en el plan alternativo

Pese al proyecto frustrado, crece la expectativa por el uso de los fondos que deben asignarse sin improvisaciones, en el marco de un plan de desarrollo bien diseñado

De forma desprolija, y por fuera del acto institucional que hubiera correspondido, el presidente Alberto Fernández le asestó el tiro de gracia a Portezuelo del Viento.

De última, no deja de ser un alivio el hecho de que ya no habrá que perder energías ni dilapidar el tiempo con un proyecto vapuleado por razones políticas, mientras los fondos se siguen depreciando.

Ahora vendrán las imposturas del oficialismo nacional con la excusa de que los estudios de impacto ambiental son insoslayables, y otras cuestiones por estilo, para concluir en que la clausura del megaemprendimiento es responsabilidad del gobierno mendocino.

Nada de lo que se diga, ni los pases de factura tienen demasiado valor a estas alturas con el proyecto cancelado. Lo que importa es lo relativo a las iniciativas que conduzcan a la mejor utilización de los fondos que no pueden quedar congelados ante la necesidad imperiosa que tiene la Provincia de construir una plataforma de despegue.

Las voces productivas sureñas se manifestaron este fin de semana en la Fiesta de la Ganadería reclamando que esa región debe tener prioridad en los planes que se tracen para promover el desarrollo productivo transversal a todas las actividades, lo que incentivaría las inversiones privadas. La oportunidad ha sido propicia para volver a ventilar un viejo anhelo, el proyecto de trasvase al río Atuel, sobre lo que el gobernador recogió el guante y reforzó ese compromiso.

Desde Malargüe, el presidente de la cámara, Gustavo Miras, señaló al programa Mediodía (Radio Nihuil) que ese departamento postergado una vez más debe ser atendido con la asignación de fondos para compensar la pérdida de lo que iba a traer aparejada la obra sobre el Río Grande. Y resaltó que debe apuntalarse la explotación minera sin restricciones, que tiene la licencia social necesaria de los malargüinos.

En tanto, Rodolfo Suarez aguarda una definición oficial y, principalmente, una habilitación para variar el destino de los fondos. El gobernador ha hablado de convocar a una mesa amplia para consensuar un plan.

Vale destacar que lo que hace falta, más que buenas ideas sueltas, es un plan sistémico que surja como producto de la diversidad de aportes, pero diseñado con inteligencia para que apunten a multiplicar el desarrollo económico y energético, con el agua como recurso estratégico. Aun atendiendo las demandas del sur provincial, con criterios expresamente establecidos se evitarían los previsibles tironeos desde distintos sectores.

No obstante, se sigue dependiendo de la autorización presidencial para darle amplitud a las propuestas ante un convenio celebrado con la Nación que establece que los fondos deberán aplicarse a obras hídricas.

Otros frentes

La relación con la Nación ha distado de ser óptima desde el comienzo de ambas gestiones. A las objeciones públicas que han hecho las autoridades provinciales por el reparto discrecional de los fondos, se han sumado los reclamos por el cálculo de las regalías petrolíferas y las correspondientes a los Nihuiles.

Mendoza presentó en la Ofephi (Organización federal de estados productores de hidrocarburos) el reclamo contra YPF, que ostenta una posición dominante, por una diferencia en la liquidación de regalías de unos 170 millones de dólares correspondientes a los últimos tres años.

Por otro lado, mediante la actuación de la Fiscalía de Estado y la Asesoría de Gobierno, se actualizó una demanda para que la Nación pague un resarcimiento de más de 67 mil millones de pesos por las regalías hidroeléctricas de los Nihuiles I, II y III.E

El reclamo es porque esas regalías deberían pertenecer íntegramente a Mendoza, como sucede con el resto de las provincias que generan energía hidroeléctrica, pero en este caso se comparten con La Pampa por un decreto del presidente de facto Alejandro Lanusse. Se trata de un histórico reclamo que ha sido renovado por Mendoza.

El trato sellado esta semana con el Banco Nación para financiar la deuda con la entidad de 16 mil millones de pesos y la prórroga por cinco años como agente financiero han sido fruto de un trabajoso entendimiento que se desmarca de la falta de acuerdos que existe con el gobierno de Fernández en otros asuntos notorios. LINK

Sin embargo, también se han registrado avances en otras áreas para financiar obras como el acueducto que unirá Alto Godoy con el Challao, según anticipó el intendente Daniel Orozco, o para avanzar en rutas y destrabar el absurdo judicial que ha paralizado un tramo estratégico de la ruta 40 en el sur provincial. Además, los fondos que garantizará la Nación para comunas justicialistas deben ser contabilizados en el haber.

La tragicomedia

Por incapacidad de gestión y una multiplicidad de errores no forzados Alberto Fernández se encuentra atravesando el peor momento en imagen pública desde que asumió. En Mendoza, después de una serie de destratos sufridos por la Provincia, no le puede ir mejor. En cuanto al ámbito nacional, a los diversos asuntos, se suma el factor Cristina, causa de muchos de los problemas que aquejan al país.

El discurso que dio la vicepresidenta en la Universidad del Chaco dejó en evidencia dónde está parada. Su intento de despegarse del Gobierno, y su embate contra Martín Guzmán y el gabinete ecónomico vienen a complicar más una situación acuciante, con la inflación desbocada y un descontento creciente.

El último relevamiento de expectativas del mercado (REM) realizado por el Banco Central proyectó una inflación anual del 65%. En tanto, el índice de confianza sobre Alberto Fernández que elabora la Universidad Di Tella arrojó un nivel 27% más bajo que el que obtuvo Mauricio Macri en diciembre de 2019, cuando el fracaso de su gestión estaba sellado.

Con el panorama actual, y sin apoyo político, poco puede hacer un presidente para cambiar la realidad de cuajo.

Lo aconsejable, a estas alturas, es que Alberto Fernández dispare para adelante, cerrando filas con la parte del gabinete y de la coalición que lo respalda. Sin responder a las provocaciones, si se anima a gobernar con su propia agenda, es factible que pueda generar un rumbo de expectativas favorables que le otorgue la legitimidad de gestión hoy cuestionada.

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