Análisis y opinión

Celebran los logros económicos de Milei pero dudan de su "batalla cultural"

Lejos de ser militantes, los argentinos que apuestan críticamente por Milei y avalan sus logros económicos, tienen sin embargo muchas dudas sobre su "batalla cultural"

Muchos argentinos que acompañan críticamente a Javier Milei y que no dudan en admitir que muchas de las medidas económicas del Gobierno están saliendo bien, sienten al mismo tiempo que el Presidente vuelve a enturbiar parte de esa conexión con ciertas decisiones políticas salidas de su "batalla cultural".

Esta vez ha causado sorpresa su decisión depromover la derogación de la Ley que instauró en la Argentina la figura penal del femicidio, vigente desde 2012. Además, en su reciente participación en el foro económico de Davos, Milei dejó de lado sus aciertos económicos y puso el foco en cargar con trazos muy gruesos contra el feminismo, la diversidad sexual y el ambientalismo.

El problema es que los debates que plantea Milei se dan con demasiada desmesura y poca didáctica. ¿Qué otra cosa es comparar a homosexuales con pedófilos? Pareciera que el Presidente hace por derecha lo que la llamada cultura "woke" del progresismo viene haciendo por izquierda. Es decir, exagerar, llevar las cosas al extremo, sovietizar, al punto de pretender cancelar las opiniones distintas e ignorar los matices,

En ambos casos, por diestra y siniestra, se terminan ignorando varias de las esencias del liberalismo clásico, entre las que se destaca el evitar los excesos absolutistas. El liberalismo y la intolerancia no cuajan. La naturaleza humana es demasiado compleja para tener que elegir entre blanco o negro.

Un político realmente adaptado a los tiempos que corren debe estar atento para detectar los disparates que se presentan en ambas puntas del espectro político. Los argentinos estamos intentando salir del populismo que impuso el kirchnerismo y cuyos resultados económicos, en particular la inflación, padecimos durante décadas. Muchas veces Milei tiene la razón de su parte como cuando pone de manifiesto ciertas ridiculeces del lenguaje inclusivo ("les chiques") o cuando cuestiona el apotegma peronista que reza "donde hay una necesidad hay un derecho". Milei desarma esa idea argumentando que "las necesidades son infinitas y los derechos generan gastos que alguien tiene que pagar", algo que el peronismo nunca explica, al ser muy amigo de los derechos y poco afecto a las obligaciones.

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Javier Milei dio la nota en el foro der Davos.

Javier Milei dio la nota en el foro der Davos.

Si Milei fuera más didáctico en estos temas y no tan sesgado y preocupado en elegir enemigos o en insultar, podría hacer un aporte muy interesante al debate social. Pero ocurre que el libertarismo anarcocapitalista que él defiende no cree que las cosas se logren con buenas formas. El libertario tipo cree que no está para debates con gente que no plantea los temas con contundencia hegemónica. Como ellos.

Éramos pocos y...

Difícilmente pueda el Presidente lograr avales suficientes en el Congreso nacional para hacer caer la Ley de Femicidio. Tanto el sector macrista que no está absorbido por La Libertad Avanza, como el radicalismo y el peronismo rechazarán ese proyecto. No obstante ha llamado la atención que la UCR dialoguista y el PRO de Macri hayan quedado como pasmados y con la lengua trabada tras enterarse de ese plan.

Hace más de medio siglo que los países civilizados empezaron a instalar el concepto de femicidio para hacer visible un fenómeno que estaba tapado: el de las mujeres que eran asesinadas por varones dentro del ámbito familiar, donde muchos de ellos las consideraban de su propiedad. La Ley dice que un femicidio es considerado como tal cuando media una violencia particular por razones de género.

La aprobación en su momento de la Ley de Femicidio puso también sobre la mesa de debate la situación de la violencia intrafamiliar que tenía como víctimas no sólo a mujeres sino a niños y adolescentes. El propio Presidente de la Nación reveló -cuando era comentarista de temas económicos en la TV- haber sido víctima de esa violencia por parte de su padre.

Especialistas en Derecho y el MInisterio Público Fiscal de la Nación han coincidido en que leyes como la del Femicidio "son necesarias porque nuestras sociedades no son igualitarias y entonces se necesita contar con esa especificidad para poner en evidencia que hay una forma específica de ejercer violencia contra las mujeres".

Libertario y gramsciano

Es (presuntamente) paradójico que el Presidente haya tomado como ejemplo de su "batalla cultural" la que en las primeras décadas del Siglo XX propuso el teórico marxista italiano Antonio Gramsci, de tanta influencia en la izquierda europea e internacional.

Gramsci la pensó para difundir el socialismo y el marxismo en Italia, país donde fue uno de los cofundadores del Partido Comunista. "Los problemas teóricos de una sociedad son siempre problemas de cultura y desde allí deben hacerse los cambios", afirmaba el italiano.

Ahora, con este nuevo Siglo XXI, fueron las nuevas derechas, muchas de ellas de tono libertario, las que entendieron que -para poder acceder al gobierno- no todo radica en la economía y en los números, sino que es necesario armar una "contrahegemonía" con intelectuales "orgánicos" que trabajen para que la cultura deje de ser un concepto que inmediatamente se vincule como "algo de izquierda" y pase a ser también territorio de la derecha.

Por eso es que los asesores de Milei -Agustín Laje suele tener el didactismo del que carece Milei- le piden al libertario que machaque sobre la importancia vital de influir sobre la opinión pública, la educación, las universidades, las redes sociales y todo ese mundo de plataformas e influencers, o sobre el teatro, el cine, las series o la TV.

Y también es por eso que Milei defiende tan encarnizadamente los ataques a la prensa independiente porque ésta ha sido tradicionalmente uno de los elementos para sostener el sistema republicano y democratico. En ese mismo andarivel entran las confrontaciones que Milei le plantea a los sectores antes llamados progresistas, que él todavía ubica en la izquierda, pero muchos de los cuales, sin hacer bambolla, se están consolidando en el centro político, hastiados del populismo kirchnerista, y mirando con cuidado ante la posibilidad de que la fiebre populista, prenda ahora en la derecha.

En estos tiempos bravos y raros no sólo hay que embelesarse con intelectuales de izquierda o derecha, lo cual no está mal, sino que hay que ponerle más el oído a los ciudadanos. Estos también están librando una batalla cultural, menos aparatosa y sin comillas, pero tal vez más real.

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