Diario Uno > Opinión > Covid

Acerca de "los jetas que salen de rositas para hacer sus picarescas"

Ahora resulta que la viveza criolla no es un invento argentino. Lo demuestran los que en distintos países se las ingenian para que los vacunen contra el Covid antes de lo que corresponde

Por más que nos flagelemos pensando que somos lo peor del mundo, la viveza no sólo es criolla. En varios lugares del mundo la vacunación contra el Covid-19 lo ha confirmado. Los que se han saltado la cola para vacunarse son legión. En España dos grupos se destacan: por un lado los políticos (en particular los concejales, alcaldes y sus parentelas) y por otro los curas sub 60 que se hacen inocular en los geriátricos.

La diferencia es que en España los políticos que fueron denunciados por no respetar los turnos de vacunación han sentido el escarnio público, les ha dado vergüenza y varios han renunciado. En la Argentina renunciar es sinónimo de flaqueza, así se hayan robado dineros públicos.

Te puede interesar...

Pero eso no es todo. Europol, la policía comunitaria de Europa acaba de alertar a sus países acerca de la venta de pruebas negativas de Covid -truchas, obvio- para poder viajar. Algunos de estos documentos apócrifos se llegan a vender a 300 euros, en especial en torno a los aeropuertos o directamente dentro de ellos.

Europol está también detrás de la venta -nada menos- que de vacunas falsas cuya autoría le atribuyen a una red del crimen organizado. Joder, hombre, ¿no tienen madres estos golfos?

Se hizo el pobre

En América del Norte es muy comentado el caso del millonario canadiense Rodney Baker y su esposa la actriz Ekaterina Baker, quienes se infiltraron en una comunidad indígena cercana a Alaska porque allí se iba a vacunar a todos sus integrantes de una sola vez.

Este matrimonio de avispados se hizo pasar como empleados de un motel de esa reserva. Tras ser inoculados y descubierta la farsa, fueron detenidos cuando trataban de abordar el vuelo de vuelta a Vancouver. Recibieron una fuerte multa en dólares y se les inició un proceso legal que les podría significar algunos meses de cárcel.

Todo este caldo de cultivo se trasluce en los comentarios de los lectores de sitios digitales que arden por estos días en las comunidades españolas. Con ese particular gracejo de los hispánicos, se leen cosas como estas:

  • "Cuando somos tan permisivos con todos los temas, solamente se consigue q ue te tomen por el pito del sereno". "
  • "El lío de los políticos y directivos adelantándose en las vacunaciones, no es más que la antesala del pastel de la corrupción que habrá en el reparto de los fondos europeos".
  • "Pues qué mal que se salgan de rositas los jetas con sus picarescas, perjudicando al resto de la población. Son la vergüenza de España".

Otro debate muy interesante que se libra por estos días en España a raíz de la pandemia es si los universitarios deben rendir sus exámenes de manera presencial o virtual. Los estudiantes piden clases y exámenes on line y en cambio las autoridades universitarias insisten en que sean presenciales. Las chispas saltan porque hay funcionarios políticos que le dan la razón a los alumnos, pero al mismo tiempo se acrecientan las denuncias de tramoyas y hackeos que le permiten a muchos jóvenes conocer con antelación el contenido de las pruebas digitales.

Sin panacea

Europa, que ya va por la tercera ola, ha aclarado que tiene aseguradas vacunas para el 22% de la población hasta julio de este año", según publicaron diarios de la UE en sus ediciones de comienzo de semana. Ese bloque de países está mejor que la Argentina, pero de ninguna manera en la panacea en cuanto a vacunación.

El gobierno central europeo ya anunció que no dejará salir hacia otros países vacunas de las grandes farmacéuticas instaladas en su territorio hasta que no le aseguren a ellos las dosis pactadas con anterioridad, que no se están cumpliendo.

En tanto, en la Argentina, desde sectores cristinistas se ha fustigado al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, por no haberse vacunado. Les contestaron que ninguno de los principales funcionarios porteños llega a los 60 años y que por lo tanto esperan turno como cualquier otro argentino. Esos mismos sectores del oficialismo han ofrecido sus comités bonaerenses para que los ciudadanos se anoten a fin de de vacunarse allí contra el Covid.